Tumbes: con juegos recuperan la sonrisa a niños migrantes

Alexandra Gonzales
23 12 2018 | 23:16h

UNICEF y Plan Internacional promueven el Plan de la Alegría, un espacio para niños, niñas y adolescentes en el Centro Binacional de Atención en Frontera (CEBAF).

Han caminado días, desde desde Venezuela, Colombia o Ecuador. Los niños, niñas y adolescentes venezolanos, pese a su cansancio, tienen un lugar en el Centro Binacional de Atención Fronteriza de Tumbes para recuperar su sonrisa, por lo menos un momento, y la carpa del Plan de la Alegría, promovida por Plan Internacional y UNICEF, promueve eso. 

“Mamá, ¿vamos a regresar? ¿De verdad nos traerás de vuelta?”, pregunta Yoalberto, de 8 años, a su madre Adriana Moreno, cuando ella le avisa a los especialistas que están cuidando a sus hijos desde hace más de una hora, que los va a retirar de la carpa del Plan de la Alegría. 

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“Sí, sí, solo vamos para el sellado”, le dice Yosimar, su otra hija de 6 años entiende y prefiere no preguntar. Le ha encantado una canción que le acaban de enseñar y es lo que va entonando de la mano de su madre: “Yo sé cuidar mi cuerpo, yo sé cuidar mi cuerpo”. “Aquí estamos bien”, dice Yoalberto, un poco serio. “Estamos jugando y aprendiendo”, cuenta.

Han llegado al CEBAF de Tumbes después de 18 días de viaje. “Nos vamos para Lima. Viajamos con mi esposo, ellos y mi otra bebé de 1 año”, comenta Adriana. Allá los espera un primo, aunque ahora no está muy segura porque en los últimos días no les ha contestado las llamadas.

Yoalberto y Yosimar han pasado la última hora compartiendo juegos con otros niños y niñas, con bailes, aplausos y pinturas, pero también aprendiendo más del lavado de manos y de acciones para protegerlos, como por ejemplo qué hacer si algún extraño se les acerca. 

“Felizmente ellos mismos se dieron cuenta de este lugar. Estaban tan cansados, pero les llamó la atención porque se escuchaban risas de niños. Ahora están jugando y eso es bueno”, dice Adriana. En el Plan de la Alegría los dejó para avanzar los trámites, que son tediosos por la afluencia de migrantes que esperan legalizar su ingreso al país. Las filas siguen siendo inmensas.

“Ya nos vacunamos, hemos hecho la fila del sellado de padres con niños y por eso me los llevo un ratito, porque ya casi nos toca. Ya los regreso ahorita”, le comenta Adriana a la especialista que anota en su lista que los niños están siendo retirados por sus padres. 

Distintas circunstancias

Para los especialistas que se turnan desde las siete de la mañana hasta la medianoche, el Plan de la Alegría es una responsabilidad. Hay niños, niñas y adolescentes que llegan caminando o en bus, y en general llegan ansiosos, estresados, agobiados por el calor y con manchas en la piel.

Según cifras del reporte de Monitoreo de Flujo de Población Venezolana en Perú, preparado por OIM y UNICEF y aplicado en noviembre a más de 1,600 migrantes en su ingreso al CEBAF de Tumbes, se registraron 584 niños y niñas acompañados por adultos. Casi la mitad tenía menos de 5 años, la cuarta parte entre 6 y 11 años, y el 28% lo conforman adolescentes de 12 a 17 años. El informe también recoge la descripción de los padres sobre los cambios emocionales que han tenido sus hijos en el viaje. 

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