Junín: ancianos en extrema pobreza sobreviven con S/ 4.00 al día [FOTOS]

La República
27 08 2018 | 07:39h

En el distrito de Pucará, al sur de Huancayo, encontramos la historia de una anciana de Pensión 65 que sobrevive con S/. 4.20 al día y de otros adultos mayores que no acceden a este programa del Estado por no contar con el DNI. Algunos fallecieron en el intento. En otros casos, Sisfoh los ha registrado como "no pobre".

Escribe: Yoselin Alfaro

Víctimas de la pobreza, el terrorismo, la marginación, las desigualdades y ahora el abandono. La historia de los ancianos en extrema pobreza que sobreviven en las lejanía de la región Junín, muestra el rostro oculto de una sociedad injusta, que ha preferido concentrarse en las urbes, olvidándose de los habitantes del campo.

Teófila Quispe Riveros nació en Huaribamba en 1938. Recuerda poco de su infancia, pero asoma a su mente las tristes figuras de los muertos que cayeron en la época del terrorismo, entre ellos sus hermanos, amigos y familiares. Desprovista de todo, se vino a Junín, a pie, como se hacía en esos tiempos, y sin familia empezó a construirse una vida en un lugar que solo había conocido por las historias que le contaba su papá.

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Llora cuando recuerda. Eleva los brazos  al cielo rogando a un Dios lejano: “Me llakina”, mientras come una sopita que le ha invitado su vecina. “Olvidado me vivo, nadie está conmigo, pero Dios, él me cuida”, dice en quechua.

Sus vecinas cuentan que un día llego a Pucará y vivía con una hija, pero un día esta se fue para regresar cada vez con menos frecuencia. “No tiene a nadie, solo le queda una vaquita y un perro colorado. Casa no tiene, comida tampoco, por eso viene a pedirse, nosotros le invitamos”, relata doña Alejandrina Aliaga Romero, una ancianita bondadosa que cojea constantemente a causa de la artritis, pero a pesar de ello trabaja porque figura como “no pobre” en el Sistema de Focalización de Hogares (Sisfoh) y no puede acceder a Pensión 65.

Teófila Quispe o mama Teo, como le dicen de cariño, saluda a todos con una sonrisa, y se enoja cuando cree que no le responden. Es que  no escucha ya las respuestas. “Ya te contesté mama Teo”, le dice su vecina que se percata de la incomodidad de la anciana. “Alllinmi, allinmi mamay, maman uyalimanchu”, contesta mama Teo, sonriendo.

Mama Teófila es beneficiaria de Pensión 65 pero los S/ 250 bimensuales que recibe del programa del Estado le es insuficiente para llevar una vida digna y de calidad. Si ese dinero fuese su único ingreso, mama Teo gasta menos de S/ 4.20 cada día en desayunar, almorzar y cenar; y también en los gastos médicos necesarios.

La ayuda no llega

En el camino nos encontramos con Hipólito Torres Gonzales, de 77 años, viudo, agricultor, padre de un hijo con discapacidad. Hipólito cuenta que perdió a su esposa hace más de 30 años y desde entonces quedó a cargo de su hijo, quien a causa del estallido de un aparato explosivo perdió el brazo y los ojos. “Eran las épocas del terror, mi hijo no sabía que había agarrado esa dinamita”, dice.

Hipólito es natural de Pucará, del anexo Dos de Mayo. Para llegar a la ciudad debe viajar dos horas. “La vida no ha cambiado mucho, sigue siendo igual de difícil para los pobres”, dice y cuenta que tiene dos hermanos en un pueblo que está a solo metros de Huancavelica, a donde se llega a pie hasta. “Hay que subir un cerro, lejos, lejos está. Antes iba a visitarlos, pero ahora que estoy mal de la columna, aunque quiero ya no voy”, se lamenta.

Hipólito cuenta que sus hermanos viven en una misma casa: su hermana de 86 años cuidar a su hermano de 84, quien quedó parapléjico a causa de su avanzada edad, y que desconoce el paradero de su hijo, quien salió del pueblo hace varios años y no regresó.

“Más allá de este cerro están también varios de mis primos, de mis familias, ellos también olvidado viven, no de recuerda de nosotros nadie, ni el gobernador, ni el presidente. Solos estamos, pedimos ayuda, pero nos dicen ya va llegar, al final nunca llega y así moriremos, esperando una ayuda que nunca va a llegar”.

Ancianos abandonados

En el área de Pensión 65 de la Municipalidad Distrital de Pucará, la responsable, Maritza Gabriel Albiño, informó de dos ancianos en estado de abandono, que no cuentan con DNI y que por este motivo no acceden a Pensión 65. En julio del año pasado, eran 7 los ancianos en abandono. Queríamos alegrarnos pensando que los otros cinco habían sido incluidos y vivían mejor, pero nos dieron la mala noticia de que han fallecido en el intento.

El Centro de Integración del Adulto Mayor (CIAM ) de Pucará no funciona, porque al parecer no cuenta con personal ni presupuesto. Los ancianos indican a pesar de que tienen seguro de salud no asisten a las postas médicas por el mal trato que reciben o porque, como dice mama Teo, “empeora los dolores de cabeza y estómago”.

Las historias de adultos mayores, cuyos DNI “no caduca” no solo están en Pucará. También en Sapallanga, otro distrito del sur de Huancayo. Allí, el caso representativo del año pasado fue Honorata Tomás Cachuan, de 76 años de edad, pobladora de La Punta. Ella no accedía a Pensión 65 por no contar con DNI, a pesar de que las condiciones de su vivienda eran precarias y su salud frágil.  Dionisia Ruiz Damas, de 78 años, sí tenía su DNI, pero el Sisfoh la registraba como no pobre”, aunque su casa se caía a pedazos y no tenía seguro de salud.

La respuesta de la responsable de Pensión 65 Huancayo, en ese entonces, fue que nada se podía hacer, que las ancianas ya habían sido registradas por el Sisfoh, y que, en todo caso, tendrían que hacer un nuevo registro.

Poca información

¿De quién es la culpa ahora? ¿A quién recurrir? Nadie contestó esta pregunta el pasado 24 de agosto durante la Mega Campaña por el Adulto Mayor”, organizada por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, en la explanada del parque Huamanmarca de Huancayo, precisamente para brindar “ayuda” a los adultos mayores. Ese mismo día, los ancianos de Pucará no sabían nada de la campaña.

La antropóloga Rocío Hinostroza, especialista en alfabetización de adultos mayores, criticó la política del Estado que predica una falsa inclusión. “Es una verdadera ironía que la información que existe sobre los programas de ayuda social a las poblaciones vulnerables se encuentren en plataformas digitales, cuando sabemos muy bien, que los pobladores en situación de extrema pobreza poco o nada saben de la existencia de los mismo”, dijo.

También criticó la distribución del dinero de Pensión 65 que llega a ancianos con posibilidades económicas y descuida a adultos mayores en extrema pobreza, quienes figuran, aparentemente por error, como “no pobre” el Sisfoh,

“Debe hacerse otra evaluación y con gente honesta, que no tergiverse lo que recoge”, propuso.

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