Las amunas permiten la infiltración de agua que volverá a la superficie en los manantiales que se ubican en la parte media de la cuenca y que son aprovechados por la comunidad para sus actividades económicas y consumo humano.

Amunas: la técnica ancestral que podría ayudar a cubrir el déficit hídrico en Lima y Callao

En las cuencas de los ríos Chillón, Rímac y Lurín, los principales abastecedores de agua para la capital, existen sistemas ideados hace más de 1 400 años para poder tener agua en temporadas secas. Investigadores apuntan que podrían ser un complemento a la ingeniería convencional para aumentar el caudal de agua en épocas sin lluvias.

Sociedad LR
18 Nov 2019 | 11:59 h

Hace más de 1 400 años los pobladores asentados en los Andes peruanos empleaban una técnica de cosechas de agua que les permitía abastecerse del recurso hídrico en la época en la que carecían de lluvias.

Este sistema ancestral, conocido como amunas o mamanteos, consiste en la infiltración de agua desde la parte alta de las cuencas durante la estación de lluvias para poder garantizar la permanencia de los manantiales naturales en el sector bajo de la pendiente.

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¿Cómo funcionan las amunas?

Durante la temporada de lluvias las quebradas se recargan de agua, la cual discurre hasta llegar a los ríos. Las amunas son canales que derivan el agua hacia zonas de alta infiltración.

Durante el recorrido y en la zona de infiltración el agua entra en el suelo y se almacena en este. Esta agua resurge durante los meses posteriores en los manantiales que se encuentran en la parte baja y media de la cuenca, los cuales se aprovecharán en la estación seca.

Esta técnica ayuda a que el agua sea mejor aprovechada, pues además de que sirve como una reserva para cuando no existen lluvias, permite el crecimiento de pastos en las laderas.

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Con el paso del tiempo y debido a varios factores, esta técnica de retención fue dejada de lado, no obstante, algunas comunidades intentaron mantener el uso de dicha técnica, pese a las limitaciones de recursos.

Es el caso del centro poblado de Huamantanga, a más de 3300 msnm en la provincia de Canta, cuyas principales actividades económicas son la crianza de ganado para la producción de queso y la agricultura con riego.

Si bien aún dependen de los caudales estacionales de los ríos, sus pobladores han podido beneficiarse de la funcionalidad de las amunas para poder tener a su disposición manantiales y cochas en la temporada de estiaje (época sin lluvias), no solo para sus labores de producción, sino también para uso y consumo diario.

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Solo en Huamantanga, que se ubica en la cuenca del río Chillón, se han podido identificar hasta 30 canales de infiltración ancestrales, de los cuales 11 continúan operativos gracias a los esfuerzos de la población local, pero los demás se encuentra abandonados.

La presencia de amunas también ha podido certificarse en las cuencas del Rímac y del Lurín, que, junto al Chillón, son los tres principales ríos que actualmente abastecen de agua a la ciudad de Lima y Callao.

Evidencia científica

Debido a su gran potencial, investigadores de todo el mundo han puesto atención en las infraestructuras naturales como las amunas que podrían ser de mucha utilidad para hacer frente a una eventual crisis hídrica en un contexto de cambio climático.

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No obstante, pese a que se sabía que estas técnicas podrían ser una estrategia ideal para incrementar la seguridad hídrica, faltaba evidencia científica para poder corroborarlo y poder sustentar la importancia de invertir en su mejoramiento.

Fue un objetivo que se trazó un grupo de investigadores nacionales e internacionales, los que realizaron estudios sobre este sistema ancestral durante los últimos años

Es así que, gracias al apoyo del Proyecto de Infraestructura Natural para la Seguridad Hídrica, financiado por el gobierno de Canadá y la agencia estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID), se logró publicar en la prestigiosa revista Nature, el estudio “Contribuciones Potenciales de la Infraestructura Pre inca de Infiltración de Agua para la Seguridad Hídrica en los Andes”, el cual se enfocó en conocer mas sobre el funcionamiento de las amunas en la localidad de Huamantanga.

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Javier Antiporta Peñaloza, integrante del Proyecto de Infraestructura Natural para la Seguridad Hídrica, explicó que tras obtener los resultados del estudio se proyectó que la rehabilitación y replicación de las amunas significaría un gran aporte para combatir la escasez de agua en Lima y Callao durante las épocas de estiaje, que se calcula en 43 millones de metros cúbicos.

“Mediante este estudio estimamos que replicar esta práctica ancestral en la parte alta del rio Rímac podríamos desviar e infiltrar hasta en un 35% del volumen de la época húmeda de toda la cuenca del rio Rímac, logrando recuperar 100 millones de metros cúbicos durante la época seca y de esta manera se podría cubrir el déficit de 43 millones de metros cúbicos que se tiene anualmente en Lima y Callao”, sostuvo.

El especialista agrega que el beneficio podría aumentar si la réplica se hace en la parte alta de los ríos Chillón y Lurín, donde también hay presencia de amunas.

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Norma

En el año 2014 el Ministerio del Ambiente (Minam) aprobó la ley sobre los Mecanismos de Retribución por Servicios Ecosistémicos, los cuales se definen como “instrumentos que permiten generar, canalizar e invertir en acciones orientadas a la conservación, recuperación y uso sostenible de los ecosistemas, como fuente de servicios ecosistémicos, a través de acuerdos voluntarios entre contribuyentes y retribuyentes”.

Es decir, desde que se publicó el marco regulatorio dos años después, los usuarios pagamos en nuestros recibos una cantidad por dicho concepto.

Las empresas prestadoras de servicios de agua, como Sedapal en el caso de Lima y Callao, recaudan ese dinero que está destinado a diseñar e implementar intervenciones en las cuencas donde existan soluciones basadas en la naturaleza para la protección de fuentes naturales de agua.

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Actualmente Sedapal cuenta con un fondo de que supera los 70 millones de soles que podrían ayudar a mejorar este tipo de infraestructuras naturales. De allí radica la importancia de estudios como los del Proyecto de Infraestructura Natural para la Seguridad Hídrica para poder educar sobre el tema y dar evidencia científica sobre su efectividad.

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