S/ 2.800 al día y suerte: la odisea de hallar medicinas para pacientes COVID-19 en UCI

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10 Jul 2020 | 14:06 h
Hospitales no cuentan con suficiente cantidad de medicamentos para pacientes internados en cuidados intensivos. Composición: Jessica Merino / Jhon Reyes / La República.

Visitar todas las farmacias de la ciudad, luchar contra quienes te dicen primero S/ 65 y luego S/ 85 tras ver tu desesperación o pagar casi el triple porque "se agotaron los genéricos". El dolor que implica estar en UCI lo siente tanto el paciente como sus familiares.

Por: Nicol León y Jessica Merino.

Para que un paciente con COVID-19 se recupere y abandone la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) en el Perú, sus familiares deben tener, además de suerte y esperanza, unos S/ 2.800 cada día. Con estos requisitos, ellos podrían conseguir rocuronio y midazolam, medicamentos claves para que el enfermo sobreviva.

Sobre todo ahora, ya que, desde el primero de julio, fecha en que la cuarentena dejó de ser obligatoria en la mayoría de regiones, se registran más ingresos a UCI, donde algunos médicos tienen que ingeniárselas para adquirir estos productos, pues el Ministerio de Salud (Minsa) no les brinda la cantidad necesaria.

Incremento de pacientes en cuidados intensivos.

La mayoría de intensivistas optan por pedir grandes dosis de ambas drogas a los allegados de los pacientes. No interesa si están asegurados o no. Desde que reciben la receta, inicia una carrera para conseguir las medicinas, que en muchas farmacias están agotadas o hay en poquísima cantidad.

La urgencia por el medicamento

Steffany conoce bien de esta competencia. Sabe que, de no ganarla, su padre, un peluquero de 48 años, no sobreviviría. Fue internado el lunes 6 de junio en UCI y, a partir de esa fecha, ella espera cada día, desde muy temprano, que el médico encargado le dé la prescripción en la puerta del hospital Negreiros, en el Callao.

“Llegó caminando. Vino un sábado porque se le complicaba la respiración y el lunes nos estaban llamando (para decirnos) que lo iban a pasar a UCI. Desde ese día estamos así. Mi papá está entubado, no habla”, cuenta a La República.

Él debe permanecer dormido para que no sienta el dolor provocado por el tubo que conecta su organismo con el ventilador mecánico.

“(El rocuronio y el midazolam) son importantes para que (el paciente) responda al tratamiento y salga de UCI. Son importantes para mantenerlo totalmente sometido a ventilación mecánica y no se haga daño. (El objetivo es que su) pulmón no se lesione más de lo que ya está”, explica Jesús Valverde, presidente de la Sociedad Peruana de Medicina Intensiva.

A Steffany le piden cada día 20 dosis de rocuronio y 20 dosis de midazolam, pues una toma de cada una solo hace efecto una hora. Es decir, su padre debe recibir las sustancias varias veces al día. A esto se suman las vitaminas que le exigen comprar y que cuestan cerca de S/ 400.

Foto: Jessica Merino / URPI - GLR.

“Hemos gastado como 7.000 soles. Solo hoy por 20 rocuronios gastamos 1.200 soles. Y estos gastos son diarios. Las fechas son de varios días. Me piden demasiado. Que un hospital no tenga esos medicamentos es raro. Mi primo me ha dicho que vaya al área de Asistencia Social y hable, porque cómo es posible que esté gastando así, pero yo tengo miedo de quejarme porque puede que lo atiendan mal a mi papá o me lo dejen porque así son acá”, lamenta.

Foto: Jessica Merino / URPI - GLR.

Farmacias sin stock

Otras personas, pese a tener el dinero, no logran comprarlos, pues son pocas las farmacias las que los ofrecen.

Un equipo de La República comprobó que en tres farmacias de los alrededores del hospital San José, donde la mayoría de personas acude para comprar ambos medicamentos, el rocuronio ya estaba agotado apenas a las 8 de la mañana.

En Farmacia Universal, nos respondieron que el precio de una dosis de rocuronio, en su presentación de 50 miligramos, es de S/ 78. Hasta el 12 de mayo, esta droga valía S/ 18 menos, según lo indicado en la página de la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid).

Foto: Jessica Merino / URPI - GLR.

Al lado del hospital Loayza, en la botica Otifarma, el precio del mismo producto debería ser de S/ 40. Tras consultar, nos comunicaron que la versión genérica, de S/ 25, se agotó, y que solo tienen la de marca, cuyo valor es de S/ 72.

Foto: Jessica Merino / URPI - GLR.

Respecto al midazolam, son pocas las que lo venden a bajo precio. En la mayoría de establecimientos, venden una toma entre S/ 35 y S/ 50.

