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Ricardo González Vigil: “La tecnología dispersa a los lectores”

Conversación. Ricardo González Vigil participó en la Feria del Libro de Arequipa. Con él fue inevitable no hablar de César Vallejo, cuya obra estudió a profundidad, la tecnología, etc.

La Republica
En arequipa. El poeta y crítico literario Ricardo González Vigil presentó la novela de Hugo Yuen El laberinto de los endriagos.

Juan Carlos Soto

Vallejo decía: “Hay, hermanos, hay muchísimo que hacer”, ¿esa frase encaja en la realidad peruana?

Bueno, también decía: “Señor ministro de Salud, jamás la salud fue más mortal”, sobre todo ahora que mueren tantos niños por falta de incubadoras. Vallejo tiene la actualidad de los clásicos de la literatura. (…) Fue un gran periodista, escribió reportajes sobre la política peruana de los años treinta. Tiene una obra de teatro, Colacho hermanos, que adapta capítulos de su novela El tungsteno. Presenta a esa gente que sale de provincias con cohechos y termina siendo presidente de la República. De un modo burlón, muestra cómo funcionan el poder político y el económico.

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En la entrevista, González Vigil es categórico. Para él, Vallejo es el mejor poeta de lengua española del siglo XX. Supera a Walt Whitman, Ezra Pound o Eliot. No abrazó la gloria debido a su muerte prematura a los 40 años de edad. Le faltó tender redes mediáticas que difundan su obra, que la traduzcan a varios idiomas. Póstumamente, se hizo. Junto con Vargas Llosa, el Inca Garcilaso de la Vega y Ricardo Palma, Vallejo es uno de los escritores peruanos más traducidos, señala González.

“Oye, no le dieron el Premio Nobel a Joyce, Tolstoi, Borges, Kafka”, dice González, cuando le recuerdo que la Academia Sueca no le otorgó ese galardón, considerado lo máximo en literatura.

La conversación da otro giro hacia la tecnología y los smartphones, aparatos enemigos de la concentración que demanda la lectura de un libro de poesía o una novela. Acepta que, con la tecnología, la gente se dispersa. Atenta contra la profundidad que demanda un texto. Un escrito literario a veces exige mayor relectura. Recuerda lo dicho por Gabriel García Márquez: “No creo que Borges sea el más leído, pero sí el más releído”.

No obstante, González pide no ser tan pesimistas con la tecnología. La historia de la humanidad está marcada por la aparición de cosas nuevas. Siempre hay un proceso de adaptación y este debe darse.

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¿En estos tiempos, lee más a vivos o a muertos?

Soy crítico literario, hago recuentos anuales, leo mucho lo actual y también lo pasado... Pero no es justo comparar. Te cuento algo, me encontré con un alumno casi contemporáneo y él me dijo que estaba leyendo a Goethe. “¡Qué maravilla, ¿hay algo así ahora?”, me pregunta. Le dije que, desde la muerte de Cervantes y Shakespeare, ya no había pasado nada (risas). De vez en cuando, hay un Antenor Orrego, que se da cuenta de que Trilce es genial o un Ezra Pound que ayuda al Ulises de Joyce. Creo que hay buenas obras, pero hay la sensación de que gente muy mayor está cerrando su obra. Sin embargo, seamos claros, el mejor momento de la literatura contemporánea está a inicios del siglo XX y antes de la Segunda Guerra Mundial. Lo cierro con la muerte de Joyce en 1939 y Virginia Woolf.

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¿No entra el Boom de la literatura?

¿Al nivel de Proust, Joyce? Quizá García Márquez. El Boom es un momento extraordinario, pero no alcanza ese nivel.

Por ejemplo, para González Vigil, en poesía peruana, no apareció una obra del nivel de Trilce o España, aparta de mí este cáliz. Pero, precisa el crítico, tampoco hay que esperar que aparezcan esas obras cumbres. “Me parece que hay mucha vitalidad. Sigo el concurso Copé y hay buenos escritores”, manifiesta.

La conversación cierra con el criterio comercial de la literatura. Hay casos excepcionales, Vargas Llosa o García Márquez, buenos escritores con éxito. Sin embargo, al mundo editorial, lo marcan algunas pautas del mercado. Apuestan por lo previsible. Ni qué decir de los libros de autoayuda o de chismes, algún actor contando su vida. Reconoce que el chisme es un buen insumo, pero a veces nos quedamos en el dato tonto e inútil. Falta profundidad. González Vigil llegó a Arequipa por gestión del Fondo Editorial de la Universidad Católica de Santa María.