Viral, en efecto

“Lo más dramático, después de la epidemia misma, es el impacto que está teniendo en la economía global, cuyos signos de debilidad venían anunciados desde antes. Las caídas en las bolsas del mundo están rompiendo récords, en algunos casos encontrándose con las cifras de la crisis del 2008, y no hay perspectivas de recuperación a la vista.”

Mirko Lauer
29 Feb 2020 | 7:10 h

Tal como se viene desplegando, el coronavirus es un tema periodístico del que no nos vamos a poder despegar por un buen tiempo. La epidemia no solo avanza hacia nuevos países cada día, sino además produce efectos colaterales que son noticias espectaculares en sí mismas. Vivimos en vilo, esperando una buena noticia.

Lo más positivo en el panorama es la agilidad con que los gobiernos se vienen movilizando para contener el contagio. No está bastando, pero está ayudando a prevenir males mayores a la espera de un punto de inflexión. Mientras tanto el daño viene creciendo, como una suma de contagios y bajas, y también como un efecto general.

Lo más dramático, después de la epidemia misma, es el impacto que está teniendo en la economía global, cuyos signos de debilidad venían anunciados desde antes. Las caídas en las bolsas del mundo están rompiendo récords, en algunos casos encontrándose con las cifras de la crisis del 2008, y no hay perspectivas de recuperación a la vista.

Moody´s Analytics estimó ayer que las posibilidades de que el virus sea contenido dentro de China se han desvanecido, y que con eso las posibilidades de una pandemia han pasado de 20% a 40%. En tales circunstancias pronostican recesiones por todo el mundo en la primera mitad de este año.

Un factor de impacto adicional a la acumulación de víctimas del virus es la carrera contra el tiempo. Si en efecto, como dicen los especialistas, el tiempo mínimo para encontrar una vacuna efectiva es de un año, ese tiempo parece más que suficiente para consolidar una tragedia económica mundial sin ganadores.

Mientras tanto las versiones menos reflexivas circulan repartidas entre los pronósticos catastróficos y los llamados a no tomar las cosas tan en serio. En medio del estallido noticioso la información realmente útil para el público se va abriendo paso con cierta dificultad, entorpecida por las falacias habituales en estos casos.

Para el Perú la noticia más importante es la percepción científica de fuertes posibilidades de que el virus llegue también a estas costas. El médico Eduardo Gotuzzo ha hecho notar que, si el coronavirus aparece, lo hará en mayo o junio, en sincronía con la llegada del invierno (y con las fuertes heladas en las alturas).

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