Turistas canadienses que apoyaron a cusqueños en la pandemia sueñan con conocer Machu Picchu

Luis Álvarez Guevara

luis34alvarez

29 Oct 2020 | 21:04 h
Marc Pietrobon y su amigo Steven Matthews no quieren retornar a Vancouver sin conocer Machu Picchu. Foto: La República
Marc Pietrobon y su amigo Steven Matthews no quieren retornar a Vancouver sin conocer Machu Picchu. Foto: La República

Llegaron a Cusco cuando la emergencia sanitaria empezó y se quedaron para realizar labores sociales. Vecinos piden a las autoridades que les den facilidades para ingresar a la maravilla mundial.

Marc Pietrobon y su amigo Steven Alexander Matthews son dos ciudadanos canadienses cuya historia se puede parecer a la de muchos turistas que, debido a la pandemia, se quedaron con las ganas de conocer Machu Picchu; sin embargo, los extranjeros decidieron quedarse en Cusco para realizar algunas labores sociales durante los momentos difíciles.

Pietrobon, de 34 años de edad, quien se animó a conversar con la prensa, trabaja en una compañía petrolera y, junto a su compañero, está a punto de regresar a su país, por lo que pide a las autoridades que les brinden las facilidades para conocer la maravilla mundial, que reabrirá sus puertas el primer día de noviembre.

“Llegamos al Cusco el 16 de marzo desde Puno, solo para recibir la noticia que el país iba a ser cerrado por la pandemia. Nuestras esperanzas de conocer Machu Picchu, el principal motivo de nuestro viaje, se hicieron añicos”, explicó el extranjero.

Ambos turistas hicieron muchas amistades en Cusco, sobre todo en el barrio de Lucrepata, donde residen desde hace más de 200 días. Los vecinos, al ver la situación de los extranjeros, realizaron las solicitudes ante las autoridades del Ministerio de Cultura y Dircetur para que puedan tener la oportunidad de conocer la ciudadela inca.

“Somos testigos de la gran ayuda que dieron a mucha gente durante la cuarentena. También apoyaron a las asociaciones animalistas. Creemos que no merecen irse sin conocer Machu Picchu. Solo pedimos que se les brinden las facilidades, tal como lo hicieron con un ciudadano japonés”, dijo un vecino de la zona.

Marc adoptó una perrita a la que bautizó como Dora; antes, tuvo a su cargo otra cachorra que rescató de las calles, pero lamentablemente falleció. Ahora, el turista tiene planeado llevarse a Dora a su Vancouver natal, donde la entregará en adopción. “Por mi trabajo, no puedo ocuparme de ella, solo quiero asegurarme de que estará bien cuidada en mi país”, explicó con la ayuda de un traductor.

Marc y Steven abandonarán el país el próximo miércoles 4 de noviembre y guardan la esperanza de que las autoridades respondan a la solicitud enviada.