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La cuarentena eleva nuestra mirada hacia la naturaleza

Roberto Ochoa

@larepublica_pe

28 Abr 2020 | 5:02 h
Río hablador. Con la limpieza de sus aguas, el río Rímac nos dice cómo el impacto humano afecta su cauce con desmontes, relaves y basura citadina. (Foto: J. Reyes)
Río hablador. Con la limpieza de sus aguas, el río Rímac nos dice cómo el impacto humano afecta su cauce con desmontes, relaves y basura citadina. (Foto: J. Reyes)

Mar, río y cielo. Ver nuestro río Rímac con sus aguas prístinas es casi un milagro que se hizo realidad con la cuarentena. Así como el retorno de la fauna marina a las playas de la Costa Verde y los maravillosos fenómenos celestiales que permite el cielo sin smog.

“Somos el río de Heráclito, quien dijo que el hombre de ayer no es el hombre de hoy y el de hoy no será el de mañana”... Borges escribió estas líneas cuando nadie imaginaba cuarentenas ni coronavirus, y ahora cae a pelo cuando compartimos la certeza de que nada será igual después del confinamiento. Lo rescatable es vernos reflejados en nuestro río Rímac. De verlo tan limpio nos convencemos de que el verdadero virus somos los humanos.

También es cierto que nuestro río con aguas prístinas no es novedad en sus nacientes o a la altura de San Mateo y Matucana, pero conforme se acerca a Lima Metropolitana se va cargando con desmontes, relaves y basura citadina hasta que desemboca en el Mar de Grau convertido en veneno líquido.

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El reciente cambio de color a la altura de Chosica y Chaclacayo fue verificado por ANA (Autoridad Nacional del Agua) pero reconocieron que, pese a la cuarentena, su cauce se enturbia a la altura de El Agustino, Rímac y San Martín de Porres. Los funcionarios de ANA y el propio director de Sedapal coinciden en que “la turbidez y sólidos en suspensión del río se debe a la ausencia de material flotante de origen antrópico (desmontes clandestinos) y a la disminución de arrojo de basura y desechos orgánicos”.

Más cierto aún es que pasada la temporada de lluvias el cauce deja de acarrear barro. “El estado de emergencia ha permitido observar el impacto al que se ven sometidos los recursos hídricos y sus bienes asociados (canales de regadío, por ejemplo) por la acción del hombre. Por ello es importante que tomemos conciencia y considerar que el agua de nuestros ríos y canales es para consumo agrícola y humano, por lo que no deben ser zonas de arrojo de basura y desmonte” sostiene una optimista Flor de María Huamaní, funcionaria de ANA.

Andino y divino

Las redes sociales y medios de comunicación han resaltado estos cambios naturales en el paisaje limeño. Cuando empezó la cuarentena un arco iris sorprendió a los limeños y anunció la última garúa del verano austral.

Luego fueron las imágenes de playas como Agua Dulce pobladas de aves migratorias, o una visión de aguas turquesas en las playas de Miraflores o las fotos y videos de delfines retozando frente al malecón. De todo esto la novedad fue la invasión de aves guaneras, pues en estos días de abril la playa se “limpia” por la ausencia de bañistas y del acarreo de las aguas lodosas que arrastra el río y los canales.

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También influye la cancelación de la pesca artesanal en el litoral. Pero ver delfines es algo común durante todo el año. Lo sorprendente fue la sorpresa de muchos limeños: una prueba más de cómo hemos vivido durante siglos de espaldas del mar, pese a que somos la única capital sudamericana con cientos de kilómetros de playas.

En esos días también impactó en las redes sociales una fotografía desde el malecón de Chorrillos, captada por el arquitecto Lean Pierre Crousse, que sorprendió a los limeños al mostrar la Costa Verde y gran parte de la ciudad libres de contaminación ambiental y revelando las cumbres de los contrafuertes andinos que gobernaron la cosmovisión de la Lima Prehispánica (ver https://www.facebook.com/ larepublicasorprendente/). Esta visión de la Lima andina sorprendió a los propios capitalinos pero sirvió para entender nuestra íntima relación con la Cordillera de los Andes.

Mira el cielo Fue entonces cuando el impacto de un meteorito frente a la costa de Paracas fue tomado como aliado del coronavirus en el anuncio del fin del mundo.

Lo cierto es que se trata de un fenómeno natural que hubiera pasado desapercibido si no fuera porque muchos limeños decidieron pasar la cuarentena en su casa de playa. Las cámaras de seguridad y las de sus celulares inmortalizaron el impacto del bólido en el Mar de Grau.

Abraham Levy, cuyo certero twitter meteorológico es consultado a diario por miles de personas, se sorprendió cuando colgó varias imágenes del meteorito y recibió 100 mil tuits en un solo día, incluyendo nuevas imágenes del fenómeno.

