Nuevas revelaciones de erupción del Huaynaputina en Moquegua

Precisiones. La cifra de las muertes no es tan exacta. Historiadores descartan las mil víctimas. El área de influencia estaba despoblada. Lo que confirman son daños en la agricultura.

La República
06 Nov 2019 | 7:25 h

Wilder Pari

Han pasado 419 años de la erupción del volcán Huaynaputina (Moquegua), pero persiste el interés por reconstruir la violenta explosión. Recientes investigaciones de historiadores locales, por ejemplo, concluyen que el número de muertes no es tan preciso. Las versiones tradicionales señalaban unas mil víctimas sepultadas a causa de la erupción, que duró del 19 de febrero al 15 de marzo de 1600. Tanto el historiador tacneño Pedro Pablo Peralta Casani como su colega moqueguano Roy Navarro Oviedo discrepan con esta cifra.

En el marco del XV Simposio de Estudiantes de Historia, en la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA), Peralta Casani sostuvo que el área circundante no era muy habitada. Se calculan hasta quince personas por cada repartición. Navarro Oviedo añade que, entre 1570 y 1575, muchos de estos caseríos empezaron a despoblarse por el decreto del virrey Francisco de Toledo.

PUEDES VER: Alertan sobre nuevas explosiones de ceniza del volcán Ubinas en Moquegua [VIDEO]

Navarro Oviedo, autor del libro El Huaynaputina: una pasión vigente, añade que un relato de la época del viajero Simón Pérez de Torres informa de reubicaciones de poblaciones indígenas, lideradas por un cura.

El historiador sostiene que quienes perecieron eran habitantes que no podían desplazarse o se confiaron. Sí hay consenso en que, por lo menos, siete poblados terminaron bajo las cenizas. El proyecto Huayruro busca desenterrarlos.

Hambruna y economía

Crónicas de la época indican que la explosión se oyó hasta Tucumán (Argentina) y generó un descenso en la temperatura del hemisferio norte. Los campos de cultivo terminaron sepultados por las cenizas, eso generó una disminución del alimento y el encarecimiento de los productos.

PUEDES VER: Autoridades de Moquegua bajan nivel de alerta por el volcán Ubinas

Peralta Casani considera que las pérdidas, entre 1600 y 1602, debieron bordear los 10 millones de pesos. Es difícil equipararlo a un valor actual. Para contextualizarlo, Peralta precisa que, en la época, 10 000 pesos podían considerarse una fortuna.

Las cenizas cubrieron los viñedos en el valle de Vítor, eso le permitió a Ica consolidarse como primer productor de vino. El producto era trasladado a la mina de Potosí. Se requirió una inversión de hasta 300 000 pesos diarios para limpiar las cenizas de las chacras. Hubo hambruna al no poder cultivar en los campos.

Preludio de Defensa Civil

Las cenizas del Huaynaputina se extendieron hasta 3 000 kilómetros y sumieron a las ciudades en la oscuridad. Muchos pobladores lo descifraron como la ira de Dios y una señal del fin del mundo; por ello, trataron de aplacarlo con rituales. Así se tienen registros de procesiones en Arequipa, donde los fieles se desplazaban arrodillados hasta sangrar. También, en los poblados indígenas cercanos al volcán, se señala que algunos habitantes se lanzaron al volcán.

PUEDES VER: Moquegua: erupción del volcán Ubinas puede prolongarse por años

Más allá de los ritos, surgieron acciones que Navarro Oviedo describe como un anticipo de lo que ahora se conoce como Defensa Civil. Primero, están las evacuaciones. Se tiene registro de que caciques de Omate y Quinistacas guiaron a sus pueblos hasta el valle de Moquegua, el día que inició la erupción.

Y ante la hambruna posterior, en el Archivo General de Moquegua, figura la compra de 540 fanegas de trigo para repartirlas entre indígenas de Omate, Carumas y Ubinas.

Video Recomendado