"El norte del arequipeño antes era ser honorable, ahora perdió escrúpulos"

La República
2019 M03 3 | 02:56 h

Juan Guillermo Carpio Muñóz (1945-2019). Sociólogo autor de innumerables obras sobre la historia de Arequipa y cultura popular. Carpio falleció el viernes pasado, sus restos serán velados mañana en el municipio de Arequipa.

Fue el 13 de febrero pasado, a  menos de tres semanas de su partida, el historiador arequipeño Juan Guillermo Carpio Muñóz concedió una última entrevista a este medio. Se trata de un texto inédito para un personaje que llegó a la tumba lúcido. La conversación giró sobre varios tópicos: gastronomía, historia, infancia, política y el espinoso asunto del racismo arequipeño.

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¿Dicen que la niñez es la primera patria, qué recuerdos tiene de esta etapa de su vida?

A los cinco primeros años de vida —dicen los especialistas—, uno aprende el 80% de las cosas que sabrá toda su vida. Recuerdo de esa época a mi madre y su linda voz enseñándome a cantar. Me llevaba al mercado de La Antiquilla. Ahí era el artista de las carniceras y verduleras que me daban regalos cuando les cantaba. También me enseñaba poesías. Cuando regresaba de la escuela normal, en San Agustín, me pedía que le cuente mi rutina ordenando mis ideas y con detalles. Así entrené mi memoria.   

En esa época, el papel de la mujer era decisivo en la casa. En cambio, ahora se plantea una igualdad de género. Hombres y mujeres trabajan.

No hay labor más encomiable que dirigir a un hijo, las exigencias de ahora expropian a la mujer de esta labor estupenda. Mi madre terminó la secundaria sin pretensiones que no fuesen la casa, pero instintivamente fue cultivando en mí aptitudes que desarrollé. La mujer puede desempeñarse en cualquier campo, aunque en estos tiempos se exagera “la nota”. La igualdad de género conduce a que ellas tengan un tratamiento "recontra especial", pero eso ya no es igualdad de género. Lo último, lo ocurrido con la Junta Nacional de Justicia, se quiere que haya tal o cual número de mujeres. No es cuestión de género, sino de calidad. Si hay más mujeres capacitadas para la judicatura, que copen toda la junta.

De su padre no ha hablado mucho, ¿no tuvo una buena relación con él?

Mis padres se divorciaron cuando yo tenía seis años. Mi hermana y yo nos quedamos con mi madre. Ella tuvo un segundo compromiso con Humberto Núñez Zevallos. Pese a la separación, mi padre me inculcó el amor por Arequipa y la lectura. Un día me llevó a la biblioteca municipal y me presentó al director Enrique Azálgara, quien sería mi maestro en la UNSA. Me tramitó mi carnet de lector. De mi padre aprendí la puntualidad, honradez y honorabilidad. 

(Luego, Juan Guillermo cita a su padrastro Humberto, un agricultor de Cayma con menos pretensiones intelectuales, pero con un conocimiento vital de la Arequipa chacarera, gracias a él conoció las picanterías, supo de toros de pelea, etc.)

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De buen diente

Usted es un magnífico comensal. Su paladar disfrutó del picante, agrio, ácido y dulce, sabores que definen la gastronomía arequipeña.

La arequipeña es una cocina mestiza de frontera, entre la costa y la sierra, se nutre con ingredientes de ambas regiones. Los chupes se hacen en cualquier lado, pero jamás hallarás una cecina que sí se incluye en los chupes arequipeños. La cecina da el sabor. No hay ingrediente mejor asociado al camarón que el huatacay. Hay un maridaje estupendo. Un cauche de queso no lleva camarón: solo leche, queso y el huatacay, que le da el sabor del camarón.

¿En qué cuenca está el mejor camarón?

Depende, el proveniente del río Tambo era propicio para las tortillas de colitas de camarón y el cubierto de camarón, un platillo ya desaparecido. En cambio, el cóctel de camarón, el sivinche y el chupe se preparan con los del río Majes. Y no descarte a Ocoña.

¿Cuál es la historia del chupe de camarones?

