“El escudo facial no sirve de nada si no respetamos el distanciamiento social”

Nicol León

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04 Jul 2020 | 21:47 h
Giannina Honorio es la gerenta general de Tinnitus, primera empresa que donó escudos faciales al MInisterio de Salud. Foto: PuntoEdu.

Máscaras transparentes no garantizan al 100% que las personas no contraigan el coronavirus en las calles, advirtió la gerente general de Tinnitus, única empresa nacional que dona estos productos al Ministerio de Salud. Pasajeros deben usarlas en transportes públicos, pero es necesario que se emplee en todos los espacios.

El uso de los escudos faciales no elimina totalmente el riesgo de contagio del coronavirus. Por disposición del Gobierno, es obligatorio que solo los pasajeros lo lleven puesto cuando viajen en los transportes públicos, pero debería serlo también para caminar en cualquier parte de la ciudad. Sobre todo porque, tras el fin de la cuarentena, se observa que cientos de personas transgreden el distanciamiento social.

Tinnitus, la única empresa nacional que provee estas herramientas al Ministerio de Salud, donó 25.742 protectores faciales al personal que conforma la primera línea de batalla contra el coronavirus. Es decir, médicos, bomberos, policías y personal del Ejército. Su gerenta general, Giannina Honorio, aseguró que el uso de las máscaras transparentes es en vano si es que los ciudadanos se juntan con otros en los focos infecciosos.

“Lo ideal es usarlo en todos los espacios para minimizar el riesgo porque quizás uno lo puede usar en el transporte público. Pero de ahí se aglomera en un centro comercial. Es integral. De nada te sirve el escudo facial si no vas a respetar el distanciamiento social. Ayuda, sí, pero son varios factores”, afirmó.

Únicos proveedores nacionales

Tinnitus fue la primera en proveer al Estado de estos materiales de protección a pesar de que solo se dedican a la fabricación de equipos biomédicos. En marzo, cuando inició la crisis sanitaria en el Perú, el equipo liderado por Giannina decidió producir las máscaras para donarlas, pues en ningún otro lugar del país las vendían.

La escasez y el desconocimiento de su valor monetario hizo que se ofrecieran a 70 soles en ese momento. El precio se redujo a 5, en promedio, desde que Tinnitus comenzó a donarlos al Gobierno mediante el Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos en Salud (Cenares).

Foto: PuntoEdu.

“El Minsa es nuestro aliado para esta distribución a nivel nacional. Cumplimos con los lineamientos de seguridad y es un producto de calidad que el Minsa lo aprueba y lo recibe como donación para distribuirlo. Si no fuera un producto de calidad, Cenares no se comprometería a hacer esta entrega. Pero como estamos cumpliendo, son los escudos que usa nuestra primera línea de defensa en el Minsa”, contó.

Para agilizar la producción, formaron un convenio con 250 voluntarios que contaban con impresoras 3D y lásers necesarias para la fabricación de los escudos faciales. La experiencia que obtuvieron tras gestionar ello los llevó a participar en la elaboración de una norma técnica que indica cómo construir una máscara de calidad.

“Por todo este trabajo que fuimos haciendo, Inacal (Instituto Nacional de la Calidad) nos convocó para formar parte de la mesa técnica que desarrolló la norma técnica de escudos de protección facial. (...) Ahí volcamos todo el aprendizaje que tuvimos desde marzo hasta junio, sobre lo que funcionó, no funcionó, los materiales, tipos de manufactura, temas ergonómicos de medición, la medición facial, la antropología facial para que pueda ser replicado. Entonces, lideramos esta norma técnica para que se pueda activar la industria y se fabriquen los escudos faciales con altos niveles de seguridad”, narró.

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Mascarillas que no protegerían

En el mercado existen mascarillas faciales que no protegerían realmente del coronavirus a quienes las usan. En ese sentido, la ingeniera Honorio advirtió las deficiencias que podrían presentar estos objetos.

“Hemos visto algunos que no cubren completamente el rostro y dejan pasar muchas brisas. También hemos visto otras que se empañan demasiado, entonces, el usuario al final lo levanta y lo termina usando como si fuera una visera. Ese no es el objetivo porque si es un protector facial demasiado incómodo para el usuario, este va a terminar por desistir de su uso”, alertó.

Existen otros con diseños que podrían reducir el campo de visión de los niños, problema que también causaría el cese del uso.

“La resistencia depende del diseño porque puedes hacer un diseño muy enclenque con inyección. Todos los materiales son buenos. Con todos se está en la capacidad de poder producir un escudo de calidad si se siguen los lineamientos correctos”, dijo.

¿Cómo debe emplearse?

Las máscaras faciales deben usarse además de las mascarillas. Así, se evita el ingreso del virus a los ojos, nariz y boca.

“Pero el riesgo aumenta si, por ejemplo, una persona entra en contacto con otra con coronavirus, saluda con besos o comparten algún utensilio, si está en casa de una persona contagiada, y no tiene las medidas apropiadas”, advirtió.

Es necesario que los ciudadanos empleen estas herramientas en cualquier lugar y no solo en los buses, tal como sucede en otros países.

“Es importante (el uso de escudos faciales) en esta nueva normalidad porque se están abriendo bastantes centros, donde habrá mucha aglomeración de gente, como los medios de transporte, los centros comerciales y otros sitios. También es importante porque el tema de la distancia social no ha calado mucho en la población, entonces, al no haber un distanciamiento social correcto de dos metros a las personas se les exige que estén más protegidas”, aconsejó.

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