Temor. Los vendedores y trabajadores de mercado La Hermelinda tienen miedo de ser agredidos por los venezolanos.
Temor. Los vendedores y trabajadores de mercado La Hermelinda tienen miedo de ser agredidos por los venezolanos.

Delitos se multiplican en mercado La Hermelinda por extranjeros

Operativo policial. El último viernes, 500 efectivos policiales desarrollaron una redada que permitió la captura de 300 extranjeros en poder de droga, armas punzocortantes, radios y celulares robados.

La República
02 Feb 2020 | 8:16 h

El mercado autogestionario La Hermelinda es el más grande de Trujillo y la expansión que ha tenido en los últimos años ha traído consigo una serie de problemas que aún no pueden ser resueltos, entre ellos el incremento del clima de violencia generada por la proliferación de bares, venta de drogas y asaltos.

Los continuos atracos y asesinatos que se registraron en La Hermelinda ponen en la palestra un serio problema, como son los altos niveles de inseguridad y violencia latentes en este lugar.

Según los dirigentes del mercado, la migración venezolana ha hecho que los delitos se incrementen hasta en un 100% en ese centro de abasto.

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En la actualidad, los comerciantes tienen que convivir a diario con peleas de los extranjeros, consumo de drogas y hasta crímenes, que generalmente son originados por las personas que concurren a las llamadas cantinas de la muerte, donde además de vender licor se ejercería la prostitución clandestina.

Inescrupulosos vendedores, sin contar con la licencia municipal respectiva, acondicionan pequeños puestos con unas cuantas mesas y sillas que les permita atraer a clientes para que consuman licor.

En cada uno de esos lugares de dudosa reputación es común encontrar a ciudadanos venezolanos que atienden en el mostrador o acompañan a los clientes.

Continuamente estos antros de perdición son clausurados por la Municipalidad Provincial de Trujillo; sin embargo, a las pocas horas vuelven a reabrir desacatando a la autoridad.

Los propietarios de estos locales reciben sanción tras sanción, pero reinciden en sus faltas, para ellos las ordenanzas ediles son letra muerta.

Informalidad

Los bares no cuentan con licencia de funcionamiento y laboran en condiciones insalubres que ponen en grave peligro la integridad física de los clientes.

Varios de los puestos del centro de abasto funcionan bajo la fachada de bares, pero en ellos se ejerce la prostitución clandestina.

Es imposible caminar por los pasajes del mercado donde funcionan las cantinas, porque los sujetos en estado de ebriedad agreden a los transeúntes, especialmente a las mujeres, a quienes acosan.

Estos locales son además el punto de concentración de mujeres dedicadas a delinquir bajo la modalidad de “peperas”, quienes se acercan a los parroquianos haciéndoles creer que van a pasar un rato de placer y terminan dopándolos para robarles sus objetos de valor.

Algunos comerciantes comentaron que el problema de la violencia se acrecentó con la llegada de venezolanos, y muchas de las mujeres llegan a estos bares para vender sus cuerpos.

Incluso señalaron que algunos negociantes han tenido que vender sus puestos de abarrotes porque los clientes se espantaban y ya no ingresaban a comprar.

La proliferación de bares nos está matando el negocio, todos los días los borrachos se pelean en los pasajes, se orinan en cualquier lugar y se drogan”, dijeron los vendedores.

Para un comerciante de abarrotes es más lucrativo alquilar su puesto a un proxeneta que vender sus productos, comentaron.

El jefe de la Tercera Macrorregión Policial de La Libertad, general PNP Lucas Núñez Córdova, señaló que el mercado La Hermelinda es un caldo de cultivo de la violencia, de tal manera que montaron un operativo, en consonancia con los lineamientos del sector Interior, en cuanto a la creación de una brigada especial contra la migración delictiva.

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