Turismo. Alrededor de 161 especies de aves habitan en este ecosistema de bosque seco. Además, conoce el árbol milenario, un algarrobo de 900 años de antigüedad sobrevive en el Bosque de Pómac.
Turismo. Alrededor de 161 especies de aves habitan en este ecosistema de bosque seco. Además, conoce el árbol milenario, un algarrobo de 900 años de antigüedad sobrevive en el Bosque de Pómac.

Lambayeque: un místico viaje de naturaleza e historia

Propuesta. El Santuario Histórico Bosque de Pómac y el complejo arqueológico de Túcume figuran como destinos turísticos para pasar el próximo feriado largo con museos temáticos, festival gastronómico y turismo de aventura.

La República
27 Oct 2019 | 9:57 h

Lambayeque. Luego de 45 minutos de viaje se puede dejar atrás el ruido y caos de la ciudad. A 42 kilómetros del centro de Chiclayo, por una carretera totalmente asfaltada, se encuentra un santuario que alberga un bosque lleno de vida e historia.

A partir del 2009, tras desalojar a cientos de invasores que depredaban más de 1200 hectáreas del bosque, Pómac empezó a sanar sus heridas gracias al apoyo de las comunidades. Esta mañana, el sonido de las hojas al moverse con el viento y el canto de las aves devuelven la tranquilidad que uno descuida por cumplir a cabalidad con la rutina.

El recorrido empieza en el centro de interpretación donde William Zeña, guardaparque del Santuario Histórico del Bosque de Pómac, se entusiasma al contar que el número de especies de aves que habitan en este ecosistema aumentó a 116 debido a la conservación del corredor biológico, lo que también coloca a esta área natural protegida como una muestra representativa del bosque seco tropical.

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La siguiente parada se encuentra destinada para el árbol milenario: un enorme algarrobo que bordea los 900 años de antigüedad con sus ramificaciones en forma de cruz y a quien se le atribuyen una decena de milagros. Abrazarlo significa conectarse con la naturaleza, recargarse de energías y obtener una nueva oportunidad para continuar.

Al interior del santuario también se ubica el complejo arqueológico Sicán, conformado por un promedio de 20 pirámides de adobe y barro distribuido en una superficie de 45 km2. Para llegar se debe cruzar el río La Leche, que atraviesa el bosque con todo su esplendor. Lo primero que se observa es huaca “Las Ventanas”, un centro ceremonial de la cultura Lambayeque donde fue encontrado el famoso Tumi de Oro.

Desde su cima se pueden ver las demás huacas que resaltan entre el verdor del bosque por donde sobrevuelan aves como el huerequeque, cortarrama y la chilala. Actualmente, al interior del santuario, el operador turístico Ecoserv ha implementado nuevas rutas para el avistamiento de aves, la producción de miel, la elaboración de artesanía e incluso para practicar el turismo de aventura realizando el recorrido a bordo de una bicicleta.

El Purgatorio

Antes de llegar a su museo, Túcume nos muestra 15 huacas repartidas por diferentes sectores del distrito, lo que permite entender por qué se le considera a nivel nacional como un importante centro arqueológico: la última capital del reino Lambayeque.

El complejo está ubicado a 33 kilómetros de la ciudad de Chiclayo, a unos 30 minutos del Santuario Histórico del Bosque de Pómac. En la puerta nos recibe el arqueólogo Manuel Escudero, quien se encarga de explicar el contenido de las tres salas temáticas de exposición que guardan 1262 piezas arqueológicas producto de las excavaciones realizadas desde 1989. A través de maquetas, réplicas, vídeos interactivos y juegos didácticos se va explicando las huellas que dejaron nuestros antepasados antes de la invasión española.

La trama de las salas va desde la veneración que tuvieron los Lambayeque hacia sus dioses, la motivación de sus sacrificios humanos, el origen del curanderismo hasta su declive.

Este complejo arqueológico tiene una extensión de 221 hectáreas, en cuya superficie se distribuyen 26 pirámides de diferente tamaño. El mirador principal se ubica en la montaña sagrada conocida como cerro El Purgatorio, debido a que habría sido quemada durante la invasión española para obligar a los antiguos pobladores a formar parte del catolicismo. Para llegar a su cima se debe caminar durante 15 minutos por unas escaleras medianamente empinadas bajo un sol que enciende aún más el nombre del cerro.

La vista, a unos 60 metros de altura, muestra el contraste entre la vegetación de los cultivos y la aridez del complejo arqueológico. El turista también puede visitar huaca “Las Balsas”, que actualmente cuenta con una pasarela para observar a detalle el relieve de la iconografía Lambayeque, que data desde los 700 d.C.

Al finalizar el recorrido, el arqueólogo nos cuenta que el museo abre durante la noche al menos una vez por mes con la intención de ampliar el número de visitantes.

La comunidad local, por su parte, realiza en el museo de Túcume diversas actividades: festivales gastronómicos, artesanales, curanderismo y talleres para promover la danza de diablicos.

Actualmente los arqueólogos vienen realizando investigaciones en otras cuatro huacas del complejo, pues el año pasado encontraron varios entierros de la élite inca. Pronto, la historia volverá a hacer historia.

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