El ‘rostro’ que deja la pandemia en Cusco

José Víctor Salcedo

La Republica
Drama. Nelly Hancco, Cirilo Flores y María Quispe recorren las calles vendiendo productos para llevar el pan a sus hogares.

Informalidad. Según Trabajo, el desempleo golpea a más de 300.000 cusqueños. Solo en el centro de la ciudad hay casi 15.000 comerciantes ambulantes. Perdieron sus trabajos por la pandemia. El trabajo ambulatorio es una forma de sobrevivir.

Felicitas Andía se levanta cada mañana en su vivienda de Wimpillay, Santiago, y sale con destino al centro de Cusco a vender productos para prevenir la COVID-19. Camina por las calles a la caza de algún comprador. Se expone a contagiarse, pero también al lacerante sol y, en ocasiones, al frío. Llega a vender 30 soles en más de 13 horas de trabajo. “A veces ni siquiera almuerzo para economizar y llevar el pan para mis hijos”, cuenta doña Felicitas, una madre de tres niños.

Jerson Huamán, de 17 años, estudiaba en un instituto. Tuvo que dejarlo para trabajar y ayudar en el sustento de su familia. Sus padres perdieron sus empleos. Vende frutas en una carretilla.

Cada mañana, mujeres, varones y jóvenes toman las calles empujando una carretilla o un triciclo, cargando atados o mochilas llenas de productos. Ofrecen frutas, verduras, implementos de aseo, mascarillas, protectores faciales, útiles de cocina y más. Perdieron sus trabajos y encontraron en el comercio ambulatorio la única forma de sobrevivir.

La pandemia deja a su paso desempleo y pobreza. El director Regional de Trabajo, Javier Vega, precisó que hasta 2018 la tasa de desempleo era 2.9% y en 2019 bajó a 1.9%. Este año, según el Observatorio Socioeconómico Laboral, subirá a más de 28%: más de 300 mil cusqueños sin trabajo. “Se calcula que hay entre 12 mil y 15 mil ambulantes solo en el distrito del Cusco”, precisó Miguel Ángel Cabrera, presidente de la Comisión de Desarrollo Económico del Concejo Provincial del Cusco.

Sin turismo

Joseph (23) trabajaba en un hotel en Cusco. La suspensión del turismo devino en su despido. Es el sustento de su madre y sus hermanos menores. Ahora vende manteles, secadores y otros implementos para el hogar. “Vendo entre S/ 30 y S/ 40. Si no hacemos esto de dónde vamos a comer”, dice.

Cirilo Flores Quispe tenía un puesto de venta de productos de artesanía. Ganaba en promedio S/ 200 al día. Cerró su puesto después del 16 de marzo y, desde hace un par de meses, empezó a recorrer las calles del Cusco vendiendo chocolates. “A veces vendo S/ 35 o S/ 40 para alimentar a mis tres hijos. No tengo empleo”.

Según un cálculo de la Dirección Regional de Comercio Exterior y Turismo (Dircetur), el cese de las actividades turísticas dejó desempleados a más de 120 mil cusqueños. Sucede que el turismo es la tercera principal actividad económica en Cusco. La Región calculó que casi 60.000 micro y pequeñas empresas quebraron y otros cambiaron de rubro: la mayoría estaban dedicadas al turismo.

Buscando una solución

María Quispe Saire trabajaba en un restaurante como ayudante. Fue despedida. Cada mañana llega a vender hierbas en la vereda de la calle Trinitarias. El jueves pasado un grupo de agentes de serenazgo la expulsaron junto a otras mujeres. “Tenemos necesidades. Tengo mi hija de 4 años, soy madre soltera, tengo que pagar alquiler de donde vivo. No nos dejan trabajar, nos botan, estamos cansadas de esto”, se queja María y llora.

La alcaldesa del Cusco, Romi Infantas, contrató a más de 300 personas para que se hagan cargo de evitar el trabajo ambulatorio. La misma situación se repite en San Jerónimo y Wanchaq.

El regidor Miguel Ángel Cabrera cuestiona esa actitud represiva. Como presidente de la Comisión de Desarrollo Económico tiene una propuesta para ayudar a los comerciantes ambulantes. Para empezar, se debe hacer una campaña para el cumplimiento de protocolos sanitarios. Luego, se debe segmentar a los ambulantes. Los que venden hierbas pueden ser ubicados en el campo deportivo del Óvalo Pachacuteq, otros en la Alameda Pachacuteq y en el carril de bajada de la avenida Paseo de los Héroes.

La alcaldesa prometió reubicarlos desde ayer en el colegio Inca Garcilaso de la Vega. Desde temprano, los ambulantes esperaron que se abran las puertas, lo que nunca ocurrió. El colegio no está de acuerdo con esta medida.v

Comercio ambulatorio con orden

El subprefecto del Cusco, Néstor Larico, quien sostuvo que se deben buscar formas de apoyar y no reprimir a los comerciantes ambulantes. “Es entendible la necesidad, pero se debe hacer en orden”.

Tres municipalidades recibieron trasferencias del Ejecutivo nacional para contratar personal que se haga cargo de recuperar espacios públicos. Cusco recibió S/ 1 millón 843 mil 289, Wanchaq S/ 2 millones 679 mil 245 y San Jerónimo S/ 1 millón 739 mil 161.

DRAMA. Nelly Hancco, Cirilo Flores y María Quispe recorren las calles vendiendo productos para llevar el pan a sus hogares.

DRAMA. Nelly Hancco, Cirilo Flores y María Quispe recorren las calles vendiendo productos para llevar el pan a sus hogares.