Asunción: un pueblo que pide justicia por asesinato de su alcalde [FOTOS]

Luis Barrios
9 Dec. 2018 | 06:00h
FISCALÍA Y POLICÍA EMPLEAN CIENCIA CRIMINALÍSTICA PARA LLEGAR AL AUTOR INTELECTUAL

Manuel Vigo Muñoz, electo alcalde del distrito de Asunción (Cajamarca) y su esposa Isabel Rojas Coral, fueron asesinados en el lugar donde planificaban hacer muchas cosas para mejorar las necesidades de los pobladores en la gestión 2019-2022. Rivales políticos y asesinos por encargo estarían detrás de sus muertes. Pericia antropológica daría con los responsables.

Carlos Vásquez Romero

Un automóvil frenó por el camino de piedra y rompió el silencio de la noche. Nicolás, un vecino, escuchó el auto acercarse y seguir, y luego aceleró. Poco antes alguien disparó dos veces y el gentío se alteró anunciando la muerte de dos personas. El fuego rompió la oscuridad, eran las 7:30 de la noche. En una zona rural como el distrito de Asunción, al sur de Cajamarca, casi nunca pasa nada. La ciudad más cercana, San Juan, está a una hora y media de distancia.

Minutos después, el domingo 2 de diciembre, Nicolás se llevó un gran susto cuando a unos cien metros de su casa encontró dos cuerpos abatidos por dos disparos. Tan reconocibles que ni siquiera dudó en afirmar que se trataba del electo alcalde de Asunción, Manuel Vigo Muñoz, y su esposa Isabel Rojas Coral.

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Han pasado más de cinco días de aquel asesinato, pero Nicolás todavía no puede apartar sus ojos consternados de las dos huellas ovaladas que los disparos dejaron en una pared, a dos puertas de la vivienda de Manuel Vigo, entre los jirones Lima y Puno. Allí, en la parte inferior, en los lugares donde cayeron ambos cuerpos, queda el cerillo de varias velas, así como flores y restos de incienso.

Son casi la una de la tarde, el sol ya está cediendo, pero el viento húmedo todavía roza la religiosidad con la que los pobladores de Asunción han acudido a la misa del dos veces elegido alcalde del distrito y su esposa. Nicolás suda mucho. Este hombre sencillo de unos 45 años se pone muy nervioso al contarme lo que escuchó. Se limpia la cara con una tela corta estampada a cuadros que los varones de Asunción amarran a modo de correa en la siembra de la chirimoya y el huarapo.

–¿Pero por qué no saliste a ver qué pasaba cuando escuchaste los disparos?– le pregunto.

¿Y si me mataban también? Manuelito y su esposa eran muy buenos, y no merecían morir de esa forma. Nunca pensé que iba a encontrar dos muertos. Quizás la Policía o las rondas campesinas pudieron evitar esto.

En el nombre del padre

A Manuel Vigo le gustaba celebrar a lo grande la festividad de la patrona del pueblo: la Virgen de la Asunción. Tenía los ojos claros y brillantes, una sonrisa que atrapaba a sus coterráneos, pues nació en Asunción el 24 de diciembre de 1958. Era divertido, entusiasta y emprendedor: vivía con intensidad. Hace 20 años fundó la panadería “El Trigal” y una empresa en honor a su tío paterno, Lorenzo Vigo, un sacerdote del barrio cajamarquino de San Pedro.Manuel se enamoró de Isabel Rojas Coral cuando ejerció su profesión en los negocios y finanzas. Tenían 33 años casados y tuvieron tres hijos: Erick, Jesica y Cinthya. Muchos años después de conocerse en el distrito de Chilete, ambos coincidieron en sus ideales de salir adelante.
–Ellos se amaron hasta el último día de sus vidas. “Mi madre fallece porque intenta defender a mi padre luego de haber recibido un disparo. El sujeto (sicario) quiso rematar a mi papá, pero mi mamá empezó a forcejear con él. En ese momento aparece un segundo sujeto y dispara contra mi madre”, recuerda Erick, mientras intenta contener el dolor.
En los últimos meses del año 2010, “Manuelito”, como lo conocían sus familiares y amigos, decidió postular a la alcaldía de Asunción, era un preocupado por las necesidades del lugar que lo vio nacer, aspectos que entonces solucionaba con chocolatadas navideñas, almuerzos con sus paisanos y organización de las festividades de su pueblo.
–“Su candidatura nace de una reunión de mi padre y amigos de confianza. Todo empezó como una idea de querer ayudar a su pueblo. Sus amigos lo animaron a postular porque era muy querido por todo Asunción, sin ser autoridad ya ayudaba a su gente”, señala Erick.

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El alcalde preocupado

La noche que los asesinaron, Manuel e Isabel regresaban de un restaurante ubicado en la Plaza de Armas de Asunción. Habían compartido el almuerzo y la cena con amigos de confianza, desde casi las dos de la tarde, y se preparaban para ir a descansar a su vivienda. Manuel acababa de proponer la reactivación de las rondas campesinas para prevenir cualquier acto de violencia, debido a que este contingente desapareció en la gestión de Juan Torrel Rabanal.

Como un tipo frontal, que no tenía miedo a nadie, así recuerdan a “Manuelito” sus allegados. Pero esa temeridad y confianza habrían sido el detonante de su muerte.
Para sus amigos y los pobladores de Asunción, la autoría del doble crimen recaería en el actual alcalde Juan Torrel, quien estuvo prófugo luego de ser investigado por la comisión del presunto delito de peculado en agravio del municipio de Asunción, que habría cometido cuando fue alcalde en dos períodos (2004 y 2011). La denuncia la formuló el fallecido Manuel Vigo.

