Reforestación como medida para evitar inundaciones y sequías

Luis Barrios
13 May 2019 | 5:19 h

Alternativa. Cinco comunidades de Ayabaca y Pacaipampa han empezado con la reforestación de más de 190 hectáreas de páramos y bosques para conservar sus cultivos.

Wilson Siancas. Piura

Durante meses después del fenómeno de El Niño costero originado en marzo del 2017, miles de personas sufrieron las graves consecuencias que dejaron las precipitaciones en las partes alta y baja de la región. Según especialistas, el desastre de sus cultivos y las inundaciones pudieron evitarse con la reforestación.

Y es que las lluvias acabaron con gran parte de sus cultivos, ya que quedaron sumergidos en las incontrolables corrientes de agua.

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Además, aproximadamente un año después, los agricultores tuvieron que padecer la escasez de lluvias, que afectó seriamente a los ganaderos —que vieron morir a sus animales— y agricultores, que no pudieron obtener las cosechas de todos los años.

En ese contexto, el gerente general del Fondo del Agua Quiroz-Chira (FAQCH), Abel Calle Cruz, vio la ubicación del centro poblado de Samanga, en Ayabaca, como una alternativa perfecta para contrarrestar esta problemática.

Sobre ello destacó como solución la reforestación de bosques y páramos ante los embates de las lluvias y también ante la ausencia de estas.

“Desde hace algunos años con el Fondo del Agua Quiroz–Chira (FAQCH), descubrimos que la reforestación de áreas cercanas a las nacientes de agua mitiga los daños de las lluvias, que por su fuerte impacto dañan los cultivos que siembran los agricultores. La presencia de árboles o plantas también ayudaría a mantener una proporción de agua continua a los agricultores, incluso en épocas de sequía”, aseveró.

Proceso

Por tal motivo, en medio de estos problemas que afectaron a la región, Calle Cruz convocó a los pobladores y autoridades de las zonas donde nacen los páramos para plantear dicha solución a los problemas de los cientos de agricultores, especialmente para los que viven en Samanga.

El proyecto consiste en la producción de plantas exóticas y nativas, las cuales son conservadas en viveros instalados en las mismas comunidades. Posteriormente, con el apoyo de los comuneros, se realiza la plantación en los páramos y bosques donde nace el agua, convirtiendo el lugar en un área de conservación.

“La función del bosque es la retención del agua, impidiendo que cause daños a los cultivos y a la vez la va soltando de manera gradual, haciendo que tengamos este recurso todo el tiempo”, explicó.

Cabe indicar que con ayuda de los mismos agricultores, Abel Calle, en coordinación con la ONG Naturaleza y Cultura Internacional, ha conseguido reforestar 190 hectáreas en 5 centros poblados de Ayabaca y Pacaipampa, asegurando la dotación de agua para las cosechas grandes aún en épocas de poca lluvia, beneficiando principalmente a más de 400 familias de estas zonas.

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