Trabajadoras sexuales exigen ser incorporadas en la cuarta fase de la reactivación económica

22 Oct 2020 | 15:05 h
Trabajadoras sexuales protestan frente al Congreso y el Minsa. Foto: Captura video La República.

La mujeres que ejercen el trabajo sexual dejaron sus requerimientos en el Congreso y el Minsa para que puedan atender a sus clientes de manera segura durante la pandemia.

Este miércoles 21 de octubre la organización de trabajadoras sexuales Miluska Vida y Dignidad junto al Movimiento de trabajadoras sexuales del Perú realizaron un plantón frente al Congreso de la Republica y el Ministerio de Salud para hacer escuchar su voz y poner sobre la mesa sus demandas tras no haber sido incorporadas en la cuarta fase de reactivación económica.

“En ningún momento (el presidente) ha mencionado a las trabajadoras sexuales discriminándonos y excluyéndonos, encontrando la excusa perfecta del COVID para criminalizarnos. Nosotros somos ciudadanas con derechos como todo el mundo. Tenemos necesidad, derecho al trabajo; así como, a estar en espacios seguros”, declara a La República Ángela Villón, presidenta del Movimiento de trabajadoras sexuales del Perú.

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Los locales de trabajo

Una de las demandas de las trabajadoras sexuales es que se reabran los locales donde atienden a sus clientes para que puedan laborar de manera segura, sin ser víctimas de los abusos de la policía.

“No queremos trabajar de manera clandestina, pues los únicos que sacan provecho son la policía, la municipalidades, que vienen, nos acosan, nos extorsionan y muchos violan a las chicas y las amenazan”, revela Ángela Villón.

Además, explica que junto a los dueños de los locales han elaborado un protocolo para evitar el contagio por COVID-19. Entre las indicaciones para el ingreso están medir la temperatura, lavado de manos, desinfección y los encargados de los establecimientos se comprometen a realizar una vez al mes la prueba rápida para los/las trabajadoras sexuales.

También, se establecieron medidas específicas para el momento del servicio sexual como el uso obligatorio de mascarilla tanto para el cliente como para la trabajadora, realizar poses sexuales donde haya mínimo un metro de distancia y el uso de preservativo.

Carta enviada a la congresistas Rocío Silva Santisteban. Foto: Captura

Atención en salud

Las trabajadoras sexuales van a citas mensuales en los CERETS (Centros de Referencia para Enfermedades de Transmisión Sexual), donde reciben atención ginecológica, descarte VIH y consejería. Sin embargo, Ángela Villón recalca que por la pandemia, ahora también es necesario pruebas rápidas de COVID-19.

“Estamos solicitando al MINSA que en la atención médica periódica; así como, se incluye las pruebas de clamidia, sífilis y gonorrea, se implemente la prueba rápida del COVID por lo menos una vez al mes. Eso significa que tendríamos cubiertas dos pruebas rápidas mensuales (junto con las que se realizarán en los locales)", detalla.

Otro punto importante para las trabajadoras es que se mantengan en sus puestos a los doctores que atienden en los CERETS, pues muchas veces llegan personas que no están capacitadas y sensibilizadas.

“Tenemos el problema que cambian a los médicos, no son estables y llegan profesionales que no saben trabajar con poblaciones claves. Muchos de ellos atienden con indiferencia y hasta desprecio, eso hace que muchas compañeras no quieran ir al centro de salud. Están tumbándose la estrategia sanitaria nacional”, concluye Ángela Villón.

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