Carretera bloqueada

La autopista Ramiro Prialé, que facilitaría el tránsito hacia el centro del país, se está quedando como un proyecto truncado.

Editorial Editorial
18 Feb 2020 | 2:09 h

Cualquiera que se movilice hacia el centro del país, en transporte público o en automóvil particular, ha sentido alguna vez esa horrible sensación: tras entrar raudo por la Vía de Evitamiento y luego tomar el desvío hacia la autopista Ramiro Prialé, previo pago de un peaje, de pronto se encuentra con que, unos kilómetros más allá, está embotellada.

Ocurre que esta vía rápida, inaugurada con gran esperanza en 1989 para evitar el tráfico intenso de salida de Lima, ha avanzado en su recorrido apenas 9.6 kilómetros y se comienza a anudar cuando el chofer entusiasta llega a la altura del cementerio Mapfre de Huachipa. De allí en adelante, y hasta el punto en que se debe voltear hacia la Carretera Central, comienza el calvario.

Las colas de vehículos se vuelven interminables, desesperantes, y hacen que esos minutos preciosos ganados al tomar la Vía de Evitamiento prácticamente terminen hundidos en el vecino río Rímac. La presunta solución, anunciada hace años, es que la autopista continúe hasta completar 20 kilómetros más y permita salir cómodamente a la altura del puente Los Ángeles.

El problema es que una discusión por el trazo que falta para completar ese sueño está bloqueando esta ruta por semanas, meses y años. Según el alcalde de Lima, Jorge Muñoz, la razón por la que no se continúa es que el tramo final está mal diseñado y podría afectar lugares tan importantes como la central hidroeléctrica de Huampaní y el emblemático Colegio Mayor de Lima.

Los vecinos de Chaclacayo sostienen eso no pasaría y que cambiar el trazo afectaría numerosas viviendas en los alrededores de este distrito, ubicadas por ejemplo en la localidad de Morón, que marca la entrada a la urbanización Los Girasoles, ubicada más bien en el distrito de Lurigancho-Chosica. Los vecinos de Los Girasoles, por su parte, también temen ser más afectados.

No va a ser fácil encontrar un consenso sobre este punto, porque nadie que no estaba dispuesto a una expropiación imprevista, en aras de la ampliación de la autopista Ramiro Prialé, aceptará un repentino planteamiento. Pero las autoridades, municipales y centrales, no están para sumar obstáculos, sino para buscar soluciones, y en esa medida tienen que llegar a una fórmula viable.

El problema se complica aún más porque la ampliación del recorrido del Metro de Lima ha hecho que una mayor parte de vehículos tenga que desplazarse por la autopista truncada, con lo que hay horas en que la circulación por ella se hace tormentosa. Por lo mismo, es menester encontrar, rápido, la vía –técnica, financiera y social- que desbloquee esta carretera esencial.

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