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El congresista ideal

Las elecciones congresales del 26 de enero de 2020 tendrán una gran característica, que no se repite desde 1993: sólo se elegirá a parlamentarios.

La Republica
Columna de Federico Rosado

Federico Rosado

Docentes

29 días faltan para que sepamos los nombres de los 144 candidatos al Congreso por Arequipa. De algo estamos completamente seguros, en el caso que se permita a los disueltos seis exparlamentarios postular: ninguno será reelecto. Innecesario hacer un análisis al respecto.

Las elecciones congresales del 26 de enero de 2020 tendrán una gran característica, que no se repite desde 1993: sólo se elegirá a parlamentarios.

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Desde 1980 hasta el 2016 los ciudadanos escogieron congresistas bajo el paraguas del candidato presidencial. En todos estos procesos: Belaúnde, García, Fujimori, Toledo, Humala y PPK patrocinaron a los electos, muchos de ellos ilustres desconocidos y cuyo futuro político nunca existió.

Quién recuerda a: Carlos Sarabia, Óscar Zubizarreta, Juan Camacho, Manuel Olaechea, Rocío Gonzalez, por citar algunos nombres, incluso dos de ellos con la mayor votación preferencial.

Por ejemplo, en la elección de diputados de 1980, de los nueve cupos por Arequipa, seis correspondieron a Acción Popular. Esta vez los candidatos irán solos, sin que los aúpe el aspirante presidencial.

La gran mayoría de arequipeños quiere gente nueva, independiente. Lo de presentar leyes no es un atractivo electoral. Ni siquiera los que digan que propondrán la pena de muerte. La fiscalización tampoco es una promesa que genere votos.

Lo que pasa es que no hay referentes. Nunca tuvimos un buen congresista en Arequipa, por lo menos uno que se recuerde. También es importante decir que no hay ni habrá un congresista para todos los arequipeños. Los mejores casos están en la última elección: Dávila y Román. Ambos fueron elegidos por los votos de sus provincias: Camaná e Islay. Lamentablemente, ninguno cumplió con la tarea elemental de un parlamentario: representar a su jurisdicción.

Podría haber un congresista por los taxistas arequipeños o de los antimineros. Son dos sectores numerosos y con una agenda política propia.

El tema se concentra en una cuestión fundamental para el futuro congresal: usted a qué sector pertenece y con quién se siente representado.