Choque y fuga

“Comprobé el sucesivo fracaso de todas las políticas para ‘formalizar’ el servicio de taxis”.

Roberto Ochoa
27 Nov 2019 | 5:55 h

No creo en casualidades políticas. El mismo día que el Tribunal Constitucional liberaba a la señora K, grupos de bandoleros autodenominados “colectiveros informales” bloqueaban la Vía Expresa, incendiaban llantas en la avenida Javier Prado, atacaban propiedad privada en varios puntos de la ciudad y provocaron un descomunal atoro dizque en reclamo de su formalización.

No hay que ser muy inteligente para comprobar que “formalizarse” no le conviene a ninguno de estos colectiveros. Todo lo contrario. El secreto del negocio es aprovechar la incapacidad pública para ofrecer un buen servicio de transporte público. Y ser informal es la mejor manera de aprovecharlo.

Será por eso que no entiendo los comentarios que celebran la prohibición de Uber en Londres. ¿Acaso pretenden que se prohíba en el Perú? Desde que tengo uso de razón política comprobé el sucesivo fracaso de todas las políticas para “formalizar” el servicio de taxis. Uber, empero, y otras aplicaciones similares, lograron formalizar este servicio que, en el caso peruano, es uno de los peores en el mundo.

Por eso prometo un viaje en mototaxi a la plaza Italia –de Santiago de Chile– a todo aquel que repita ese rollo de que vivimos en “un oasis” en relación a los graves sucesos que afectan a los países vecinos: todos los días compartimos noticias de asaltos, violaciones, “accidentes” que dejan decenas de víctimas fatales, atropellos y otras tropelías en el servicio de transporte público.

Es una guerra interna que debemos soportar todos los días.