Ningún producto popular tiene fecha de nacimiento. Están más locos que una cabra aquellos que dicen: “Fulanito de tal inventó el rocoto relleno”. Eso lo hizo el pueblo. El camarón es prehispánico. Los españoles le sumaron leche, huevo, etc. La creación del chupe duró por lo menos cien años. Se consolidó en 1650, probablemente luego de muchas experimentaciones. Los españoles no saben muy bien de camarón, lo llaman cangrejo de río. Le contaré una anécdota. Estaba en Jérez-España. Siempre que he viajado a un lugar, he preguntado por el plato representativo y el mejor restaurante. Me he hecho recomendar con hombres que sean como yo, de mi edad, y gordos, sinónimo de buen apetito. Esas personas han sido muy certeras, siempre daban el lugar correcto. Ahí, en un restaurante, ofrecían  tortilla de camarón de entrada, pero era muy muy, un crustáceo que es alimento de aves y peces.

 Hay muchos que denostan de la comida mistiana, cargada de grasas y carbohidratos, como un peligro para la salud.

¿Qué es la comida? Reparación de fuerzas y halagar el sentido del gusto. Eso lo estoy aprendiendo ahora. Las quimioterapias me quitan el apetito, me repugna la comida, me la ponen y quisiera vomitarla; sin embargo, sé que si no como, ¿cómo me defiendo?. En esa época, no solo el chacarero gastaba muchas fuerzas, también la gente de la ciudad, no se conocían vehículos, caminaban todo el día. Necesitaban porciones importantes. En cambio, ahora hay sedentarismo. Una porción de La Nueva Palomino puede caernos mal. Sin embargo, esta cocina tiene muchas virtudes, se hace con productos del día, no hay conservantes, colorantes ni congelados.

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Mostajo y la Política 

En su colección de Texao, Francisco Mostajo es el personaje central. ¿Fue el arequipeño del siglo pasado?

Fue un personaje de la política y cultura de primera en el Perú. No sonó mucho porque era provinciano. La memoria que se guarda de él es de la revolución de 1950; empero, nadie destaca su condición de liberal independiente a fines del siglo XIX, fue fundador de un partido liberal. Él se percata de que la sociedad arequipeña era muy conservadora e influenciada por la Iglesia católica. Entonces, desarrolla teorías anticlericales, es enemigo del poder terrenal de la Iglesia en Arequipa, que decidía hasta qué catedrático enseñaba en la universidad. También, una de sus tesis era la condición jurídica de la mujer, él ya pregonaba la igualdad de género. Fue partidario de la ley del divorcio, enemigo de la pena de muerte, servidumbre, etc. 

En los noventa, usted ingresó a la política siendo congresista del Congreso Constituyente Democrático. ¿Fue un error avalar una dictadura?

(Nos dice que Fujimori tuvo aciertos en lo económico y en la lucha contra el terrorismo, pero fue un títere de los militares. Colaboró con el expresidente, incluso discutió con él directamente el capítulo de descentralización). Fujimori me hizo llamar varias veces a su despacho. Estaba de acuerdo con mi propuesta de regionalización, menos con que los presidentes regionales sean elegidos por el voto popular, le tenía terror a eso. Lo aceptó a regañadientes, pero nunca lo implementó. Me engañó.

Luego, se convirtió en su director del Instituto Nacional de Cultura.

El fujimorismo me ofreció postular en su lista para 1995. No acepté, yo estaba con Renovación. Perdí la reelección. Vladimiro Montesinos me hizo fraude. En su segundo gobierno, Fujimori me ofreció tres cargos. Acepté el de director del INC. Estuve 10 meses. Encontré al INC hecho una desgracia, con un presupuesto de pordiosero. Con Domingo Palermo de ministro de Educación, tuve problemas. No era de su confianza. Me puso en entredichos por la momia Juanita. Luego, renuncié.

Usted dijo que el gobernador Elmer Cáceres sufrió racismo en la campaña. ¿Arequipa es racista?

Totalmente y no de ahora. El mestizo, por lo general, es racista, porque sufre el racismo de la raza que es mejor o de aquellos con una buena posición económica. La migración andina es una constante y nos acompañará por siempre. En el pasado, muchos de estos migrantes llegaron como servidumbre. Eran estructuralmente maltratados. El problema de los arequipeños (que ya somos pocos) es que el racismo lo escondemos debajo del colchón y aflora en elecciones o en tiempos de crisis. Como en el tiempo de los españoles, tienen temor a que se subleven los indios y los hagan fiambre (risas).

¿Cómo ve la representación política de Arequipa de los últimos años?

Todo está devaluado. Hasta el 50 o 60, el norte del arequipeño era ser honorable, puntual, cumplir sus promesas y vestir elegantemente. Valores inculcados en la casa, iglesia y escuela. Había pocos corruptos. En cambio, el arequipeño de hoy sale adelante a como dé lugar, sin escrúpulos, sin importarle la corrupción.