¿Usted tenía algún resentimiento a Manuel Vigo?, le pregunto a Juan Torrel.
Tuvimos encontrones políticos. Él me denuncia dos veces y ordenan prisión para mí en uno de esos casos. Luego se demostró que eran denuncias calumniosas y no había delito. Había incomodidad.
Pero le tenía rencor. Además, lo acusan a usted de haber ordenado su muerte.
No tengo ninguna responsabilidad. Tengo valores, no tengo motivación para haber cometido esos crímenes.
Tajante. De pocas palabras. Juan Torrel, que evitó la prisión preventiva de nueve meses en la clandestinidad, se muestra incómodo con nuestras preguntas, y al mismo tiempo parece preocuparle algo.
Sus vecinos aseguran que no vive en Asunción, que como alcalde evitó cruzar palabra con Manuel Vigo por las denuncias en su contra. Pero este detalle, antes que mostrarlo culpable, solo resalta la reunión que tuvo con el electo alcalde dos días antes de su muerte.
Usted se reunió tres veces con Vigo Muñoz.
El 30 de noviembre nos reunimos en un restaurante de Cajamarca, donde conversamos el proceso de transferencia de gestión, cerca de 15 minutos. Un día antes nos reunimos en Asunción para analizar el mismo tema y también lo visité en su vivienda.

Impunidad y amenazas

Hasta antes de los crímenes, un amigo de Vigo Muñoz, que prefiere el anonimato, creía infundado el temor hacia cualquier persona, a pesar de que había antecedentes de extorsión y amenazas recientes contra su compañero. Hoy siente que cualquiera que busque a los responsables del crimen corre el riesgo de morir.
El temor creció tras una llamada que recibió el amigo de Manuel Vigo, donde un desconocido pedía más de 70 mil soles para no asesinarlo. Pero nada de eso se denunció. El electo alcalde le restó importancia y empezó a planificar la gestión 2019-2022.

“Mi amigo creía que nunca le harían nada y terminó muerto. Se confió demasiado. Pido justicia para que este crimen no quede impune”, se lamenta.
Como militante del Frente Regional de Cajamarca (partido que llevó dos veces a Vigo a la alcaldía de Asunción), David no estado libre de las amenazas y agresiones. En plena campaña política, cuando promovían la candidatura del fallecido, fueron insultados y difamados por sus contrincantes, quienes con “guerra sucia” exigían a Vigo Muñoz mantenerse al margen de las elecciones.

“Lo ocurrido parecería tener un interés político, en el que se tendrían que tener identificados a los responsables. En efecto, esta última campaña electoral fue muy dura por las agresiones. Acá no solo se atentó contra una autoridad, sino también contra las cabezas de una familia ejemplar”, explica David.

Muertes que destruyen

Para entender lo que hay detrás del clima de tensión que vive Asunción, hay que conocer también el asesinato de Guillermo Longa Castillo, un veterinario y activista político que fue asesinado en el sector de Shirac, en julio de este año. La población menciona que todo comenzó cuando el fallecido denunció públicamente a Juan Torrel por peculado.
Así, los efectivos de la comisaría de Asunción revelan que en los últimos 15 años un promedio de 30 personas fueron asesinadas en circunstancias similares. Al comerciante Rolando Moreno Sánchez lo asesinaron de seis disparos, en mayo de este año. En el sector La Posada, el agricultor Santos Delgado también fue ultimado.
“En Asunción los pobladores saben quién mató a Manuel Vigo y Guillermo Longa. La justicia que tarda ya no es justicia”, menciona un grupo de pobladores.

Los avances de la Fiscalía y la Policía

La Fiscalía maneja la hipótesis que mientras los dos sujetos dispararon contra Manuel Vigo e Isabel Rojas, un vehículo los esperaba en la parte final del jirón Puno, para llevarlos a un sector descampado de Asunción. Antes, uno de ellos disparó contra el electo alcalde y el otro acribilló a su esposa, quien valientemente se enfrentó a la muerte y propició que el celular de uno de los sujetos cayera sobre la escena del crimen.

Además de este presupuesto, la Fiscalía ha visualizado y transcrito el contenido del equipo móvil. Fuentes de la Fiscalía señalan que en el celular se identificó un perfil de Facebook con el nombre de “Franquito Alcántara”. El presunto sospechoso del doble crimen tenía en su celular imágenes de armas de fuego y conversaciones con el presunto asesino intelectual. Esas conversaciones coinciden con un número telefónico con el que se comunicó varias veces, antes del asesinato de los esposos.

“El nombre de uno de los victimarios se mantiene en estricta reserva. Estamos usando alta tecnología para registrar y recuperar información del celular. Se identificó que el dueño del celular se contactó varias veces con un solo número, minutos antes del asesinato del alcalde”, comenta el fiscal de la Fiscalía Provincial Mixta de Asunción, Línder Abanto Reyes.

Otra de las pruebas que estudia la Fiscalía y la Policía son las cámaras de vigilancia que grabaron el asesinato de las parejas de esposos, las cuales estaban ubicadas en un hotel cercano a la vivienda de la familia Vigo Rojas. Durante un peritaje antropológico preliminar que se hizo al material audiovisual, los forenses plantearon que el crimen haya sido ejecutado por personas ajenas a Asunción.