Amor en los tiempos recios

“Los periodistas no caemos en cuenta. Somos los historiadores del registro no oficial. El más vital. El del día a día”.

Eloy Jáuregui
22 Oct 2019 | 0:33 h

Tengo mis años. Pucha que me dolía todo, hasta los pelos. Desde hace unos días gozo de buena salud. Ayer me di cuenta. Era el congreso. Ver a Beteta me da indigestión. Escuchaba a Becerril y volaba en fiebre. Cuando abría la boca Bartra, llegaban los vómitos. Ya estoy mejor, ellos no existen más. Y amo a mi Marita.

Y vi a Vargas Llosa en la entrevista de Canal N. La inteligencia no es de izquierda ni de derecha. El Nobel habló de Tiempos recios, su última novela en esa Guatemala de 1954. El golpe militar patrocinado por EE.UU. Bravura del Nobel. Y cuando le preguntaron por los “opinólogos” y los “constitucionalistas” del Perú, se mató de risa.

Los periodistas no caemos en cuenta. Somos los historiadores del registro no oficial. El más vital. El del día a día. Engordamos la tripa social con el forraje de la calle. Huele mal, lo sé. Pero huele. Un novelista ingenuo que me cuenta cómo le sale almorranas a su mujer no tanto. Prefiero a Elvis Herrada y su “Viqui Victoria” o a Sandoval con su “Barrunto”.

Hay una narrativa de la dignidad que no es bestseller. La letra limpia como un poema de Pimentel. Hay historias del asco. La existencia vacua de un personaje de la tele, y vende. Hay una historia que se escribe en esta columna. Solo por ser honesto y justo.

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