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La violencia también se quedó en casa

La violencia machista acompaña nuestra sociedad de manera cotidiana. Sus cifras debieran causar la misma atención que genera el Covid-19.

La Republica
Marisa Glave

Es medio día. Martín Vizcarra se dirige a la Nación acompañado por sus ministros. Nos informa, como viene haciendo diariamente, cómo evoluciona la enfermedad que hegemoniza este tiempo. Nuevos casos, compras de material de salud, adaptación de la infraestructura para brindar servicios médicos. Acompaña el núcleo del mensaje con información sobre políticas de inclusión social o decisiones del MEF sobre nuestros fondos de pensiones. Hasta acá, un informe regular en medio de la cuarentena.

Pero ocurre algo diferente. Toma la palabra la ministra Montenegro y nos da información sobre otras cifras. Cifras que comparo con las de la pandemia. Entre el 16 y el 30 de marzo, mientras alcanzábamos 1323 casos de Covid-19, en el Perú 5418 mujeres llamaron a la Línea 100 solicitando apoyo frente a una situación de violencia de género. En promedio 360 nuevos casos de violencia al día.

El presidente informó que 198 personas están hospitalizadas por requerir apoyo médico por el virus. La ministra informa que son 528 mujeres y niñas que requirieron acompañamiento directamente del Servicios de Atención Urgente (SAU) pues se encontraban en situación de violencia considerada grave o muy grave. Reporta 43 casos de violación sexual; 27 son niñas. Durante esta cuarentena casi dos niñas al día fueron violadas en casa. Se quedaron junto a sus agresores. Un padrastro, un tío, un primo, un hermano o el propio padre las violó en casa.

El virus de la violencia machista acompaña nuestra sociedad de manera cotidiana. Sus cifras debieran causar el mismo temor y sobre todo la misma atención que genera el Covid-19. El reporte de la ministra sobre los últimos 15 días, en el que regía un Estado de emergencia y teníamos policía y fuerzas armadas en las calles, no se aleja de nuestros promedios regulares de violencia. Sólo entre el mes de enero y febrero de este año los Centros de Emergencia Mujer atendieron más de 35 mil denuncias por violencia. El SAU acompañó 1184 casos de violencia de género grave o muy grave en el mismo periodo.

Las mujeres, adultas o niñas, vivimos violencia machista que afecta nuestra salud física y mental. Y no podemos protegernos quedándonos en casa. No sólo porque supondría renunciar a nuestro derecho a una vida plena. Sino porque, como ha demostrado de manera cruda esta cuarentena, en la casa también está la violencia.