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Maricielo pentacampeona de marinera

Campeona a los seis años.
Campeona a los seis años.

Alegría. A sus 24 años, Maricielo Farfán Vílchez se convirtió en la primera joven que gana cinco campeonatos del reñido Concurso Nacional de Marinera que organiza el Club Libertad de Trujillo.

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La Libertad. Empezó a bailar cuando apenas tenía tres años de edad por una curiosidad del destino. Escondida detrás de alguna pared, mientras su hermana mayor recibía clases de marinera, la niña se caía cuando intentaba pararse en punta de pies. Aquel verano de 1998, la pequeña Maricielo Farfán no intuía que 22 años después se convertiría en la primera joven que ganaría cinco veces uno de los campeonatos más reñidos del Perú: el concurso nacional de marinera.

El pasado 9 de febrero, Maricielo se consagró como pentacampeona luego de ganar la categoría adulto (2020), juvenil (2015), junior (2011), infantil (2007) e infante (2003) del certamen organizado por el Club Libertad. Sin embargo, para conseguir estos laureles, la campeona también tuvo tropiezos.

Debido a su pie plano, Maricielo tuvo contratiempos para mantener estabilidad al momento del zapateo o cuando intentaba suspenderse en el aire. En las prácticas se caía constantemente, pero su disciplina la llevó a superar dicha condición física. No ganó su primer concurso, pero quedó finalista. Cuando cumplió cuatro años obtuvo su primera banda de victoria y el premio fue una caja gigante de chocolates. Ahora lo recuerda con nostalgia, porque los dulces se acabaron al día siguiente dejándole un sabor para el recuerdo.

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Antes de ganar la categoría Junior (2010), cuando apenas tenía 15 años, los médicos le diagnosticaron una desviación en la columna vertebral. Las cinco horas diarias que dedicaba a practicar los quiebres empezaron a pasarle factura.

“Tras hacerme terapia me dijeron que ya no podía bailar. Entonces le dije adiós al doctor, a la semana siguiente seguía bailando. Le dije a mi papá que yo no iba a dejar de bailar”, cuenta.

A pesar de que este baile lo representa todo para ella, hubo un momento donde decidió tomarse una pausa. En el 2017 no participó de ningún concurso y la idea de volver al escenario no rondaba por su cabeza. Un bajón emocional le pasa a cualquiera, los campeones no son de acero.

“Me frustré, ya no quería bailar. Ese año fui al concurso solo para ver cómo bailaban mis alumnas y al llegar me sentí súper mal por no haber concursado”, sostiene Maricielo como disculpándose con la marinera.

En su dormitorio, la pentacampeona tiene un ropero repleto de bandas y reconocimientos que no alcanza a contar. “Habrá unas 200”, me dice con una sonrisa que combina perfectamente con sus ojos claros.

Maricielo Farfán no cree en la suerte, pero sí en la superstición. Su mejor cábala es estar acompañada de su madre en el túnel de parejas, minutos antes de salir a la pista de baile. Cuando ganó el último campeonato mundial, esa mujer que desde los cuatro años le confecciona majestuosos atuendos miró a su hija con una mezcla de ternura y orgullo. A unos días de recibir el galardón, Maricielo ya piensa en ganar las próximas categorías. Por ahora, solo queda esperar.