Hogares de Memoria: la importancia de crear espacios para recordar a las víctimas del conflicto armado interno

Kenneth Anzualdo y Martin Roca Casas fueron secuestrados, torturados y asesinados en los sótanos del SIE, durante la dictadura de Alberto Fujimori. Sus cuerpos nunca aparecieron. Hoy, mientras exigen justicia, sus familias conservan sus recuerdos en los hogares que habitaron en vida.

Hogares de Memoria busca establecer como memoriales las casas que habitaron las víctimas de desaparición forzada. Foto: Composición
Hogares de Memoria busca establecer como memoriales las casas que habitaron las víctimas de desaparición forzada. Foto: Composición
Diego Alva

Marly Anzualdo recuerda a su hermano Kenneth como un joven amiguero, lleno de alegría y que disfrutaba cada segundo como si “supiera que viviría poco”. Javier Roca abraza la foto de su hijo Martín y lo rememora como alguien obediente y que “trabajaba duro y parejo” para sacar adelante a su familia.

Recuerdos son lo único que les quedan a las familias de Kenneth Anzualdo y Martín Roca para mantener su legado vivo y no permitir que sus casos queden en el olvido. Ambos jóvenes fueron víctimas de desaparición forzada durante la dictadura de Alberto Fujimori y, a más de 25 años de sus asesinatos, el dolor de quienes los conocieron en vida aún se mantiene latente.

PUEDES VER Aprueban protocolo de atención para personas desaparecidas

Martín Roca Casas

El 17 de agosto de 1993, Martín Roca, de 27 años, participó junto a otros estudiantes de la Universidad del Callao de una marcha para exigir el sticker de medio pasaje. En medio de la protesta se percataron que eran grabados por dos personas extrañas.

Al creer que se trataban de periodistas, los estudiantes les pidieron que se identificaran. Los sujetos se negaron y se inició un altercado que generó que les quitaran la cinta y la destruyeran de inmediato.

Esa misma fecha, efectivos de la Marina comandados por un hombre que se identificó como el oficial Percy Tarazona Estevez, llegaron hasta la casa de Martín y allanaron la vivienda en búsqueda de la grabación. No encontraron nada, pero retornaron al día siguiente.

Javier Roca, padre de Martín, denunció que a partir de ese momento su domicilio fue constantemente vigilado por presuntos elementos de la Marina de Guerra. Casi dos meses después, el 5 de octubre de 1993, el joven estudiante de Economía salió de su casa al promediar las 5:00 p. m. para nunca más volver.

Lazy loaded component

“La noche en que lo secuestraron, (Martín) me reveló en sueños que estaba en un pántano. Me dijo: “alcánzame las manos” y yo estiraba para agarrarlo pero no llegaba. En la mañana, al despertarme, le digo a mi esposo que Martín no había llegado. Era desesperante para nosotros. Faltaba uno en la mesa", cuenta la señora Reynalda Andagua, madre de Martín Roca.

PUEDES VER Procesan a Pérez Documet por desaparición de profesor en 1991

Kenneth Anzualdo

Kenneth Anzualdo conoció a Martín en las aulas de Economía de la Universidad Nacional del Callao. El joven de 25 años fue una de las últimas personas que vio con vida a su compañero. Tenía programado rendir su manifestación ante la Fiscalía del Callao por la desaparición de Roca.

Sin embargo, dos días antes de declarar, Anzualdo Castro también fue secuestrado. Ocurrió la noche del 16 de diciembre de 1993 cuando terminaba sus clases. El estudiante subió a un bus que lo llevaría a su casa, pero en el trayecto sujetos vestidos de policías abordaron la unidad, lo bajaron y detuvieron.

De acuerdo a la versión del libro ‘Muerte en el Pentagonito’, del periodista Ricardo Uceda, Kenneth fue secuestrado por agentes del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) y recluido en los sótanos del Pentagonito. El mismo destino tuvo su antiguo compañero de estudios.

Lazy loaded component

“A partir de la desaparición de Kenny esta casa se quedó en duelo. Nunca después de él fue un desayuno igual, un almuerzo igual. Mi papá siempre se preguntaba: “¿Mi hijo estará comiendo? ¿Mi hijo estará sano?". Esa era una pregunta constante y a veces hasta te sientes culpable de estar bien”, relata Marly Anzualdo, su hermana.

Lo recogido en el libro de Uceda describe que ambos jóvenes estudiantes de Economía, tras ser secuestrados por agentes del Estado, fueron recluidos en los sótanos del SIE, donde fueron torturados, asesinados y sus cuerpos incinerados.

Luego de 23 años del asesinato de los dos jóvenes, el 27 de setiembre de 2016, el exasesor presidencial Vladimiro Montesinos y el entonces jefe del Estado Mayor del Ejército Nicolás Hermosa Ríos, fueron sentenciados a 22 años de cárcel por las desapariciones forzadas de Martín Roca, Kenneth Anzualdo y Justiniano Najarro Rúa.

Lazy loaded component

Sin embargo, sus familias aún exigen justicia y que los perpetradores directos del asesinato también cumplan sentencia. Asimismo, que el Estado brinde más espacios destinados a honrar y preservar la memoria de las víctimas del conflicto armado interno.

PUEDES VER En abril se inicia el juicio por la desaparición del periodista Ayala

Hogares de Memoria

Buscando suplir la necesidad de generar espacios donde las familias puedan recordar a sus hijos, hermanos, primos o amigos; Gonzalo Benavente, Flor Orihuela y Rafael Jimenez decidieron iniciar el proyecto Hogares de Memoria, ganador en 2019 del Concurso de Proyectos Artísticos y/o Culturales de la Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes.

La iniciativa plantea establecer como memoriales las casas que habitaron las víctimas de desaparición forzada durante el periodo de violencia (1980-2000), instalando piezas gráficas en sus hogares, con los que puedan ser conmemorados y recordados.

“Hogares de Memoria involucra tres aspectos importantes: la misma sociedad, los artistas y los hogares de familiares que han pasado por este proceso de conflicto. Lo que hacemos es convocar artistas y extraer estos conceptos ligados a museos o galerías, para poder instalarlas dentro del hogar del familiar”, explica Gonzalo Benavente.

Lazy loaded component

El proyecto inició con los casos de Martín Roca y Kenneth Anzualdo. En primera instancia se realiza una convocatoria a artistas que estén interesados en el tema y que puedan entregar piezas que conmemoren a las víctimas. A partir de la cantidad de obras, estas se distribuyen en los espacios de la casa, para luego ser inaugurados.

“La idea inició con la problemática de que no encontrábamos espacios activos actualmente para conmemorar estos casos. Plantear los museos dentro de los hogares de los familiares de las víctimas es más directo y se tiene un trato más relacionado con los mismos visitantes que quieren conocer sobre los casos”, señala Flor Orihuela.

Los siguientes Hogares de Memoria que se inaugurarán serán sobre los casos de Gisella Ortiz y Carmen Amaro, familiares de los víctimas del caso La Cantuta, donde nueve estudiantes y un profesor fueron desaparecidos y asesinados por el Grupo Colina.