¿Con la religión no te metas?

Redaccionlr

Recientes artículos de Daniela Meneses, Guillermo Flores y Javier Díaz-Albertini discuten temas concernientes a la religión y su presencia en el ámbito político, el influjo del movimiento “Con mis hijos no te metas” y el uso que hacen congresistas de figuras bíblicas. Estos textos abordan con seriedad y agudeza una problemática sobre la que deberíamos reflexionar aún más, en los claustros universitarios, la investigación académica y los medios de comunicación: el lugar de la religión en nuestras sociedades que se entienden a sí mismas como laicas. Tal como lo señala Meneses en su artículo “Con mis pecados no te metas”, tenemos la obligación de incorporar el análisis del elemento religioso cuando analizamos las motivaciones detrás de muchos de los seguidores de los movimientos ultraconservadores. Si no lo hacemos corremos el riesgo de ser superficiales y quedarnos solo en lo anecdótico de las marchas, los eslóganes y los carteles. Para comprender algunas de las tensiones que vivimos en nuestra sociedad no podemos ignorar el elemento religioso, fundamental en la concepción de la realidad de muchos. Según las estadísticas hoy hay menos católicos, más evangélicos y un número creciente de no creyentes. Sin embargo, dada la discusión actual podríamos sostener que el fenómeno religioso está en ebullición en lo que parafraseando a Vergara podríamos llamar nuestra sociedad laica en construcción. En ese sentido no ayudan las burlas ni la falta de reconocimiento del sujeto religioso como actor y constructor de las discusiones que nos movilizan como peruanos. Ello implica que por un lado quienes somos creyentes sepamos tener una mirada crítica y cuestionadora de nuestras propias prácticas y de nuestra fe; y de parte de quienes no creen que se acerquen con una mirada respetuosa a la experiencia de muchos compatriotas que encuentran en la religión el fundamento y el sentido de sus vidas.