“Una víctima se hace sumisa como un mecanismo de supervivencia”

La República
11 Mar. 2019 | 06:02h

Análisis. Especialista de España, Juan Ignacio Paz, sostiene que no solo debe preocupar la violencia física a la mujer, la más dañina es la psicológica, que daña emocionalmente a la pareja. Los varones la ejercen para dominar a su pareja. 

Un grupo de expertos juristas españoles capacitaron a operadores de justicia del Ministerio Público, Centros de Emergencia Mujer y policías de Cusco. Los especialistas compartieron sus experiencias de defensa y protección en el seminario taller sobre “Intervención con mujeres víctimas de violencia”. Juan Ignacio Paz fue uno de los ponentes. En esta entrevista asegura que la violencia se aprende y los varones la ejercen para dominar a su pareja. 

PUEDES VER: Cusco: inhabilitan a doce funcionarios por caso de hotel Sheraton

¿Hay alguna explicación del porqué la violencia llega muchas veces a ser criminal?

La violencia es algo aprendido, no es instintivo en los seres humanos. Podemos ser agresivos en determinados contextos, cuando depende de eso nuestra vida o nuestra seguridad. La violencia es una construcción cultural, es algo que se aprende. Y en el caso de la violencia de género, es un aprendizaje de un modelo patriarcal, pues hemos socializado que debemos tener más poder, más derechos que las mujeres por el simple hecho de ser hombres, y nos sentimos legitimados para que cuando una mujer no acepte ese mando, podamos usar la violencia.

¿La mujer es víctima de violencia recientemente o siempre fue así?

Es de toda la vida. Lo que pasa es que ahora empezamos a verlo como violencia. Antes se trató como crímenes pasionales. Esto es de toda la vida, desde que existe la desigualdad. Ahora empezamos a llamarla violencia y a combatirla.

¿Qué diferencia a la violencia de género de los otros tipos de violencia?

La violencia de género es sobre todo la que se basa en una ideología: en el machismo. Y es una violencia instrumental, no tiene un fin en sí mismo. Quien maltrata a su pareja no lo hace por hacer daño ni porque sea un sádico, lo hace para que ella aprenda cómo debe ser. Los otros tipos de violencia no tienen esa base ideológica de querer imponer el dominio por derecho propio.

Y el varón desarrolla esta violencia con la tolerancia de la sociedad...

Sí, por supuesto. Todos hemos crecido aprendiendo el dominio. Como decimos en Andalucía: tenemos que llevar los pantalones en la casa, no podemos ser calzonazos. El problema es que los hombres que usan la violencia se sienten legitimados socialmente, no hay un rechazo, excepto en sus formas más graves de la violencia. Ellos sienten que están haciendo lo que deben hacer, cumpliendo su papel como hombres, y que están haciendo lo que el hombre debe hacer: dominar a su mujer.

Hay quienes piensan que la agresión solo puede ser física...

La violencia física es una parte pequeña, muy dañina evidentemente, pero la agresión contra la mujer es psicológica, sexual, económica, patrimonial, y va cambiando de forma en función a lo que quiere el varón. La gran clave es la violencia psicológica, que es la que provoca el mayor daño y hace que la mujer sea incapaz de salir de la situación en que está.

¿Qué efectos o daños ocasiona en una mujer la violencia psicológica?

La destruye como persona. Es una violencia que -como además te la hace un conocido, alguien con quien tienes o has tenido un vínculo afectivo- daña muchas áreas y llega a un nivel de destrozar a la persona, despersonalizarla. Eso solamente se ve en gente con lavado de cerebro, gente que ha sobrevivido a campos de exterminio. Son años de daño en manos de la persona que quieres.

Hay la sensación de que la sumisión de la víctima, que es muy frecuente, empodera o incentiva al agresor.

No. La víctima se hace sumisa como un mecanismo de supervivencia. Es lo que busca el maltratador. Estamos ante el uso de la violencia para conseguir la sumisión y la mujer aprende a ser sumisa como mecanismo de supervivencia y, el otro, evidentemente, se refuerza. Sin embargo, cuando la mujer no es sumisa, la violencia es mucho peor.

PUEDES VER: Liberan a sujeto acusado de lanzar lejía al rostro de su expareja en Tacna

¿Cómo empieza esa sumisión?

Hay un modelo social. El maltratador siempre busca el dominio. Al principio con conductas leves, no son violentas. Empieza con el aislamiento de sus amistades, provoca enfrentamientos con la familia, utiliza los celos. Esa es la puerta de entrada. A partir de ahí va con mecanismos de control, hace que ella ceda permanentemente, ella ya sabe que no le puede hablar de dinero porque se enfada, que si hace tal cosa habrá una pelea. Le va destruyendo el autoestima con la desvalorización y, a partir de ahí, vienen los insultos, amenazas y abuso emocional. El problema es que cuando una mujer se da cuenta que le están haciendo daño ya está dañada. Y entonces es muy difícil que sea capaz de salirse.

¿Es el feminicidio el desenlace?

No. Es terrible las cifras que tenemos de feminicidio, pero muchas mujeres están logrando salir de la situación de violencia.

¿Qué debería considerar la normativa legal para evitar las agresiones?

Hay muchas cosas no solo en lo legal, sino social. Hace falta educación en igualdad, empoderamiento de las niñas y cambiar los modelos de relación de pareja. Y para las mujeres que están sufriendo violencia hace falta muchísimo apoyo jurídico (sanciones con carácter ejemplificante) y psicológico. Ahí los medios de comunicación tienen un papel fundamental para contar qué es la violencia.

El miedo paraliza. ¿Qué debería tomar en cuenta una mujer víctima para romper ese miedo?

Romper el silencio primero. Contarlo. La mujer debe pedir ayuda, hablarlo, comentárselo a alguien. Es el primer paso, porque el silencio es uno de los principales maltratadores. Deben pedir ayuda.

¿Puede una víctima recuperarse emocional y psicológicamente?

Con apoyo especializado, sí. Nosotros estamos trabajando con víctimas de forma individual y grupal, y miles de mujeres están recuperando su dignidad y libertad. Más bien cuesta más reeducar a los maltratadores.

PUEDES VER: Policía cuidará que 45 mil alumnos de Cusco no caigan en vicios

¿Qué tratamiento y en cuánto tiempo pueden curarse las heridas de una víctima?

Trabajamos a nivel grupal. Casi un año de trabajo para recuperar una vida normal, aunque siempre van a quedar cicatrices, porque el daño ha sido muy importante.

El sistema peruano tiende a revictimizar a la agredida. ¿Pasa lo mismo en España?

Siempre es un problema porque van cambiando funcionarios. En España se ha trabajado mucho y se logró unos códigos éticos para policías, fiscales, forenses, etc. Es decir, nosotros vamos en una doble línea: hacemos formación para que sean sensibles a eso y si pese a la formación no lo hacen, pueden tener una sanción.