Julio Garay: “Detrás de las galletas salvadoras hay un orgulloso del campo”

Luis  Paucar

luis.paucar@glr.pe luispautem

22 Ago 2020 | 20:27 h
Julio Garay coordina con el Minsa y el Midis para elaborar un plan de masificación de galletas contra la anemia. Foto: La República.
Julio Garay coordina con el Minsa y el Midis para elaborar un plan de masificación de galletas contra la anemia. Foto: La República.

El ingeniero agrónomo que ideó unas galletas que vencen la anemia acaba de lanzar un producto a base de granos andinos, cúrcuma y aceite de pescado. Una novedad que, ante la pandemia, realza las defensas y desarrolla el sistema cognitivo.

El ingeniero agrónomo Julio Garay fue un niño que sufrió paludismo, tifoidea y anemia. Por eso le gusta decir que las galletas que ideó, a base de granos andinos y hemoglobina bovina, son una “revancha” contra su infancia, cuando corría por el Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem), entre cultivos de cacao y criaderos de abejas.

En Ayacucho, la ciudad donde ahora vive, hay 6.435 casos de coronavirus. Otros 210 pacientes han muerto a causa del mal. “Por eso hay que guardar precaución –dice–, pero sobre todo ver la manera de enfrentarla”.

Sin aspavientos ni grandes menciones, esta semana lanzó otra novedad: una galleta elaborada con semillas, aceite de pescado refinado y cúrcuma que fortalece el sistema inmunológico. Trabajó la fórmula a lo largo de un año. Viene regalando su producto a los niños más desatendidos del país.

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Leía que, cuando niño, soñabas con estudiar una carrera relacionada al campo, que no te apartara del lugar donde creciste.

Así es. Nací en el Vraem, dentro de los cultivos de cacao, rodeado de los cítricos. También nos hemos dedicado a la apicultura. Mi mamá es de la sierra y mi papá de la selva. Ya he contado cómo el terrorismo amenazó a mis padres y aún quedan heridas. Ahora vivo en Ayacucho, donde la incidencia de la anemia a causa de la desnutrición es del 44,2%. Es un monstruo que yo padecí de niño y me quitó muchas cosas, por eso se creó en mí una revancha: idear la galleta fue, digamos, una forma de resistencia.

¿Qué te dejaron esos años?

El sabor de la sangrecita y alguna cicatriz. Sé cómo es ese camino contra el monstruo: no me daban ganas de comer, tendía a dormirme en las clases. Una profesora se lo dijo a mis padres. Y, luego de llevarme a un puesto de salud, notaron que mi nivel de hemoglobina estaba por debajo de 10. Entonces optaron por darme sangrecita. A punta de eso me mejoré. Con el tiempo fui beneficiado con Beca 18, y lo único que debía hacer era estudiar, estudiar, estudiar.

Leía que el proyecto de las galletas salvadoras surgió a mitad de tu carrera, en la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga.

Imaginaba incluso que, una vez que consiguiera la formulación, se la brindaría al Estado para que las repartiera en varios programas sociales. No fue un camino sencillo: después de 300 intentos de laboratorio, en el octavo ciclo, conseguí la fórmula. Al noveno llevé a cabo los planes pilotos y al décimo, sustenté trabajo de investigación. Ese fue premiado por History Channel en enero de este año, antes de la pandemia.

Este producto vence la anemia en tan solo un mes de consumo. Foto: Andina.

Esta semana lanzaste un nuevo producto que, en medio de esta vorágine, se torna esperanzador.

Siempre me ha dado por investigar y solucionar problemas de salud. Y, en efecto, sacamos la galleta del empaque rojo, que tienen como objetivo realzar nuestras defensas y desarrollar nuestro sistema cognitivo. Contiene linaza, ajonjolí, chía, cúrcuma, aceite de pescado refinado (de donde se obtiene el DHA), vitamina C y kiwicha, quinua. Ha causado bastante expectativa. Muchos minimizan la cúrcuma a un ingrediente de cocina, pero es una raíz poderosa. Al igual que el kion. En Nutri H queremos revalorarla. Aquí trabajan los vecinos del barrio y amigos de la universidad. No es ganar, ganar, ganar. Ahora más que nunca es momento de compartir.

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¿Cómo continúan las negociaciones con el Minsa, el Midis y países extranjeros para tener tu producto en sus filas?

Avanzan y, en verdad, esperamos que nuestras galletas estén disponibles en programas sociales como Qali Warma. Igual mantenemos conversaciones con ocho países a raíz del premio de History. En la planta se ha habilitado un espacio de investigación porque la innovación garantiza la sostenibilidad. En la temporada navideña esperamos lanzar un chocolate de taza con DHA y un panetón enriquecido con hierro. Esa es una sorpresa.

Conociste todo el Perú y parte del mundo tras el Premio. ¿Qué episodio emotivo recuerdas siempre?

Me gusta tener ese contacto con la gente porque vengo del campo. De todas las visitas me quedo con la de Puno, donde sentí el calor y el cariño de la gente. Es la identificación de ser peruano y valorar lo nuestro. A veces, por el simple hecho de cómo te vistes, se genera rechazo. Cuando iba a estos eventos grandes y decían ‘galletas salvadoras', salía yo en polo, jeans y zapatos negros. Lo máximo que me he puesto ha sido una camisa blanca. Este soy yo. Luego, ya cuando me han tomado confianza, mis amigos me han dicho: ‘Julio, pensamos que vendrías en terno’. Detrás de las galletas salvadoras hay un orgulloso del campo, no me siento cómodo siendo un señor de terno.

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