Noches de adrenalina

“Carmen Ollé, una mujer especial, sigue escribiendo poesía en este Perú fundado por Odebrecht”.

Eloy Jáuregui
15 Oct 2019 | 3:00 h

Demanda competencial, medida cautelar, cuestión de confianza, disolver, etc. Qué horror, siempre lo dije, los letrados y los economistas han embarazado al lenguaje. Y abortan. Pero están de moda. Lo jurídico contra lo poético. La estadística frente a hacer el amor. Hay un verbo burocrático contra las metáforas enamoradas.

Y Carmen Ollé, que es una mujer recontra especial, es abuela, ama de casa y sigue escribiendo poesía en este Perú fundado por Odebrecht. Y en Trujillo y su feria del libro fui testigo de la presentación de la revista Martín N° 32 que es un homenaje a ella, a Carmen Ollé. ¿Por qué? Por eso, porque todavía hay publicaciones que se ocupan de la ternura. Y la revista que fundo el Gringo Thorndike y la dirige Hildebrando Pérez y lleva el sello de Jesús Ruiz se faja contra las publicaciones de la sangre y la basura.

Por eso leer a Sandro Chiri, Mariela Dreyfus o Rossella Di Paolo escribiendo sobre Ollé da respiración boca a boca a ese lector de inmundicias y lo hace reflexionar. Que la poesía se opone a la podredumbre de los políticos corruptos que hoy imponen una gramática de la corrupción y el ‘pasapiolismo’.

No me cansaré, como hoy en Trujillo, donde seguimos velando a nuestro hermano Hugo Aldave, de decir que solo la poesía es el registro de los decentes. Ese pretexto para querernos y respetarnos más.

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