La singular forma de festejar los carnavales con captura de animales exóticos en Cusco [FOTOS]

Luciana Cuentas
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CHAKUY CARNAVAL. Pobladores tratan de rescatar costumbre pérdida a través de los años que consiste en la captura de especies salvajes dañinas para la ganadería de camélidos andinos en comunidades de Cusco

Cusco. Los habitantes del centro poblado Phinaya, ubicado en el distrito de Pitumarca en la provincia de Canchis, tienen una singular forma de festejar los carnavales. El “Chakuy Carnaval” es una costumbre en la que resalta la captura de animales exóticos de la zona, el baile y la música autóctona. 

Esta costumbre, que se pierde a través del tiempo, es criticada y a la vez defendida por cientos de personas. Los argumentos son valederos en ambos casos, pero lo cierto es que a pesar de la intensa nevada que cayó el día anterior y el frío que entumecía los pies de la abigarrada población, el Chakuy se vivió este año en un jolgorio festivo

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El origen de esta costumbre de captura de especies salvajes, cuenta el periodista cusqueño Joel Ayala, tuvo como objetivo reducir la cantidad de animales dañinos a la ganadería de camélidos andinos en las comunidades altas de Pitumarca y evitar las enfermedades contagiosas que podrían diezmar su capital pecuario. 

Los pobladores salen en la búsqueda y captura de las especies exóticas para luego exhibirlas y ofrendarlas a los gobernantes locales. Desde las cuatro esquinas de la plaza ingresan a su turno los sectores de Phaco , Ruita Huanacuni, Tres estrellas, Angel de los Andes, Thalla, Incuyo, Canlline, Alto Huancane, Sallani y Sibina Sallma portando en medio de danzas carnavalescas zorros, huallatas, pariguanas , gallinazas, ajuyas, vizcachas, chinchillas que capturaron en las faldas del nevado Ausangate a las orillas del gran lago Sibinacocha y la gran planicie.

Luego, los animales son liberados en su hábitat naturales y los visitantes pueden apreciar el vuelo de los cóndores, el grácil paso de las vicuñas, la variedad de miles de alpacas y llamas en el verde llano, cientos de huallatas y la hermosa cadena de nevados con el gran Ausangate reflejado sobre la azulina laguna del Sibinacocha, la explanada de hielo del Quelcaya y muchas lagunillas que cobijan la migración estacional de especies de aves en el continente, narra Joel Ayala.

RESCATAN COSTUMBRE

El alcalde Valerio Cabrera, los regidores del centro poblado de Phinaya y la autoridad distrital de Pitumarca, Benigno Vengoa Caro, fueron los anfitriones este año, junto a sus invitados recibieron a un zorro como signo del triunfo sobre el depredador de crías de camélidos. Los ejemplares fueron adornados con serprentina, mixtura y rociados con vino.

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La comisión organizadora considera mayor puntaje al puma y cóndor vivo con 200 puntos, seguido del zorro adulto vivo con 100, a los cachorros con 80, la vizcacha, chinchilla y las aves tienen menor puntaje para el acumulado total. Los premios son alimentos de primera necesidad. Es ganador el que presenta mayor captura de ejemplares. 

Ayala cuenta que como fin de fiesta los lugareños, principalmente dedicados a la crianza de camélidos andinos, liderados por el alcalde distrital, acostumbran dirigirse en veneración hacia su Apu tutelar el Sacsahuáman, para agradecerle por su bondad mediante la t'inka derramando hojas de coca, serpentina, mixtura de colores y abundante vino.

En el frígido panorama, un sacerdote andino oficia la ofrenda a la Pachamama, el “Tayta Inti”, así le llaman los lugareños al sol, deja sentir sus últimos rayos calóricos, el cielo pitumarqueño abre su cortina de nubes y el resplandeciente astro se asoma para recibir la gratitud de sus protegidos, los carnavaleros se regocijan y entonan melodías nativas augurando un buen año para la producción de camélidos.