Pruebas demuestran que dos hermanos condenados a cadena perpetua son inocentes

Óscar Chumpitaz

oscar.chumpitaz@glr.pe ochumpi

17 Oct 2020 | 21:28 h
Actualmente, la sentencia está siendo revisada. Foto: Cortesía
Actualmente, la sentencia está siendo revisada. Foto: Cortesía

¿Error judicial? Fueron sentenciados a la máxima pena luego de ser acusados de participar en un robo agravado y asesinato. Pericias establecen que nunca dispararon. Testigos los ‘identificaron’ pese a que asaltantes estaban encapuchados.

Los hermanos Laura Rivas confiaban en que todo iba a salir bien, pero todas las pruebas que demostraban su inocencia fueron rechazadas. La negativa tuvo que ver con un robo agravado y asesinato que ocurrió el 13 de diciembre del 2017 en Andahuaylas. Si bien los jóvenes no tuvieron nada que ver, definitivamente, el caso los perseguirá toda la vida.

Meliscio (29), un exmilitar que venía preparándose para postular a la Policía Nacional, y Michael (24), fueron condenados el 30 de enero de este año a cadena perpetua.

Ellos fueron acusados de participar en el asalto a 7 comerciantes, quienes luego de culminar la venta de sus mercancías en el pueblo de Andarapa, retornaban en sus vehículos hacia Andahuaylas. Fueron interceptados por cinco encapuchados que previamente bloquearon la carretera con piedras.

Todos los automóviles lograron detenerse, excepto el de Mario Loaiza Cárdenas, que logró cruzar pero fue impactado por una bala disparada, según la fiscalía, por Meliscio Laura.

Cuando fueron arrestados, los hermanos preguntaron a los efectivos cuál era el motivo y le respondieron: “No actúen como si no lo supieran”.

Aparte de que ninguno de los otros agraviados observó los rostros de los asaltantes porque estaban encapuchados, los policías a cargo de la investigación extrajeron dos fotografías de Facebook de los implicados para mostrárselas a los afectados previamente a la rueda de reconocimiento; es decir, antes de la rueda fotográfica, les pusieron a la vista de los testigos las dos fotografías de los hermanos, induciendo de esta manera a que los identifiquen.

Milicio y Michel demostraron a través de testimoniales y otros medios de prueba que, en el momento en que se perpetraba el asalto, se encontraban realizando otras actividades.

El mayor de ellos retornaba de Huarataca a Andahuaylas, en compañía de Daniel Quispe Aulla, Juan Palomino Laura y Yulisa Palomino Aulla, luego de haber realizado actividades agrícolas. Su hermano menor demostró que estaba con su madre Epifania Rivas Hurtado y su conviviente Flor Quispe Navarro. Esto fue corroborado por Yobana Rivera Rodas, hija de la dueña de la casa que alquilaban.

Estos hechos también son corroborados con el levantamiento del secreto de las comunicaciones al que fueron sometidos los números celulares de los hoy sentenciados erróneamente.

Además, está acreditado que los hermanos, no efectuaron disparos con arma de fuego, según el dictamen pericial de Ingeniería Forense, que concluye que ninguno de los dos presenta residuos de disparo en sus manos.

Pese a ello, fueron condenados a cadena perpetua. Este lunes 19 de octubre, a las 9.00 a. m., la Sala Penal de Apelaciones de Abancay ha programado la audiencia de apelación de sentencia. Ellos y su familia piden justicia.

Fanny Acevedo, esposa de Meliscio, asegura que son inocentes y que tienen cómo demostrarlo. Dice que su esposo y su cuñado “no tenían idea de quién los acusaba de esto, no tenía idea de por qué estaba sucediendo. Tenían miedo constantemente de lo que podría suceder”, manifiesta.

Asimismo, dijo que aún no saben si presentarán cargos contra sus acusadores por hacer una declaración falsa y que tampoco se sabe por qué inventaron tal mentira.

“La familia de mi cliente tuvo muchos problemas para dormir, preguntándose qué pasaría, si alguien les iba a creer, si tendría pena de prisión o cadena perpetua”, remarcó Juan Ortiz, abogado de los hermanos.

Meliscio y Michael se preguntan ahora cómo la acusación lo afectará en su vida: “Vamos a demostrar nuestra inocencia, su familia estará feliz, pero el daño ya está hecho”, dice el mayor, desde su celda.

Por ello, ahora la sentencia está siendo revisada.