Hay joven. Daniel Divinski habló sobre el éxito de Mafalda.

Daniel Divinski en Hay Festival Arequipa:“Mafalda sigue vigente porque en el mundo hay más injusticia”

Editor de Mafalda llegó a Arequipa para participar en el Hay Festival. Daniel Divinski habló sobre este singular personaje, su prevalencia en el tiempo y la necesidad de que existan dirigentes políticos conscientes.

La República
09 Nov 2019 | 10:16 h

Arequipa. Previo a la dictadura cívico-militar que se vivió en Argentina entre 1976-1983; Mafalda, un personaje ficticio creado por Joaquín “Quino” Lavado en 1954, comenzó a convertirse en el espejo de la clase media argentina y de la juventud progresista, preocupada por la humanidad y la injusticia que se vivía en los países latinoamericanos.

Daniel Divinski, editor de Mafalda por más de 40 años con Ediciones de la Flor, habló sobre este singular personaje en un conversatorio del Hay Joven en el auditorio William Morris de la Universidad Católica Santa María.

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Divinski atribuye el éxito de Mafalda en Latinoamérica a que muchos jóvenes se comenzaron a identificar con el mensaje de libertad e igualdad que predicaba. Incluso, fue inspiración para algunos escritores como José Saramago, premio nobel de literatura en 1998. Divinski contó que una ocasión Saramago le dijo a Quino que Mafalda fue su maestra de filosofía.

Para Divinski, Mafalda continúa vigente: “Porque nada en el mundo ha cambiado, y ahora, hay más injusticia que antes”. Pone de ejemplo lo que se vivió semanas atrás en Ecuador, la crisis que atraviesa actualmente Chile y la que estuvo por desatarse en Argentina. Añade que hoy en día no solo hacen falta más Mafaldas en el mundo, sino más dirigentes políticos conscientes de lo que hay que cambiar.

Detenido por un libro

En el conversatorio compartió la anécdota de cuando lo detuvieron por seis meses junto a su esposa en 1977, tras la publicación de Cinco Dedos, un libro de caricaturas para niños. “Se vivía una dictadura tremenda, se prohibían bastantes libros, nuestra editorial no era política ni progresista, pero como en el libro se veían dos manos haciendo puño, una roja y una verde, los militares creyeron que era una mensaje de sublevación para los niños y por decreto censuraron el libro; y a mí y a mi esposa nos detuvieron 127 días”.

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