La angustia por conseguir un balón de oxígeno diario

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22 Ago 2020 | 20:01 h
La angustia por encontrar oxígeno | Créditos: Joel Robles / URGI-GLR
La angustia por encontrar oxígeno | Créditos: Joel Robles / URGI-GLR

Vecinos se amanecen haciendo colas para conseguir este recurso de manera gratuita en el Rímac. Las historias que se deben escuchar mientras esperan las recargas nos acercan al dolor y la esperanza de cada familia que debe enfrentar la COVID-19.

Información: Joel Robles / URPI-GLR

Desde hace dos semanas Guillermo Santillán recorre las calles de Lima en busca de oxígeno para mantener a salvo a su cuñado, Marco Antonio Aliaga Pimentel (48). Hablamos de un paciente con coronavirus que presenta una dificultad respiratoria que le impide saturar oxígeno por encima de 94%, esta condición se agravó en los últimos días debido a que también padece de asma.

“Gracias a la campaña de la Municipalidad del Rímac por Facebook nos enteramos y hemos venido para recargar de forma gratuita un balón de oxígeno porque nos sale muy caro a 50 soles el metro cúbico en otro sitio. Acá en el Rímac no hay lugar donde conseguir (oxígeno), es una angustia tremenda no saber si al día siguiente encontraremos oxígeno. No siempre podemos ir hasta el Callao o Villa El Salvador, y por eso estamos viendo en redes dónde hay estas campañas”, cuenta el preocupado hombre mientras espera su turno.

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La pesadilla de esta familia rimense dedicada al comercio y la ebanistería comenzó a mediados de julio cuando a su otro cuñado, Carlos Aliaga Pimentel (46), también le diagnosticaron COVID-19. Pese a los cuidados, tuvo que ser derivado al Hospital 2 de Mayo; sin embargo, no aguantó y murió el pasado 28 de julio mientras el presidente Martín Vizcarra pronunciaba su último mensaje por Fiestas Patrias.

A la casa de Marco, lamentablemente, nunca llegó ningún equipo del Comando COVID-19 para brindarle atención domiciliaria o medicinas. Desde que recibieron el diagnóstico solo acuden a un médico particular y el gasto es asumido por la familia.

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“Como no tiene seguro hemos tenido que llamar a un médico particular para que lo vaya a ver. Ahí en la casa lo hemos instalado en una cama y lo estamos cuidando”, agregó.

Pero no todo es malo para Guillermo, quien está convencido que pese al dolor que enfrentan, la pandemia ha estrechado los vínculos de unión en su familia. Solo espera que la ayuda del Estado no llegue a cuenta gotas y que el balón de oxígeno que diariamente debe recargar le permita mantener el mayor tiempo posible a sus seres queridos mientras llega la tan ansiada vacuna.

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