Kosñipata: Otro paraíso cusqueño que debe ser protegido

La República
13 M12 2018 | 16:00h

Biodiversidad. Autoridades proponen convertir esta parte de la selva cusqueña en Área de Conservación. En sus más de 100 mil hectáreas viven 1.316 especies endémicas y en peligro de extinción.

En el corazón de la selva cusqueña, entre el Parque Nacional del Manu y la Reserva Comunal Amarakaeri, se abre paso un área que merece ser conservada. Un corredor verde y megabiodiverso de más de 100 mil hectáreas que no solo provee de aire limpio al planeta y de agua a 10 mil peruanos, sino también resguarda flora y fauna endémica, así como especies en peligro de extinción.

Esta zona denominada "Iniciativa Kosñipata, entre el Manu y Amarakaeri" es la nueva propuesta de Área de Conservación Regional (ACR) del Cusco que busca proteger la cabecera de la cuenca del río Madre de Dios, ubicada en el distrito de Kosñipata, provincia de Paucartambo, a ocho horas de viaje desde la capital de dicha región.

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Debido a su variada geografía, pues se extiende entre los 500 y 4 mil msnm, la Iniciativa Kosñipata cuenta con tres pisos altitudinales bien marcados: los pastizales húmedos de puna, bosques nublados y bosques de altura, tres ecosistemas de vital importancia para la provisión de agua de la zona y la vida de las diversas especies que habitan en dicho territorio.

Sin embargo, toda esta riqueza biológica se encuentra amenazada por actividades ilegales que ponen en riesgo su continuidad en el tiempo.

"Queremos conservar Kosñipata y que en la cabecera de la cuenca no se realicen actividades perjudiciales como la extracción minera. Muchos de nosotros tomamos agua del río y nos dedicamos a la actividad piscícola. No queremos contaminar ni consumir peces contaminados", enfatiza Libio Toque, alcalde de Kosñipata.

Con la conservación de esta área se lograría proteger los ríos Nusiniscato, Araza, Kosñipata, Pilcomayo, Blanco, Huaysampilla, Queros y Sabaluyoc, que recorren sus productivas tierras y brindan el recurso líquido todo el año.

De acuerdo con el alcalde electo de Kosñipata, Roberto Miranda, hasta hace unos años en su jurisdicción existían 42 empresas mineras, de las cuales 20 tenían título y muchas otras extraían oro de manera ilegal en la parte alta de la cuenca, en socavones, o a lo largo del cauce de los ríos.

"Si la minería nos sigue contaminando perderemos nuestra biodiversidad", advierte.

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Especiales en peligro

De no conservarse Kosñipata, no solo peligra la vida de sus pobladores sino también la de varios centenares de especies que caracterizan esta zona.

Los estudios realizados en el área han demostrado que en esta parte de la Amazonía habitan 1.316 especies de flora y fauna, entre ellas el ave nacional: el gallito de las rocas. Hay 65 especies endémicas y 30 amenazadas, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Entre los animales en peligro se encuentran el gato andino y el mono lanudo, mientras que el oso de anteojos y el guacamayo militar o Ara son especies vulnerables.

Hay que precisar que dentro de esta propuesta se encuentran dos espacios que han sido catalogados como Áreas de Conservación de la Biodiversidad (ACB) del mundo, categoría que obtienen ciertos lugares del planeta por su riqueza biológica pero también por su alto nivel de amenaza.

Esta iniciativa fue presentada hace poco en Lima. A la ceremonia asistieron autoridades regionales, locales, así como del sector Ambiente.

Hasta hace 10 diez años, Kosñipata era una zona netamente maderera.

"Todo el mercado cusqueño se abastecía de nuestra madera", cuenta el actual alcalde Libio Toque.

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Esta actividad, que se convirtió en la principal fuente de ingresos del distrito, provocó la tala indiscriminada de sus extensos bosques. En promedio –estiman– se taló el 70% de sus recursos madereros.

Es por eso que hoy, conscientes de que su desarrollo debe ser sostenible, los kosñipatenses han decidido apostar por actividades que prioricen la conservación de sus áreas y especies, como el turismo, la meliponicultura (crianza de abejas sin aguijón) y la crianza y comercialización de mariposas. Todo esto con miras a convertirse en un distrito modelo, verde y ecológico.

"Cuando se agotaron los recursos forestales, la población reflexionó y ahora hay más consciencia ambiental de los peligros hacia el futuro", añade la autoridad.

Fue a través de un proceso participativo, realizado en mayo de este año, que los residentes de Kosñipata encargaron a su autoridad la creación de unidades de conservación.

Respondiendo a este pedido, el alcalde articuló, junto al gobernador del Cusco, esta propuesta que se encuentra respaldada por una ordenanza regional que nombra a 18 áreas de la región espacios prioritarios para la conservación.

"No quisiéramos que a futuro desaparezcan nuestras especies ni que nuestras aguas se vean perjudicadas. Queremos que nuestras tierras sigan dando productos ecológicos, tener ríos limpios y una población que viva tranquila, feliz y sin contaminación", concluye Toque. Que así sea.

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Claves

El 80% de la población de Kosñipata se dedica a la agricultura, el 13% a la actividad ganadera y el 7% a la actividad turística.

Las comunidades de la Nación Q’ero de Santa Rosa de Huacaria y Queros (de los indígenas harakmbut) también se verán beneficiadas con la creación del ACR Kosñipata.

Antes de la conquista española, Kosñipata formaba parte del Antisuyo. Garcilaso de la Vega y otros cronistas cuentan que en esta tierra se producía la mejor hoja de coca que comían los incas.

ACR Kosñipata estaría lista en dos años

Para el Gobierno Regional del Cusco, la creación del ACR Kosñipata es de vital importancia, pues permitirá proteger la puerta de ingreso al Parque Nacional del Manu. "Vamos a proteger una biodiversidad exquisita, única en la región", enfatizó el biólogo Miguel Atausupa Quin, gerente de Recursos Naturales del Cusco.

El proceso de creación de esta nueva área podría tardar dos años, pues se requiere el levantamiento de información del lugar, la revisión de la propuesta, realizar una consulta previa y elaborar el expediente final que será remitido al Ministerio del Ambiente para su posterior aprobación.

"Ya hemos hecho el lanzamiento del ACR, Pronaturaleza nos está ayudando con los estudios de exploración y el gobernador (Edwin Licona) ya ha enviado al Minam un documento explicando por qué es clave la creación de esta ACR. Con todo esto, esperamos tener entre febrero y marzo el primer expediente para sí o sí poder ejecutar durante el 2019 la consulta previa", detalló.

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