Cuarentena con consenso

“Si el gobierno te dice que no puedes trabajar, te tiene que compensar con los recursos fiscales que sí existen”.

Humberto Campodónico
18 Mar 2020 | 5:35 h

Ya se ha dicho que el COVID-19 tiene efectos recesivos a nivel mundial, lo que ya ha llegado aquí: salida de capitales, alza del tipo de cambio y de los precios de los bienes importados, caída de los precios de nuestras principales exportaciones (minerales) y del turismo, entre otros.

También hay una caída de las expectativas de crecimiento mundial, lo que causa incertidumbre, no solo por la profundidad de la caída, sino por su duración. Los optimistas hablan de una recuperación en V: la recuperación será rápida (Trump) y nos hará olvidar el mal momento actual. No lo creemos. Esta crisis significará un fuerte paralé a la globalización de las grandes corporaciones. Ya habrá tiempo para esa discusión.

Con la cuarentena, medida radical absolutamente necesaria para la salud de la población, hoy estamos frente a una probable recesión interna: va a caer la producción y la demanda de bienes duraderos y no duraderos de todo tipo.

Habrá tiempo luego para reactivar la economía. Hoy, lo más importante es que la cuarentena tenga el necesario consenso, en primer lugar, para derrotar al COVID-19, pero también para que la población sienta y sepa que el gobierno está tomando las medidas que mantengan la calma estos 15 días (si no son más).

Esto significa poner dinero en los bolsillos de la gente. El gobierno ya ha dado pasos importantes como el otorgamiento de un bono de 380 soles para 3 millones de familias a los hogares en condición de pobreza o pobreza extrema, que llegaría a 9 millones de personas. Este bono se ha calculado con referencia a la canasta básica alimentaria, no a la canasta básica de consumo total, que son 1,400 soles. Eso debe modificarse.

Está bien que se suspenda el pago de recibos de luz y agua, lo que debería ampliarse al gas y teléfonos, celulares e Internet. Lo que no está bien es que aún no queda claro si habrá licencia con goce de haber para los asalariados formales. Se ha dicho que sí en un comunicado. No basta. Debe ser ratificado por una norma legal específica para que malos empresarios no procedan a despidos.

La cuestión de fondo es que hasta ahora no se ha tomado en cuenta de manera integral a los informales, dentro de los cuales están los independientes (5.4 millones), los trabajadores familiares no remunerados (1.7 millones) y los trabajadores del hogar (365,000). Además están muchos de los asalariados informales (cerca de 3 millones de personas), que, si bien no son todos pobres (no reciben los 380 soles), están impedidos de salir a las calles o a sus negocios para ganarse el pan de cada día.

Los recursos fiscales para atenderlo existen: hay US$ 5,900 millones en el Fondo de Estabilización Fiscal que puedan usarse para ese fin (y US$ 7,000 millones adicionales en diferentes cuentas del Estado). ¿Para qué ahorramos si no es para tiempos de crisis? Un cálculo elemental nos dice que si se le dieran 500 soles a 5 millones de personas adicionales, la cifra ascendería a S/ 2,500 millones, US$ 735 millones, cantidad perfectamente asequible pero que, lo más probable, es que tenga oposición del MEF.

Claro, hay que ver la forma técnica de asignación de estos recursos. Pero la idea básica es que la cuarentena necesita consenso popular para triunfar. Si el gobierno te dice que no puedes trabajar, te tiene que compensar con los recursos fiscales que sí existen. Si ese consenso llegara a fallar, todos tendremos problemas porque no pararíamos al COVID-19 y se instalarían el pesimismo y la desconfianza. Cae de suyo que el principal perdedor sería el gobierno. ¿Se dará cuenta antes de que sea demasiado tarde?

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