Migrantes toman el poder en Lambayeque

Jhony Elias
27 Oct 2018 | 22:48 h

Empoderamiento. En las últimas dos décadas, Lambayeque ha tenido gobernadores y alcaldes de procedencia foránea. Especialistas consideran que se debe a su emprendedurismo, su aporte a la economía y a la falta de identidad local y regional.

Leonardo Muñoz

Chiclayo

En las recientes elecciones, varios candidatos migrantes resultaron elegidos por mayoría popular para ocupar diferentes niveles de gobierno en Lambayeque. Así tenemos al electo gobernador regional Anselmo Lozano Centurión, quien es natural del distrito de Catache, en la provincia de Santa Cruz, Cajamarca; el elegido alcalde provincial de Chiclayo, Marcos Gasco Arrobas, quien nació en el distrito de Llama, provincia de Chota, Cajamarca; también al electo alcalde distrital de José Leonardo Ortiz (JLO), Wilder Guevara Díaz, quien es natural del distrito de Querocoto en Chota, Cajamarca; entre otras autoridades que asumirán funciones en enero próximo.

Sin embargo, que la población lambayecana elija autoridades foráneas no viene de esta elección. En las últimas dos décadas, por el sillón regional pasaron Yehude Simon Munaro (2002-2010), natural de Lima; y Humberto Acuña Peralta (2010-2018), natural de Tacabamba (Chota-Cajamarca). En ambos casos obtuvieron más de 150,000 votos y en su reelección obtuvieron más de 200,000.

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Durante ese mismo lapso, luego de Arturo Castillo Chirinos (2002) que nació en la Capital de la Amistad, la alcaldía de Chiclayo fue gobernada por el cuestionado Roberto Torres Gonzales (2006-2014), quien proviene de Chota (Cajamarca); y David Cornejo Chinguel (2014-2018), natural de Pucará (Jaén- Cajamarca). En distritos la situación es similar, tal es el caso de JLO, donde fueron autoridades Raúl Cieza Vásquez (2010-2014), natural de Chota (Cajamarca), y Epifanio Cubas Coronado (2014-2018), nacido en Cutervo (Cajamarca). Mientras que en el distrito de La Victoria, Anselmo Lozano ocupó el sillón edil desde el 2002 hasta el 2014, con un número de votos que fue en aumento: 12,010 (primera elección municipal) - 22,652 (última elección municipal).

En cambio, al menos en las dos últimas elecciones municipales, en las provincias de Lambayeque y Ferreñafe fueron elegidas autoridades nacidas en la región.

¿Una tendencia?

En los comicios de este año, a la región postularon catorce candidatos, de los cuales siete tuvieron procedencia foránea y siete origen local; en Chiclayo, 11 son lambayecanos y 4 migrantes; en José Leonardo Ortiz, 8 son de Lambayeque y 7 de alguna otra región del país; en La Victoria, 11 tienen origen local y 3 origen migrante. Teniendo en cuenta estos indicadores, pero también la inclinación de la población en los últimos 20 años, los especialistas sostienen que esta tendencia puede continuar.

El sociólogo César Cardozo Montoya explica que esta situación se debe principalmente a dos factores: 1) la falta de identidad regional y 2) el emprendedurismo migrante.

“En términos de representación local estamos representados por gente de fuera. Eso se traduce en inautenticidad, falta de identidad territorial, falta de identidad regional, falta de identidad local, lo que se refleja en los gobernantes que a la fecha tenemos”, precisa.

Sobre el segundo ítem, Cardozo Montoya reconoce que los lambayecanos tienen una cuota de conformismo que deja espacios vacíos, los cuales son aprovechados por los migrantes. “Lambayeque no tiene un candidato sui géneris, porque les falta protagonismo y ese espacio lo llena el migrante. Aquí hay una confrontación entre el conformismo residencial y el emprendedurismo espartano del migrante”, argumenta.

Según cifras de la Organización Internacional de Migraciones (OIM), los migrantes representan el 26% de la población económicamente activa en Lambayeque, y el 24% en productividad laboral en esta misma región. Frente a este contexto, el especialista en gobernabilidad Moisés Montenegro López considera que la preferencia hacia los candidatos foráneos también se debe a que ellos tienen o tuvieron algún tipo de relación con la principal actividad productiva de Lambayeque: el comercio.

“En Chiclayo existe una alta informalidad en el comercio. Esa informalidad es fuerte en materia electoral, esa condición de mantenerse como habitual es probable que haya sido decisivo en las elecciones. El informal es presa fácil de su voto y ese sector está compuesto en su mayoría por migrantes”, agrega Montenegro.

Es necesario precisar que elegir una autoridad migrante u originaria no es una condición para un buen o mal gobierno. Ambas variables presentan contrastes. Por ejemplo, en los comicios del 2014, en José Leonardo Ortiz salió electo Epifanio Cubas; mientras que en La Victoria, Anselmo Lozano. A poco de terminar su gestión, el primero es duramente criticado por la población del distrito, y el segundo goza de una buena aceptación.

Sobre este punto, Montenegro hace hincapié en que el éxito de la autoridad migrante será decisivo para que la tendencia siga en aumento o, por el contrario, sea rechazada.

“El Perú requiere ciudadanía, que consiste en cumplir deberes y exigir derechos. Esperamos que quienes han sido elegidos construyan ciudadanía al margen de si son producto de familias migrantes o no. La condición ciudadana está por encima, pero además tienen un alto costo de oportunidad: se empoderan de los niveles de gestión local o puede que sea un punto de quiebre para ellos”, concluye.

Sea cual sea el resultado, la condición ciudadana merece tolerancia. Siempre. 

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