Puno: Municipio de San Román y Cofopri metidos en irregular habilitación urbana en barrio

La República
20 M07 2019 | 06:49h

Por: Liubomir Fernández

Al menos 1 300 metros cuadrados de un terreno público pasaron a manos privadas gracias a una resolución irregular expedida por el Municipio Provincial de San Román y la actuación indebida de Cofopri. El área en cuestión se localiza en la urbanización Cincuentenario Cancollani, manzana D-1, detrás del aeropuerto Inca Manco Cápac, ciudad de Juliaca.

El predio estaba destinado a fines educativos, salud y otros, de acuerdo al mapa de habilitación aprobado en 1981 por el Ministerio de Vivienda y Construcción.

Sin embargo, en diciembre del 2018, el terreno se destinó para viviendas. Esto gracias a cambios efectuados en la habilitación urbana.

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El trámite debió aprobarlo el Consejo Municipal de San Román. Se obvió este procedimiento. La luz verde indebida se otorgó con las resoluciones N° 655-2018 y 687-2018 de la Gerencia de Desarrollo Urbano, de fecha 15 de noviembre y 03 de diciembre del año pasado, respectivamente. Las rubricó Oliver Mestas Apaza, entonces gerente de Desarrollo Urbano del municipio de Juliaca.

El primer documento aprueba “la actualización del plano perimétrico y lotización” de Cancollani, y el segundo modifica la parte resolutiva de la primera resolución y aprueba “modificar la habilitación urbana” de dicha urbanización.

Ambas resoluciones se ampararon en un nuevo plano de lotización que elaboró el Organismo de Formalización de la Propiedad Informal (Cofopri) de Puno. En ese entonces, estaba al frente de esa institución Ruso Américo Núñez Miraval. Justo Álvarez Sánchez, presidente de Cancollani, solicitó la intervención del organismo formalizador.

El mapa de Cofopri debió reflejar la realidad física del terreno, en concordancia con la habilitación urbana de 1981, respetando las áreas públicas. El entonces titular del Cofopri, Ruso Américo Núñez Miraval, actuó de manera expeditiva con la formalización de Cancollani. Envió el expediente que impulsó Justo Álvarez a la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos (Sunarp) el 15 de noviembre, el mismo día que salió la primera resolución N° 655-2018. La segunda resolución la recogió personalmente Ruso Américo. En el cargo estampó su firma, huella digital, número de documento de identidad y registró su cargo.

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Ruso Américo Núñez Miraval y el presidente de Cancollani, Justo Álvarez Sánchez, son viejos socios. Juntos, en 2015, formaron la “APC University Puno”, con la que lograron un convenio con la universidad “American Pontifical Catholic University” e irregularmente ofrecieron estudios de pre y posgrado sin autorización. La Sunedu accionó y el caso aterrizó en un proceso por estafa contra ambos. El juicio acaba en unas semanas.

El municipio de San Román informó que este cambio de habilitación fue absolutamente irregular. La Gerencia de Desarrollo Urbano se sorprendió por la intervención expeditiva de Ruso Américo, que no solo envió en forma inmediata la documentación a Sunarp, también personalmente recogió la segunda resolución del municipio.

La República descubrió que 673 m² del área pública pasaron a manos de Henry Edson Ñaupa Mamani (29), concuñado de Justo Álvarez. Este último tiene un hijo con Carmina Mayta Ccaso y Ñaupa tiene un hijo con Verónica Ccaso Ccaso. Ambas mujeres son hermanastras. Los familiares directos de Álvarez también se hicieron de terrenos.

Este medio buscó la versión de Ruso Américo Núñez Miraval. Este reconoció sí actuó directamente en la formalización porque era una meta institucional. Reconoció que mientras estaba en camino la formalización de Cancollani, simultáneamente afrontaba el proceso por estafa junto a Justo Álvarez. El dirigente Álvarez, gracias a la diligente intervención de Cofopri y la Gerencia de Desarrollo Urbano, es quien vendió junto a su directiva el terreno público a favor de su concuñado y otros. Según la Sunarp, es el único que puede vender y transferir terrenos de Cancollani.