Marx expulsado de San Marcos

“Torpes de solemnidad, cómplices de la DBA, macartistas y racistas. El marxismo es justicia social y la poesía equitativa y bella de la vida.”

Eloy Jáuregui
18 Feb 2020 | 6:59 h

Ingresé a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en 1977 y mi vida cambió. Venía de colegio nacional donde me enseñaron Coquito y El niño y la salud. Era una mezcla de nerd y friki. En San Marcos fui otro. Ahí conocí a mis mejores amigos y a la madre de mis tres hijos. Entonces fui poeta.

En el colegio, solo las rimas de Bécquer y Baldor hasta en la sopa. En San Marcos, el Materialismo Histórico y el Dialéctico. Yo conocía a Marx. A Groucho, el artista. En la U descubrí a Karl. El filósofo. Así fui diestro en política económica. Y gracias a mis maestros: Ballón, Bueno, Piscoya. Y luego Toño Cisneros. Hildebrando, Pablo, Washington.

Los viernes culturales con Chacho y Goyo Martínez nos agarrábamos a botellazos en el Chaparral, y para leer a Martín Adán y a Eielson sin mariconadas. Y luego todo era otra vez Marx, Lenin, Mao. Todo el Perú. Y fui feliz y menos burro. Fraterno, camarada y amaba hasta a mi suegra.

Hoy me entero que el Ministerio Público e “inteligencia” espían a la UNMSM y a sus clases de marxismo. Y que el rector y otras autoridades quieren que San Marcos sea un cuartel. Torpes de solemnidad, cómplices de la DBA, macartistas y racistas. El marxismo es justicia social y la poesía equitativa y bella de la vida.

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