Y aquí llega lo peor. Algunos vendedores se aprovechan de la desesperación de los familiares y elevan el precio. Esto lo vivió Patricia Matos cuando buscaba las medicinas que necesitaba con urgencia su padre, quien estaba internado por coronavirus en UCI del Negreiros.

“Ahora el medicamento está escaso. El rocuronio valía 15 soles antes. Ahora por la COVID-19 está 60 o hasta 70 soles. Te piden 40 o 20 de esos a diario. Aproximadamente (gasté en 3 días) S/ 5.000 o S/ 7.000 porque diariamente piden medicamentos”, señaló.

La primera vez que consultó en una farmacia por el precio del rocuronio, le dijeron que costaba S/ 65. Cuando retornó para comprarlo, la farmacéutica vio su apuro, y le dijo que el costo era de S/ 85.

Ante este panorama, el médico Valverde explicó que los doctores optan por utilizar “fármacos que a veces no están indicados para esto”. “Pero hay que usarlos porque no hay otra manera de poder tenerlos controlados para que la ventilación mecánica sea lo más saludable posible”.

“No encuentro cama UCI”

El rocunorio y el midazolam llegan a la farmacia del hospital Negreiros, pero no es suficiente para los 17 pacientes con coronavirus que permanecen en su UCI, aclaró Karin Contreras, gerenta asistencial de la Red Prestacional Sabogal de EsSalud.

“Antes era ‘no encuentro camas con oxígeno’. Hoy en día nuestra realidad es ‘no encuentro cama UCI’. (...) Se han hecho y se han otorgado las órdenes de compra, pero son productos que están ingresando en el transcurso de esta semana. Todos nuestros hospitales los tratamos de dar en abastecimiento y tratamos de distribuir de acuerdo a la cantidad de consumo”, explicó.

Los proveedores se comprometen con entregar los fármacos, pero se tardan más de lo debido. Lo mismo sucede con los equipos de protección personal para los especialistas en salud.

“Muchos proveedores nos dicen ‘ya, sí, toma’, igual que las mascarillas N95. ‘Te voy a comprar 100.000′. Ok. (Pido que) me lo entreguen en 10 días, llegan los 10 días y no nos proveen”, precisó.

“Eso es lo que sucede con todos los medicamentos COVID y EPP (equipos de protección personal) que están teniendo una alta rotación. Por eso también vas a encontrar el hecho de que no tenemos los EPP, no tenemos los EPP no porque la Seguridad Social no tenga para comprarlos, no porque la seguridad social no quiera proteger a nuestros profesionales que están en primera línea, sino básicamente porque hay un gran desabastecimiento que es a nivel mundial. No solo pasa en nuestro país”, añadió.

Tras preguntarle qué sucedería si el familiar no cuenta con los recursos necesarios para adquirir los medicamentos, Contreras respondió: “Igual un paciente conectado a un ventilador ... A ver, no significa que si el familiar no lo lleva, el paciente se despierta y pasa a otro estado, no. Igual nosotros tenemos que ver la forma”.

Y el desabastecimiento seguirá

La poca distribución de midazolam y rocuronio podría percibirse como un proceso que se revertirá en unos meses, tal como sucedió con las pruebas moleculares, el oxígeno y otros equipos necesarios para la atención de pacientes con coronavirus. Sin embargo, para Ciro Maguiña, vicedecano del Colegio Médico del Perú e infectólogo de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), el Estado no logrará abastecer de estos medicamentos a todos los pacientes internados en UCI ni ahora ni más adelante.

“No creo (que en un futuro se consiga la cantidad necesaria de rocuronio y midazolam). El mercado peruano, como muchos, colapsó en medicamentos porque obviamente son medicinas que no existen en grandes cantidades. El problema está ligado a la oferta y la demanda, que es un tema que tiene que haberse calculado, así como con las camas UCI. Por eso muchos pacientes tienen que ir a buscar, mendigar. A veces consiguen, a veces no consiguen”, comentó.

Maguiña aseguró que los enfermos en cuidados intensivos no aumentarán de forma drástica y confía en que los casos disminuirán. Es decir, la demanda de midazolam y rocuronio no variará mucho con respecto a la actual; pero tampoco se comprarán las tomas necesarias para todos los que estén conectados a ventiladores mecánicos.

“Tenemos la capacidad instalada. El problema es que no creo que vengan 300.000 camas UCI en los siguientes 6 meses. Eso sería una cosa ilusa”, sentenció.

Por ello, sugirió que el sector Salud continúe trabajando en curar a los pacientes hospitalizados para que no empeoren y, por lo tanto, no ingresen a UCI, donde las pastillas escasean y el riesgo de morir aumenta.

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