Religiosidad y reclamo a políticos se vivía durante la Semana Santa en Cusco y Arequipa

Rosario Ticona
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En Cusco, se acostumbraba apedrear la vivienda de un ciudadano o autoridad como castigo por no cumplir promesas. En Arequipa se quema un muñeco gigante y se lee un testamento que recopila variedad de críticas en contra de los políticos.  
 

 

Dos regiones del sur de nuestro país aprovechaban la Semana Santa para expresar, de diferentes maneras, su descontento ante sus autoridades. En la actualidad aún se realizan algunos actos que inician en Domingo de Ramos y culminan el Domingo de Resurrección. 

Para el caso de Arequipa, largas procesiones recorrían el Centro Histórico durante la Semana Santa siendo los días con mayor fervor religioso el Jueves y Viernes Santo. Las celebraciones, hasta la actualidad, finalizan con la quema de Judas que es representado con un muñeco a base de carrizo y papel. Una fotografía del 18 de abril de 1976 da muestra de la vigencia de esta costumbre en la ciudad arequipeña que en la actualidad se realiza en los distritos de Cayma, Yanahuara y Paucarpata. 

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La quema de Judas es una tradición de Arequipa que recopila en un testamento varias críticas en contra de los políticos y autoridades. Este discurso es leído frente a cientos de personas que se apostan en las afueras de la iglesia de cada zona. Se procede con la quema de un muñeco que tiene una pequeña bolsa que representa las “treinta monedas de plata” por las que traicionó Judas Iscariote a Jesucristo. 

En el caso de Cusco, por los años de 1910 y 1920 era una costumbre apedrear la vivienda de un ciudadano o autoridad. Este accionar de la población respondía a un acto sancionador por un un acto inmoral o por deberes incumplidos. 

En la actualidad, para el inicio de Semana Santa en Cusco sale en procesión el Señor de los Temblores, una tradición que fue captada por fotografías que datan de 1984. De acuerdo a historiadores, su celebración se popularizó cuando la ciudad de Cusco fue azotada por un terremoto en 1650. La sagrada imagen fue retirada de su templo y coincidentemente el movimiento sísmico se detuvo. Desde ese entonces, se le consigna su popularidad y su celebración en Lunes Santo. 

Para el Viernes Santo en Cusco, miles de personas salen en procesión y llegan al amanecer a Sacsayhuaman, a los pies del Cristo Blanco. Finalmente, se realiza la procesión del Señor del Santo Sepulcro y el consumo de 12 platos que consiste en sopas, segundos y postres.