El heroísmo de Grau en la campaña naval de 1879

Combate de Angamos. Mañana se celebran 141 años de este episodio de la Guerra del Pacífico, que puso en relieve la grandeza de Miguel Grau Seminario.

Combate de Angamos. Mañana se celebran 141 años de este episodio de la Guerra del Pacífico, que puso en relieve la grandeza de Miguel Grau Seminario.

Julio Lopera Quintanilla 

Antes de la guerra de 1879, ya se sabía del poderío militar chileno. Sus naves eran modernas y muy numerosas. La escuadra peruana era inferior.

Estallado el conflicto, el 16 y 17 de mayo, el comandante de la escuadra chilena Rebolledo toma el puerto de Iquique. Su plan era llegar hasta el Callao y acabar con los barcos peruanos.

De eso se encargarían el Cochrane, el Blanco Encalada, el Chacabuco, el Magallanes, el Matías Cousiño, el O’Higgins y el Abtao.

El control del mar era clave para el traslado del material de guerra y tropas. Chile entendió esa estrategia.

La disminuida escuadra peruana, con el Huáscar, la Independencia, el Chalaco y el Lima, enrumbó desde el Callao a la frontera sur trasladando soldados y artillería.

El presidente del Perú, Manuel Prado, tomó conocimiento del movimiento de los barcos chilenos que  cercaron Iquique. Las tropas peruanas desembarcaron en Arica.

El 21 de mayo, el Huáscar y la Independencia, comandados por Miguel Grau y Guillermo More, respectivamente, llegan a Iquique. Se encuentran con la Esmeralda y la Covadonga, que toman una actitud defensiva. Grau, entonces, manda a More perseguir a la Covadonga. El Huáscar se encargaría  de la Esmeralda. El almirante Grau hace que la nave enemiga salga de su posición y la embista tres veces, con el espolón.

Ese día también se libra el combate de Punta Gruesa. La Independencia arremete contra la Covadonga con tres espolonazos sucesivos; al tercero choca con una inmensa roca que no aparece en los mapas. Naufraga el mejor barco de la escuadra peruana.

Quedaba el Huáscar. Chile se propone  capturarlo. El entonces ministro de guerra plenipotenciario de Chile, Rafael Sotomayor Baeza, separa los navíos de la marina chilena en dos facciones: la primera conformada por el Cochrane, el O’Higguins y el Loa. La segunda, por la Covadonga, el Blanco Encalada y el Matías Cousiño.

Sabiendo de su inferioridad, el Huáscar al mando de Grau, después de cumplir con sus obligaciones de traslado, se escabullía de la escuadra chilena.

El 4 de octubre, el comandante Riveros se entera de que los navíos de la marina peruana, Huáscar y Unión, estaban al sur. Entonces dispone que el comandante del Cochrane, capitán Juan José Latorre, al mando de su división, enrumbara a Mejillones.  

El 8 de octubre de 1879, a las tres y media de la mañana, el monitor Huáscar y la corbeta Unión, que retornaban de Antofagasta, avistan tres humos. Era la señal de la presencia de navíos enemigos. Grau, no habiendo otras posibilidades, se comporta como otras veces y se dirige rumbo al oeste para seguir camino al norte. A las 7 y 15 horas, se logra divisar en esa ruta otros tres humos: el Cochrane, el O’Higgins y el Loa.

Prácticamente acorralado, Grau se dispone a dar batalla. Pide al comandante de la Unión que huya.

El Cochrane dispara una granada  hacia la torre del comandante del Huáscar  que la hace explosionar,   haciendo volar al almirante Grau. Asumió el teniente Ferré . 

El combate fue desigual. Siguen los caídos. Asumieron la jefatura del navío los oficiales Aguirre y Rodríguez, hasta que fue ya imposible seguir luchando. Entonces Pedro Garezón, último comandante del Huáscar, no teniendo ya el monitor ninguna posibilidad de defensa, dispuso abrir las válvulas para hundir la embarcación, pero los chilenos capturan al monitor y se lo llevan como trofeo de guerra. Lo conservan hasta ahora. 

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