Pese a nuevas reglas, el éxodo de venezolanos no se detiene

La Republica
Redaccionlr

Tumbes, punto de ingreso. Cientos de familias venezolanas que cruzaron la frontera después de la medianoche del sábado recibieron el trato de refugiados. Nadie se quedó fuera. Autoridades flexibilizaron reglas ante pedido de organismos que llaman la atención sobre el mayor éxodo de las últimas décadas.

Antes de salir del terminal de Plaza Norte, Roger Prieto respira aliviado por haber concluido la travesía junto a su familia tras seis días de continuos viajes desde su natal Valencia, en Venezuela, de donde huyó tras agravarse la crisis económica y política.

"Yo quisiera que el pueblo de Perú no les cierre las puertas a los venezolanos que están tratando de escapar de ese yugo, de ese gobierno donde la democracia no tiene valor para nada. El alto índice de niños con desnutrición en los hospitales es terrible", señala tras enfundarse en un largo abrazo con su hermano Kelvin, quien luego de un año pudo reencontrarse también con su familia.

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Así como Roger, Raúl Rodríguez llegó acompañado de sus tres hijas y su esposa con poco más que una mochila en el hombro y una manta para protegerlos del frío limeño. Ellos tuvieron la fortuna de ingresar al país antes de la entrada en vigor de la exigencia del pasaporte y esperan que sus compatriotas tengan la misma oportunidad.

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Minutos antes de la medianoche del viernes, en Tumbes, la desesperación de cientos de venezolanos por obtener un ticket en la fila de entrega de la tarjeta andina se hacía evidente en los pasillos del Centro Binacional de Atención de Frontera (Cebaf).

Sabían que después de la medianoche el Estado peruano no permitiría su ingreso si no contaban con pasaporte.

José Soto fue el último venezolano que logró adquirir el ticket 9463 que le permitía ingresar solo con tarjeta andina al territorio peruano.

Después de él, los rostros de cientos de venezolanos dibujaban una mezcla de frustración, miedo y resignación, al quedar en condición de ilegales, pues tienen en claro que retornar a Venezuela no es una opción. Para ellos queda una opción: el refugio.

TIERRA DE ESPERANZA

Una de estas personas es Catimar Rodríguez. Ella no pudo dormir pensando en lo que le pasaría a su familia. Temía que la entrada en vigencia de la nueva política migratoria la separaría de los suyos y en especial de su pequeño Israel, con quien inició su peligrosa travesía por más de tres mil kilómetros, desde Caracas, durante 14 días.

"El viaje no ha sido fácil. Durante el trayecto perdí los documentos de mi hijo menor (Israel), motivo por el cual Migraciones me negó la entrada, pero gracias a gestiones del Ministerio de la Mujer pude obtener mi permiso como refugiada", señaló más tranquila durante la mañana.

Ella tiene la esperanza de que pronto hallará un lugar para empezar de nuevo, "al lado de mis hijos".

En las últimas horas, y ante la masiva afluencia de familias en el puesto fronterizo de Tumbes, el Ministerio de Relaciones Exteriores dispuso una medida de excepción para algunos casos especiales. Y también hizo saber que evaluará la situación de algunos ingresantes que buscaban refugio por su condición de vulnerables.

Ayer en Tumbes no se negó el ingreso a nadie.

EN BUSCA DE UN FUTURO

Como Catimar, Jehamilet Vital (20) es otra venezolana que se sumó ayer al grupo de 400 mil 200 venezolanos que llegaron al Perú con un equipaje lleno de sueños.

La decisión en su caso no fue fácil. Para hacerlo tuvo que renunciar a la posibilidad de continuar sus estudios de pregrado en Venezuela y empezar desde cero en una tierra que espera le brinde la seguridad de construir un futuro. "Estudiaba Ingeniería Industrial en la Universidad de Oriente y dejé los estudios en el quinto semestre, la situación ya era insostenible, la universidad estaba en tremenda bancarrota y decidí salir en busca de una mejor vida. No todos somos iguales, aunque muchos la están embarrando, habemos personas que venimos a trabajar. Ahora me quedo en calidad de refugiada, pero palante porque mis sueños no me los quita nadie".

La República encontró a Jehamilet en la fila de espera. Ella llegó dos horas después de la medianoche del sábado y no logró obtener la tarjeta andina, viéndose obligada a solicitar refugio.

Sabe que el camino no será fácil, pero asegura que no se rendirá. Y eso quedó demostrado en el Cebaf, donde en medio de la desesperación se puso a cantar a todos al ritmo de una canción improvisada y el himno a su patria que reza "Abajo cadenas gritaba el señor y la libertad pidió, que en medio del vil egoísmo otra vez triunfó".

"La historia del éxodo del pueblo de Israel se encuentra plasmada en la Biblia y, aunque tiene un final feliz, deja una enseñanza que hay que tomar en cuenta para no volver a repetirla. La búsqueda de libertad y mejores condiciones de vida no conoce fronteras", señala.

 

ÉXODO REGIONAL

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) describe el éxodo venezolano como la mayor ola migratoria que ha vivido la región en los últimos cincuenta años.

Según cifras de la ONU, cerca de 2,3 millones de venezolanos se hallan fuera de su territorio y de ellos al menos 1,6 millones salieron huyendo de la peor crisis económica y política en su historia.

Eric L. Olson, director adjunto del Programa de América Latina del Centro de Estudios Wilson, con sede en Washington, señala que situaciones similares se han visto solo en países de Asia y África, debido a guerras internas y terrorismo.

Sin embargo, no es un conflicto armado lo que obliga a miles de familias venezolanas a abandonar su país, sino la escandalosa devaluación de su moneda y el continuo desabastecimiento de alimentos, medicinas y productos básicos.

El sueño por un futuro mejor ha movilizado a la mayoría hacia países de la región.

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), de los 1,6 millones de venezolanos que huyeron de su país en los últimos tres años, más de un millón fueron recibidos en Colombia y más de 400 mil se instalaron en el Perú.

Ello debido a sus controles flexibles y mayores oportunidades de inserción laboral.

SIN RESTRICCIÓN

En tanto, el ministro de Relaciones Exteriores, Néstor Popolizio, señaló que no se restringirá el ingreso de ciudadanos venezolanos que quieran venir al Perú y explicó que se les brindará otras alternativas a aquellos que carezcan de pasaportes para que puedan permanecer con sus documentos en regla en nuestro territorio.

"Por ejemplo, si vienen niños sin cédula de identidad y sin pasaporte, vamos a tener una consideración especial para que ingresen al país. Madres gestantes lo propio. Y si vienen personas mayores también. No vamos a dejar a ningún venezolano que quiera ingresar fuera de nuestras fronteras", aseguró.

Piden postergar la exigencia del pasaporte

  • El presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, monseñor Miguel Cabrejos, pidió ayer al presidente Martín Vizcarra y a las autoridades migratorias extender el plazo de libre ingreso de ciudadanos venezolanos por la frontera norte del Perú.

  • Desde Medellín, Colombia, donde se realiza un encuentro de obispos de la región, Cabrejos pidió "extender al menos un mes" el ingreso libre de venezolanos que solo portan cédula de identidad.

  • "No olvidemos que todos somos migrantes y es hora de ser tolerantes y solidarios con nuestros hermanos que sufren y necesitan de nosotros", señaló, para luego recordar que el Perú pasó por una situación parecida hace unas décadas.

El viceministro de Justicia, Daniel Sánchez, anunció una campaña de lucha contra toda forma de discriminación y xenofobia en el Perú, a propósito del aumento de opiniones xenófobas contra la migración venezolana.