Luchas

“No todo es blanco o negro, hay grises muy saludables, sobre todo si se trata de transiciones hacia adelante, de evolución”.

René Gastelumendi
19 09 2019 | 02:20h

Hoy empiezo diciendo que el ser valiente no significa no tener miedo. Que ser valiente es, en realidad, tener miedo y, a pesar de ello, hacerlo, seguir adelante. Si no tienes miedo por hacer algo no hay ningún mérito. La valentía pasa por superarlo, vencerlo. Lo mismo ocurre con otras pulsiones atávicas, primitivas y, en este caso, a las que me refiero, dañinas con los otros, con el prójimo, y hasta con uno mismo, tanáticas.

Hablo por ejemplo del racismo, del machismo, del egoísmo y hasta de la violencia. Cuando uno experimenta este tipo de sentimientos no hay que asustarse, pues todos los experimentamos. Lo que toca es admitir que los tenemos, que son parte de la naturaleza humana y que nadie está exceptuado, que no solo depende de la educación recibida y de los contextos. Quien diga la contrario miente y se miente a sí mismo.

El mundo y los seres humanos somos como somos y no como deberíamos ser, partamos de allí. La diferencia, el cambio hacia ser mejor persona y tratar de que el mundo sea un poco mejor se produce cuando decides intervenir, combatir, luchar frente a eso con la razón, con la reflexión, con el conocimiento, sin cansarte. Reconocer las incoherencias y los malos pensamientos, propios y ajenos. Lo peor que podemos hacer es condenar y descalificar de plano, como implacables inquisidores, incluyendo al que quiere cambiar, porque así no cambiará nada.

No todo es blanco o negro, hay grises muy saludables, sobre todo si se trata de transiciones hacia adelante, de evolución.

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