Lina Medina, la niña que a los 5 años se convirtió en mamá [CRÓNICA]

Kevin Montenegro
16 M05 2019 | 04:23h

Protagonista de una historia que consternó al mundo, el caso de Lina Medina es un enigma que hasta la fecha aguarda muchos misterios. 

Una niña huancaveliqueña de tan solo cinco años conmocionó a todo el planeta, décadas atrás. La razón: un vientre que no dejaba de crecer.

Ese es el caso de Lina Medin, la madre peruana que ocho décadas atrás fue la madre más joven del mundo. 

Lina Medina llegó al mundo 27 de setiembre de 1933, pero su caso dio la vuelta al globo cuando, en 1939, la pequeña de entonces cinco años empezó a desarrollar el tamaño de su vientre.

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Al notar esa anomalía en la niña, su padre Tiburcio Medina y sus vecinos concluían que estaban ante un sibilino episodio de brujería o ante un vil castigo de los Apus. Tanto pesaron esas teorías en la familia de Lina Medina que la llevaron ante un chamán de Huancavelica y éste les reveló que el ‘Espíritu de los Andes’ había ingreso en el cuerpo de la menor.

Ese fue el génesis para que Lina Medina sea expuesta a una larga lista de rituales que buscaban deshacer dicha ‘brujería’. También se concluyó que la pequeña tenía algún tipo de tumor; no obstante, nada le hizo efecto. Harto de no ver resultados y al notar que el vientre de su hija no dejaba de crecer, Tiburcio Medina la llevó a Pisco.

Llegaron al Hospital de la ciudad y fueron recibidos por el doctor Gerardo Lozada, quien a primera vista pensó que Lina Medina tenía un tumor. Tras los varios análisis en la niña, el médico infirió que se trataba un embarazo con latidos fetales activos.

Más adelante se supo que Lina Medina desarrolló vello púbico a los tres meses de nacida y tuvo su primer periodo a los 2 años y 8 meses. Por ello, la madre la enviaba a asearse al río cada vez que ello se hacía presente. Luego, con 4 años, la menor ya tenía los pechos desarrollados.

Es así que el doctor Gerardo Lozada llegó a la conclusión que estaba ante un séptimo mes de embarazo. Le hizo una radiografía a Lina Medina y teorizó que la niña había sido víctima de algún tipo de abuso sexual por parte de su padre o hermanos. Ello derivó en un encarcelamiento a su papá, pero por falta de pruebas quedó libre. Además, cuando se les hizo exámenes a sus hermanos, ninguno coincidía con el ADN del feto.

El nacimiento del bebé

El pequeño nació el 14 de mayo de 1939, fecha en la que Lina Medina tenía cinco años, siete meses y 21 días. Ella dio a luz por medio de una cesárea practicada por los cirujanos Lozada, Busalleu y Rolando Colareta.

El recién nacido, bautizado como Gerardo Medina, pesaba 2 700 gramos y medía 47 centímetros, en pocas palabras con un buen estado de salud. Tanto fue el pasmo que causó la noticia de Lina Medina que los vecinos de Antacancha, a 450 kilómetros al este de la capital, la consideraban una suerte de virgen María. “Gerardo nació de la semilla del dios sol”, le decían.

Algunas personas rememoran que Lina Medina aprendió a leer en el Hospital de Lima, y allí mismo también pugnaba con su niño por los juguetes. Gerardo Medina fue criado con la idea de que era el último hijo de sus abuelos, pero cuando tenía 10 años supo que su madre era Lina.

Fue en 1979 -a los 40 años de edad- que el hijo de Lina Medina perdió la vida debido a una extraña enfermedad de la médula ósea. Mientras ello, su madre trabajaba como secretaria en la clínica de Gerardo Lozada. Años antes de la Segunda Guerra Mundial, este episodio nacional catapultó las portadas del periodismo estadounidense.

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