Llegaron juntos desde Venezuela y él la asesina en el Callao por celos

Feminicidio. José Rojas (42) atacó a su esposa Siria Gonzales con un cuchillo de cocina. Habían llegado al Perú hace tres meses huyendo de la crisis en su país.

9 Mar 2018 | 6:22 h

Nada justifica un acto semejante. Ni los celos, ni las dudas ni los odios. Lo que hizo José Ramón Rojas Rengifo con su esposa no tiene nombre.

Ayer en la madrugada, este ciudadano venezolano, de 42 años, asesinó en el Callao a Siria Desiré Gonzales, la madre de sus 2 hijas. Después de atacarla con un cuchillo, el feminicida salió de su vivienda y se encontró con la Policía. No pudo huir.

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Entonces confesó que mató a la mujer que lo había acompañado en su aventura de dejar su país y viajar durante varios días hasta llegar al Perú. “Ella me engañaba”, fue lo único que dijo.

José y Siria Desiré eran esposos y hace tres meses llegaron al Perú con sus dos hijas procedentes de Maracaibo. Junto a otros ciudadanos venezolanos vivían en el cuarto piso de la vivienda ubicada en la calle Francisco Bolognesi N° 179, a media cuadra de la comisaría de Playa Rímac.

Él vendía hamburguesas y ella trabajaba como 'jaladora', en dos negocios.

La noche del miércoles José llegó a su cuarto y no encontró a Siria, quien lo hizo horas después. Había estado con unas amigas.

Andrea Navas, compatriota de la víctima, contó que la pareja llegó al Perú empujados por la crisis en su país y que José no la comprendía”.

Lo esperó con cuchillo

“Él estaba convencido de que ella lo engañaba con un amigo peruano. Varias veces le pegó por celos y había amenazado con matarla", dijo ante la Policía.

José y Siria discutieron en el cuarto que alquilaban. Él tenía un cuchillo de cocina.

Cuando la policía ingresó al predio encontró todo en desorden. Ella estaba tendida, sangrando. Al lado del cuerpo se encontró un cuchillo de mango de madera.

Aunque no se sabe cuánto tiempo tardó el ataque de Rojas Rengifo, la tragedia debió ocurrir entre las 2.30 y las 3.00 am. La investigación preliminar de lo que pudo haber pasado, según los forenses, indica que José persiguió a Siria por toda la sala y que el ataque final ocurrió cerca de un pasillo.

"La chica trató de defenderse. Tenía las manos cortadas, como si hubiera tratado de cubrirse de las puñaladas", explicó un agente.

Al parecer, José entró y salió de la sala varias veces.

Sus dos hijas adolescentes han quedado desamparadas a la espera de lo que decida un fiscal de Familia.

“Cielo, te amo. Nunca más me quiero pelear contigo”, le había escrito Siria a José en un mensaje de texto en su celular, hace tres semanas. Esta y otras frases de amor han quedado guardadas en el archivo de su teléfono.

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