Puno: siete mineros informales mueren sepultados por alud

La Republica

La muerte los sorprendió. Víctimas fueron arrastradas por avalancha de tierra y piedras mientras dormían en esteras revestidas con plástico, instaladas en una ladera del centro minero Mucumayo, en la provincia de Carabaya. 

Siete mineros, en la mina informal El Carmen, se acostaron la  noche del martes sin la más mínima sospecha de que morirían sepultados por una avalancha de piedras y tierra que se desprendería del cerro.

El accidente se produjo a las 01:00 horas de la madrugada del miércoles. En este cerro, los mineros hacen excavaciones para buscar mineral. En los últimos días, en esta zona de la provincia de Carabaya, región Puno, las lluvias arreciaron. El efecto combinado de humedad y una cumbre desestabilizada por las excavaciones resultó ser el desastre.

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“Todo fue rápido. Quienes pudieron darse cuenta por los gritos escaparon y las voces de quienes gritaban se dejaron de escuchar de un momento a otro porque murieron enterrados”, contó Juan Mamani vía telefónica a una emisora de la provincia de Carabaya, en Puno

Tras el derrumbe, los mineros sobrevivientes, que tienen ahí un rústico campamento, se organizaron para la búsqueda. Tenían fe de encontrarlos con vida, pero no sucedió así. Tras varias horas de búsqueda, los desaparecidos eran cadáveres.

Las víctimas son colonos que explotan el oro en laderas sin medir el peligro. Se instalaron en una pendiente del sector El Carmen, en el centro minero de Mucumayo, comunidad de Upina, distrito de Ituata, provincia de Carabaya, al norte de la ciudad de Puno.

El primer cuerpo en ser ubicado fue el de Jacinta Vargas (50). Estaba bajo toneladas de lodo y piedras.

Con los primeros rayos de sol, el panorama era devastador. La avalancha arrasó con más de cien carpas de esteras y plásticos. Decenas de familias perdieron su covacha sin tener un lugar donde poder pernoctar. 

En el transcurso del día, se hallaron los cadáveres de Alan Enmanuel Mamani, Edwin Salgado Soncco, Jhon Mayta, Ruth Tapara Calcina, Ronald Elmer Callisana Sacaca y Percy Mayta. Sus parientes apoyaron en las labores de búsqueda dando ubicación referencial sobre dónde podrían estar.

Fue imposible la ayuda gubernamental. Efectivos de la Policía Nacional, el Ejército Peruano y bomberos se trasladaron a la zona del desastre. Cuando estaban en camino, las autoridades locales de la zona confirmaron el hallazgo de los cuerpos de las siete víctimas. La ayuda del Estado tardó por la lejanía e inaccesibilidad de la zona. 

El alcalde del distrito de Ituata, Vidal Saya, señaló que en la zona urge la presencia de brigadas de rescate porque habría más personas desaparecidas. Las víctimas no estarían identificadas porque se trata de migrantes que llegan atraídos por el oro.

En Mucumayo, operan alrededor de 3000 mineros informales, según la Dirección Regional de Energía y Minas de Puno. Todos trabajan a su suerte. Ingresan a los socavones sin ningún tipo de seguridad ni derechos que reclamar. 

No es la primera vez que, en una mina de la provincia de Carabaya, se registra un deslizamiento de tierra que sepulta a mineros. En los últimos cinco años, murieron más de 15 mineros por acontecimientos similares. En este último caso, las detonaciones de dinamita, en los socavones, habrían debilitado la montaña hasta provocar el deslizamiento de tierra. La Defensoría del Pueblo informó que fiscalizará la labor de las autoridades que se trasladaron a la zona.

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Dificultades para el rescate

Enterado de lo sucedido, el Centro de Operaciones de Emergencia (COER) sesionó con representantes de distritos y sectores allegados a la zona afectada. Luego de varias horas de reunión, se enviaron brigadas de rescate integradas por bomberos, efectivos del Ejército y agentes policiales.

El grupo de avanzada partió a las 10:00 horas de ayer. El alcalde del distrito de Ituata, Vidal Saya Macedo, señaló que el equipo de ayuda que desplegó recién retornará hoy, debido a lo alejado de la zona. Ir desde la provincia de Carabaya a la zona del desastre demanda un viaje de cuatro horas. El ingreso se hace a pie o con motos.