El dolor y la adversidad las volvió más fuertes

No más violencia. Milagros Rumiche (víctima de intento de feminicidio), Rita Aybar (madre de una joven desaparecida) y Tarcila Rivera (activista indígena) animan a más mujeres a seguir luchando.

7 Mar 2018 | 6:20 h

"Pese a lo que me hicieron, hoy me siento una mujer más fuerte y decidida. A las víctimas de violencia nos toca volvernos más fuertes para que nadie más nos vuelva a poner una mano encima", señala Milagros Rumiche, una madre tumbesina que el 15 de agosto del 2016 sufrió una brutal golpiza a manos de su expareja Carlos Feijoó.

Al conmemorarse mañana 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer, tres valientes luchadoras y defensoras de los derechos de las mujeres comparten con La República una reflexión y el sentido que para ellas tiene esta importante fecha, basadas en su propia experiencia de vida.

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Fue tan brutal la golpiza que Milagros recibió, que durante una semana estuvo inconsciente y debió ser trasladada a Lima. Pese a ello su agresor solo recibió 8 años de cárcel.

"De los 14 años que pedía la Fiscalía, los jueces le dieron 8 por no tener antecedentes. A ese hombre le faltó poco para matarme, y sin embargo esa es la condena", señala con decepción desde Piura. Milagros asegura que ahora tiene mayor autoestima y que su pequeño hijo es su mayor motivación para continuar.

"Nosotras salimos adelante, nos volvemos fuertes, pero sería mejor si las autoridades se ponen de nuestro lado. Que se den cuenta de que nosotras somos las víctimas", sostiene indignada.

Marcha

Seguir adelante

En Lima, la voz de Rita Aybar también se hace escuchar: "A pesar de todo, de cualquier adversidad que tuviéramos, las mujeres tenemos que seguir adelante, buscando justicia y luchando día a día", señala.

Desde hace año y medio esta madre ha buscado sin cesar a su hija Solsiret Rodríguez Aybar, quien desapareció en el Callao sin que nadie sepa qué ocurrió con ella.

"Y a pesar de que hay indicios de quién podría ser el responsable, la justicia es muy lenta. Yo ahora me siento como un ser sin piel porque me quitaron algo de mi ser. Yo no voy a descansar hasta tener noticias de mi hija", asegura.

Rita tiene un mensaje para aquellas madres que viven con la angustia de tener un hijo o hija desaparecidos: "tenemos que perseverar y hallar justicia por nuestros hijos, si nosotras no lo hacemos nadie lo hará por nosotras. Que este 8 de marzo sirva para hacernos más fuertes".

Por su parte Tarcila Rivera, una de las activistas indígenas reconocidas mundialmente por su lucha en defensa de la mujer quechuahablante y aimarahablante, entiende que el Día Internacional de la Mujer es una oportunidad para luchar por aquellas mujeres que aún no son escuchadas.

"En el campo, en las comunidades más alejadas, las mujeres quechuahablantes y amazónicas quizás no vean el 8 de marzo como una fecha significativa, pero para quienes sí lo sentimos, es una oportunidad para visibilizar todos esos aspectos pendientes en la agenda de la implementación de políticas públicas desde el Estado para todas las mujeres, esa es nuestra misión para con ellas. Ese será el legado para nuestras hijas", sostiene.

Tarcila conoce muy bien cómo una mujer de las comunidades más alejadas vive en desventaja social, por ello su historia de lucha se enfocó en lograr el reconocimiento de las mujeres indígenas.

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