Agua embalsada empezó a discurrir de a pocos

Jesus Diaz
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Áncash-La Libertad. Emergencia no ha pasado y pobladores de Uchus e Islam pernoctan en zonas altas. Declararán emergencia.

El agua embalsada en el sector Suchimán (Áncash), como consecuencia del derrumbe registrado en el cerro de la zona hace una semana, empezó a discurrir de a pocos y no de golpe, tal como lo temían las autoridades y pobladores.

No hubo desborde súbito. Esto fue constatado in situ por el mandatario Martín Vizcarra, que sobrevoló la zona en helicóptero en horas de la mañana de ayer.

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El espejo de agua de tres kilómetros que se formó luego que el cerro Suchimán registrara deslizamientos inició su desborde. Aunque la situación por el momento es controlable, los aproximadamente 400 pobladores de Uchus e Islam, en la provincia de Pataz, se mantienen en alerta y como medida de prevención pernoctan en las partes altas, donde las autoridades han instalado dos campamentos. 

“Pedimos a toda la población y autoridades de los distritos que tienen dentro poblados en las riberas del río Marañón, tomar las medidas preventivas o de evacuación para evitar cualquier daño o pérdidas que lamentar”, dijo el subprefecto del distrito Huancaspata, César Palacios Escudero.

Por su parte el gobernador regional de La Libertad, Manuel Llempén Coronel, se reunió con Vizcarra y precisó que el presidente ha hecho una evaluación y ha llegado a la conclusión de que el desembalse no será peligroso. Será gradual. “Esperemos que sea así”, acotó.

Pese a ello la declaratoria de situación de emergencia para esta zona del Ande liberteño se dará de todas maneras.

Al final del sobrevuelo, Vizcarra dijo que se debe esperar que baje un poco el nivel de las aguas represadas para empezar a trabajar en la recuperación de la carretera afectada, la que permitía llegar a Tayabamba y a otras localidades de Pataz.

Advierten riesgo

Un equipo de auditores de la Contraloría General de la República llegó hasta Suchimán, situado entre las provincias de Sihuas y Pomabamba en Áncash, en donde el pasado 1 de febrero se registró un deslizamiento de tierra que ocasionó el fallecimiento de cuatro personas. Tras inspeccionar y evaluar las condiciones de la zona, los auditores advirtieron que existe el riesgo de un desembalse intempestivo de agua y lodo, debido al incremento del volumen de las aguas del río Rupac, cuyo cauce normal se encuentra obstaculizado. Se advierte la vulnerabilidad del puente Antonio Raimondi.