Relatos “semanasanteros”

“Los elegidos o santos varones se turnarán durante toda la madrugada cumpliendo con lentitud el compromiso asumido”.

Sonaly Tuesta
28 Mar 2020 | 6:18 h

No solo se trata de fe. Nos encanta hacer de un relato universal (pasión, muerte y resurrección de Jesús) algo propio, bien peruano. En el 2020 se han suspendido los rituales semanasanteros, pero en cada localidad tenemos detalles interesantes que recordar.

1. El Señor de la Agonía es el señor de los frutos. Tiene un corazón que se mueve cuando avanza por Chancay (Huaral, Lima) durante sus procesiones. A él le regalan papayas y naranjas, para lograr que mire los campos y los vuelva fértiles. Arreglarlo es una tarea que empieza el martes santo cuando Alberto y Juan, dos curtidos chancayanos, se suben al anda y arman el colchón o base, uniendo las ramas de molle que traen de lejos.

2. Los ladrones (el bueno y el malo) de Catacaos (Piura) fueron hechos en madera de charán y son obra (dicen) de un artista apodado Manila. Dimas (el bueno) es venerado durante el mes de febrero. A Gestas (el malo) lo llaman Alejandrito y es identificado con el diablo. Para que la venta de chicha sea buena le arrojan monedas en la boca.

3. La noche del jueves santo, en el templo de Marca (Recuay, Ancash) se realiza la pujanza. Emula el momento en que los soldados romanos subastaron la túnica de Jesús. En Marca, por parejas, algunos varones entregan al sacerdote un sobre conteniendo dinero. Al final de la liturgia, estos sobres se abrirán y el que tenga la mayor cifra ganará el derecho de cargar el cúmuchi, un arqueado ciprés con la figura del Cristo en el centro. Los elegidos o santos varones se turnarán durante toda la madrugada cumpliendo con lentitud el compromiso que han asumido.

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