Apurímac: Psicópatas como el monstruo de Andahuaylas no se reforman

Luciana Cuentas
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Personalidad se adquiere con el tiempo y se agrava si no es tratada. Este tipo de personas no distingue el bien del mal, diagnosticó el psicólogo clínico Renato Luza.

Apurímac. Personas como Michael Oscco Quispe, más conocido como el monstruo de Andahuaylas casi nunca se regeneran. El psicólogo y especialista en trastornos mentales, Renato Luza diagnosticó que en este caso hay un trastorno de personalidad severo.

El asesinato y violación de las menores hacen que el caso sea considerado grave pues este tipo de personas ya no distinguiría entre en bien o el mal, lo que los empuja a actuar sin ningún remordimiento, mucho menos si los dañados son niños.  

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Si bien los trastornos pueden tratarse psiquiátricamente deben ser detectados tempranamente, de no ser así pueden juntarse con otro tipo de trastornos que agravan el actuar de una persona haciéndolo casi irreversible, explicó Luza.

“Este tipo de personas no tienen un ápice de empatía por su prójimo además de tener trastornos sexuales, no tienen sentimientos hacia nadie. Son grandes manipuladores y amenazan sin temor”, señaló.

El especialista indica que el origen del mal nace desde el hogar, pues este tipo de actitudes se forma paulatinamente donde hay ambientes hostiles y de poca comunicación.

Una persona con trastorno de personalidad agravado, como el de Oscco, podría llevar un tratamiento, pero no tendría mucho efecto, si es que ocurriera algo que realmente llegue a conmoverlo podría haber alguna mejora, pero esos casos casi nunca se dan, indicó el médico.