 ¿Le entristece cómo terminaron las gestiones de Guillén y Yamila Osorio sindicadas por actos de corrupción?

 De eso prefiero que el Poder Judicial se pronuncie, aunque este poder también es corrupto. Muchos de estos gobernantes halagaron a los jueces haciéndoles edificios, nombrando a sus familias de catedráticos; pero, los gobernadores de Arequipa, desde Vera Ballón pasando por Guillén y la Osorio, fueron ineficientes. Les quedó grande el cargo, no supieron qué hacer. Una prueba palpable, la Variante de Uchumayo, se comenzó a remodelar en la gestión de Vera y hasta ahora no se concluye. Qué vergüenza para Arequipa, una ciudad moderna. No sé si esa ineficiencia es real o se es ineficiente porque se es corrupto. 

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Ingresé primero en UNSA

¿Es sociólogo de profesión, pero historiador de vocación?

Quería ser profesor, pero mi madre me animaba por la abogacía. Ingresé a Letras en primer puesto. Me tocó hablar del Siglo de Oro de Pericles. El consejo de mi maestro Javier Mayorga Goyzueta fue decisivo para que me incline por sociología. Era una carrera reciente, ahí podía ejercer la docencia. Punto aparte, Mayorga era brillante, sus clases excepcionales. Pienso que él fue un historiador con más fuste que Jorge Basadre, pero no escribió nada. No le gustaba. Una vez le propuse transcribir sus clases y hacer copias. "De ninguna manera", me dijo, "jamás quiero dar gusto a los criticones". 

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Juan Guillermo Carpio: Una pasión por Arequipa

Luis Octavio Pareja - Docente de Universidad Católica de Santa María-Arequipa

Se dice comúnmente que nadie es profeta en su tierra; sin embargo, toda regla tiene sus excepciones. Por cierto que esta terquedad por el terruño tiene un costo y eso es algo que pocos están dispuestos a enfrentar. Hoy, pese a lo que se diga, sigue siendo difícil apostar por Arequipa y más aún en el plano de la cultura.

Juan Guillermo Carpio Muñoz, desde su profesión, la sociología, supo ser uno de los mejores exponentes de lo que todo buen ciudadano nacido y radicado en Arequipa debe ser: un absoluto comprometido con el terruño. A lo largo de su dilatada trayectoria intelectual plasmada, en casi medio centenar de libros, reveló su espíritu luchador y su afán investigador (y difusor) del legado cultural de nuestra tierra.

Su labor intelectual se ve traducida en innumerables publicaciones, conferencias, artículos, entrevistas, prólogos, libros, documentales y microprogramas de televisión y video, en mérito a los cuales recibió muchos premios y reconocimientos.

Sus aportes son fuente de consulta indispensable para emprender todo tipo de estudio sobre nuestra tierra. Sus trabajos han tratado de reunir lo más sustantivo de nuestra identidad en sus distintos campos, profundizando, aclarando y publicando aspectos que se encontraban en la incertidumbre. 

Quizá las generaciones recientes lo recuerden más por la Historia general de Arequipa (de la que es coautor), la primera edición de Texao, Arequipa, música y pueblo, su Diccionario de arequipeñismos y últimamente, El pendón musical de Arequipa. En junio del año 2015, cuando la honorable municipalidad provincial tuvo a bien declararlo Hijo Ilustre de Arequipa, en su discurso de agradecimiento, expresó su anhelo de ver publicada la segunda parte de su obra Texao. Estuvo dedicado a ella por completo, sin tener la certeza de qué institución arequipeña tendría la voluntad de sumarse a este monumental esfuerzo editorial, que tendrá, al menos, doce volúmenes. Tocó puertas y encontró respuestas dilatorias; empero, en un evidente compromiso institucional con la cultura, la Universidad Católica de Santa María acogió su pedido —dándole el impulso que el autor necesitaba— y que, en los próximos meses, saldrá a la luz. Junto a Texao, Juan Guillermo deja inédita otra obra, que la sensibilidad de las instituciones quizá se encargue de dar a luz.

Arar en los surcos de la historia de Arequipa no está exento de errores, como todo hombre dio la cara y asimiló la despiadada crítica, de esa que hiere en lo profundo del alma. Juan Guillermo Carpio Muñoz se ha ganado merecidamente un sitial en base a su sacrificio. El hombre y su obra pasan a los brazos de la inmortalidad por la puerta grande y descansarán en paz junto a Urquieta, Mostajo, Málaga, Neira, Galdos, Rey de Castro, Pantigoso y tantos amigos que le antecedieron en esta aventura de la vida.