Bolsas del futuro: desechos convertidos en bioplástico

La República
20 May 2019 | 21:00 h

Innovación. Equipo de la Universidad Agraria La Molina, liderado por mujeres, busca fabricar plásticos con hongos, madera y residuos orgánicos que no duren más de 60 días.

Durante una visita al cementerio, la bióloga Gretty Villena Chávez vio cómo aparecían pequeños hongos en la lápida de un familiar y solo se le ocurrió una idea: sacar una bolsa de su cartera, recogerlos con cuidado y cultivarlos en su laboratorio. Aquellos organismos –recuerda– tenían la particularidad de haber crecido sobre los restos de un insecticida. “Lo degradaban”, justifica su curiosidad. “Los hongos pueden hacer de todo”.

Son los segregadores naturales en el planeta. Tienen la capacidad de degradar y alimentarse de diversos materiales, incluidos los residuos. Y eso es lo que ahora estudian más de 20 científicos de la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM), cuya mayoría son mujeres, para transformar desechos orgánicos de madera, como el aserrín, en plásticos biodegradables.

Los investigadores del laboratorio de Micología y Biotecnología buscan crear plásticos, con hongos y residuos agroindustriales, que puedan biodegradarse entre 30 y 60 días. Así, lo que ahora contamina ríos en la selva puede convertirse en el alimento de los hongos y en las bolsas o “empaques del futuro”.

PUEDES VER UNALM: Crean barra proteica a base de insecto para combatir la anemia

Esta iniciativa está entre los 190 proyectos de Investigación Aplicada y Desarrollo Tecnológico 2018, financiados por el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec), en convenio con el Banco Mundial. Esta convocatoria, que incluye una cobertura entre 97 mil y 480 mil soles, ha sido una de las más grandes de los últimos años, según la bióloga Fabiola León-Velarde, directora de Concytec.

Proceso natural

Hace diez años, en el bosque primario de la Universidad Nacional de Ucayali, obtuvieron los hongos filamentosos con los que ahora trabaja el equipo liderado por la bióloga Gretty Villena Chávez, en compañía de Ilanit Samolski e Yvette Ludeña.

Pero no basta con estos organismos. Otro elemento importante es la lignocelulosa, presente en los restos vegetales obtenidos de la industria agrícola o maderera, como el aserrín. “Eso ahora no tiene valor. En la selva contamina ríos porque genera grandes volúmenes y, aparentemente, no hay un uso productivo, entonces lo desechan”, dice Villena. Pero estos materiales son los que los hongos pueden tomar como alimento”.

PUEDES VER Joven economista con Asperger lucha por encontrar trabajo [VIDEO]

El hongo con el que trabaja el equipo de la UNALM permite degradar la lignocelulosa. Esta última es el principal componente de la pared celular de las plantas. Es la que le da resistencia mecánica. Es una molécula difícil de romper, propiedad que será de mucha utilidad para la elaboración de plásticos.

El proyecto utiliza los residuos de aserraderos de madera para que sean degradados por los cultivos del hongo. De este proceso de laboratorio se obtendrá cristales nanométricos (un nanómetro equivale a una mil millonésima parte de un metro), los cuales tendrán alta resistencia mecánica y podrían ser biodegradables.

Esto deberá ser mezclado con otro tipo de polímero natural obtenido de residuos agroindustriales y con alto contenido de almidón o pectina, como podría ser el cacao o café. De esta manera, se obtendrá un material similar a un gel, así como tiras o “películas” de material plástico 100% biodegradable.

PUEDES VER Vehículo de universidad nacional deja a pasajeros en medio de la pista [VDEO]

Hasta el momento, los resultados son positivos: los hongos han sido inoculados en virutas de bolaina (árbol de la selva), se han alimentado de la madera, la han degradado, secretado sus enzimas digestivas y producido nanocristales de celulosa.

El material final deberá estar listo en tres años. En tanto, los científicos seguirán buscando hongos que permitan transformar lo que otros desechan.

Karen Huamán Quintana y Jhorch Quispe Laura, con la tutoría de Juan Huamán, del colegio Luis Alberto Sánchez de Chincheros, de Apurímac, ocuparon el 4° lugar en la Feria “Intel ISEF 2019” de EEUU. Para su proyecto “Aula 2.0” invirtieron 110 soles. 

Video Recomendado

Lazy loaded component