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“Nos ayuda el cielo sin contaminación, la cuarentena y las escasas lluvias que hubo esta temporada”, sostiene Levy, pero resalta que el fenómeno le hizo descubrir toda una comunidad de cibernautas que aprovechan la cuarentena para mirar el cielo como nuevo entretenimiento.

Llaman la atención, empero, algunos comentarios leídos en las redes sociales. Como confundir Venus con un platillo volador o ver invasiones alienígenas en el paso brillante de los satélites. En todo caso, ahora que se postergó el enclaustramiento, es bueno subir al techo, mirar por la ventana o desde el balcón para contemplar el cielo al amanecer, durante el crepúsculo o en las noches.

Los más curiosos son los niños, de ahí que Levy recomienda a los padres de familia bajar de internet un manual de astronomía con mapas e imágenes que ilustren las diferencias entre planetas, estrellas, satélites, constelaciones, cometas, meteoritos, “estrellas fugaces”, etc.

“Es una actividad recreativa de mucha influencia que te hace entender el mundo y el cielo con una visión científica que incentivará la curiosidad de los niños. En el cielo nacieron las ciencias y las religiones. La astronomía es la madre de todas las ciencias” agrega.

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Levy también recomienda bajar las aplicaciones astronómicas (como Stellarium) para teléfonos celulares, tablets o PC. “Son de gran ayuda y ubican al instante las estrellas y planetas que vemos por la ventana”. Se puede ver a simple vista o utilizar binoculares y telescopios.

Vuelve la luna

En estos días ya se puede ver la Luna en cuarto creciente al lado de Venus poco antes de que se oculte el Sol. Si el cielo sigue tan limpio podemos gozar todo un espectáculo astronómico hasta el próximo 12 de mayo cuando, se supone, acabará la cuarentena y volveremos al trajín cotidiano.

A Javier Ramírez, de la Asociación Peruana de Astronomía, le agarró la pandemia cuando se encontraba en México instalando un domo para un planetario portátil. Pudo volver a tiempo y fue entonces cuando se notó que se había desatado todo un fervor astronómico a raíz de los espectaculares crepúsculos, la visión de las fases de la Luna y el impacto del meteorito frente a Paracas.

“Nuestro Planetario Digital en Línea que tenemos en facebook (www.facebook.com/planetarioenlima/) y en Instagram nos llegan muchas preguntas y publicamos novedades desde que empezó la cuarentena. Consejos sobre qué observar, reconocer que las estrellas más brillantes están hacia nuestro Sur, qué accesorios emplear o no, y los aficionados de distintas partes de la ciudad y del país suben sus fotos con toda libertad”, nos revela mientras insiste en lo casual que resultaron las recientes erupciones volcánicas con el reinicio de la actividad solar... y los temblores que se han sentido durante la cuarentena.

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Para Ramírez toda esta curiosidad astronómica es algo así como un “renacimiento” en la ciudad. “Lima antigua era una ciudad muy astronómica. Logré ubicar una foto antigua de la cúpula de la iglesia de Santo Domingo, en el centro Histórico de Lima, donde los frailes dominicos observaban el cielo con su telescopio... Esa tradición se mantuvo cuando se levantó la nueva sede del Instituto Pedagógico Nacional de Monterrico, donde la hermana Ayarza, amiga de nuestro genio José Castro Mendívil, diseñaron juntos un telescopio y una pequeña cúpula como observatorio astronómico que estoy tratando de reactivar con un telescopio con salida webcam para que su manejo no requiera asistencia humana”.

Ramírez administra el planetario del Morro Solar de Chorrillos, pero desde que instalaron la Cruz del Papa y con la nueva iluminación se perdió la visibilidad y tuvo que instalar el telescopio en su casa. El observatorio estaba casi en desuso, pero desde que se limpió el cielo de Lima con la cuarentena ha reactivado las observaciones.

Ramírez acaba de terminar una guía para identificar los cráteres de la Luna (se puede ver en facebook e Instagram) y está terminando un video tutorial para que un aficionado a la computación pueda convertir su telescopio mecánico en uno remoto.

Cómo observar el cielo desde la casa

A simple vista se pueden identificar planetas, ver “estrellas fugaces”, constelaciones y las estrellas más brillantes. También se pueden identificar las constelaciones usadas por las culturas prehispánicas, como la Cruz del Sur (vinculada con la Chacana) y las vecinas estrellas Alfa y beta Centauro, que fueron los ojos de la Llama Cósmica. Desde instrumentos hasta binoculares de 5x35 mm o de 7x50 mm que se pueden comprar en tiendas especializadas. También se venden muchos telescopios, pero con óptica de plástico. Lo mejor es visitar tiendas especializadas como http:// www.digisatel.com/ En las redes sociales lo más recomendable es visitar la página www. igp.pe y para la del Planetario de Lima https:// www.apa.com.pe/.