Simulacros. Entidades vienen trabajando en prevención. Pero hace falta apoyo de familias.

Estado cuenta con recursos limitados ante un gran sismo

Último Diagnóstico. Servicios de atención médica, suministro de agua y distribución de ayuda humanitaria de las instituciones públicas son insuficientes si sucede un terremoto de 8 grados.

La República
02 Sep 2019 | 3:08 h

Por: Fernando Leyton

Desde hace varios años, en el Perú se sabe que un sismo de gran magnitud en la costa central puede ser devastador. Con algunas diferencias, los estudios más citados sobre el tema proyectan más de 50 mil muertos, entre 400 y 600 mil heridos, y similar cifra de viviendas afectadas. La pregunta es la de siempre: ¿estamos preparados? Y la respuesta, también la de siempre, parece ser que no lo suficiente.

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Para graficar ese diagnóstico, La República ha reunido información sobre los principales recursos y los protocolos que se activarán para atender la emergencia. Los datos han sido solicitados a las instituciones responsables de sectores clave, como salud, agua y ayuda humanitaria. En los casos en que no hubo respuesta, se recurrió a fuentes alternas para presentar un panorama referencial.

En el Perú, todas las instituciones del Estado tienen la obligación de elaborar planes de contingencia ante desastres naturales, además de planes de continuidad operativa para mantener sus “funciones críticas”. Las estrategias, plazos y prioridades varían según el sector y el nivel de daños. Dada la cantidad de heridos esperados, el Ministerio de Salud (Minsa) es un actor clave. Así, por necesidad, los hospitales de la región Lima se agrupan en 13 zonas, ocho de ellas en Lima Metropolitana y el Callao. En el escenario posterior a un sismo de 8 grados o más, se espera que entre el 10% y el 20% de heridos sean de gravedad, situación que saturaría los centros de salud. A ello hay que añadir que algunos hospitales podrían quedar inoperativos.

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En el caso de Lima, al menos 14 se encuentran en muy alto riesgo, entre ellos el Cayetano Heredia, Hipólito Unanue, Arzobispo Loayza y el Dos de Mayo.

Con estos datos se puede prever un escenario crítico en el “sector 3”, que incluye parte del Callao y de los distritos de Lima norte. Allí se han identificado tres hospitales principales y ocho “satélites” (de nivel I y II) que atenderán a 180 mil heridos.

Para suplir el déficit, el Minsa debe desplegar su oferta móvil de atención, que incluye tiendas de campaña y otras estructuras modulares de alta complejidad. Se espera contar con 10 de estas.

La decisión de dónde instalar los puestos médicos de avanzada depende del grupo de gestión de riesgo, que está formado por altos mandos del Minsa. Después del sismo, los funcionarios tienen dos horas para reportarse y hasta 12 horas para implementar un plan de acción inicial.

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Los tiempos señalados son referenciales y pueden ser menores, como ocurrió en el terremoto de Lagunas, Loreto. En aquella ocasión, el Minsa empezó a movilizar los hospitales modulares en seis horas, asegura Mónica Meza, directora de Gestión de Riesgo de Desastres.

Aunque todos los hospitales deben tener un grupo electrógeno, estos equipos solo servirían como fuente alterna por unas horas. Por ello, dice Osinergmin, los proveedores del servicio tienen la responsabilidad de realizar diagnóstico de daños y restablecer la energía en “el menor tiempo posible”.

Agua: recurso vital

Al ser la entidad encargada de distribuir el agua potable, el rol de Sedapal también es vital. En su plan de continuidad operativa, se lee que un gran sismo en la costa central dispararía una situación de “nivel extremo”, es decir, que podría interrumpir el servicio por más de cinco días. En ese caso, el comité de crisis tendría un máximo de dos horas para realizar la evaluación inicial de recursos humanos y de infraestructura. Con esa información se ejecutarían las acciones de contingencia que incluyen varias posibilidades, entre ellas: restringir la captación de agua, suspender el servicio por zonas, extraer agua de pozos, racionalizar el recurso por horas, abastecimiento mediante camiones cisterna, desvíos en el sistema de alcantarillado y la descarga de agua residual a cuerpos de agua.

Sedapal tiene hasta siete días para implementar las acciones de respuesta inicial, lo que no restablecerá el servicio por completo. De ahí la importancia de tener una mochila de emergencia con agua para 48 horas y una “caja de emergencia” con recursos para abastecer a la familia entre el segundo y el cuarto día.

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La infraestructura en riesgo incluye la planta de tratamiento de La Atarjea, así como cientos de kilómetros de líneas de conducción y redes primarias y secundarias. En caso de falla, Sedapal tiene 421 puntos de abastecimiento en toda la capital, aunque con ellos no se podría atender a toda la población.

Las estructuras más vulnerables se encuentran en zonas antiguas de la ciudad como el Cercado de Lima, Rímac, Breña, San Martín de Porres y La Victoria. En estos distritos existen tuberías de entre 20 y 50 años de antigüedad, cuya probabilidad de colapsar es de 44%.

Bienes de ayuda

Además de la atención médica y el agua, la ayuda humanitaria son fundamentales para mantener a las miles de familias afectadas que dejará el gran sismo. La entidad encargada de gestionar los almacenes centrales del Estado es el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), que no respondió a la solicitud de este diario.Pese a ello, existen documentos oficiales, como su plan logístico anual, que permiten tener una idea de su real capacidad para cubrir las necesidades de techo, abrigo y alimentación de poblaciones en emergencia. Hay que indicar que algunas cifras pueden haber variado por eventos recientes.

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Al cierre del 2018, Indeci tenía siete almacenes en Lima, tres de ellos de categoría “nacional” porque desde allí se distribuye la ayuda hacia los gobiernos regionales y locales de todo el país. En estos tres inmuebles se guardan más de 3.042 toneladas de bienes de distinta clase.

A nivel nacional se tenían registradas más de 809 mil latas de conserva, así como 91 mil bolsas de fideos de 500 gramos. Si consideramos que el sismo dejaría entre 40 mil y 200 mil casas destruidas, y por tanto muchas familias sin capacidad de acceder a alimentos por cuenta propia, queda claro que las reservas se agotarían en días.

En esa línea, Indeci reporta 371 áreas potenciales para instalar albergues temporales en Lima y Callao. De tener la infraestructura adecuada, allí se podría recibir a más de 1,8 millones de afectados. Al respecto, en enero, Indeci tenía para distribuir 600 mil frazadas, más de 100 mil colchones y casi 126 mil camas que podrían trasladarse hasta Lima. El inventario también incluía más de 8 mil carpas.

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A estos números se podrían sumar los bienes de la Municipalidad de Lima. Y no se puede dejar afuera a las donaciones.

De nuevo, sin embargo, al comparar los recursos disponibles con los daños esperados, es claro que la preparación aún es limitada. Y eso, quizá, es más peligroso que el propio sismo.

Las prioridades de atención de heridos

Es importante saber que no todos los heridos requieren atención inmediata después de un sismo. La prioridad en los hospitales la tienen personas con paros cardiorrespiratorios, shocks de cualquier causa, dificultad para respirar, traumatismo encéfalo craneano grave, hemorragias de gran volumen y otros diagnósticos que impliquen riesgo vital.

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